La carretera que atraviesa una duna móvil
Cádiz
La carretera más insólita de Cádiz: atraviesa una duna móvil y acaba en una playa idílica
La A-2325 transita uno de los parajes más especiales de la provincia en sus apenas tres kilómetros
Podría ser una carretera que atraviesa el desierto de Arabia o que discurre en paralelo a la costa de Namibia. Rodeada de paredes de arena, a pleno sol, a muchos les costaría pensar que esta vía insólita se encuentra en la provincia de Cádiz. Sin embargo, así es, y no queda lejos de Tarifa, en el extremo más meridional de la Península.
Se trata de la carretera comarcal A-2325, sin duda una de las más peculiares de Andalucía. Solo tiene tres kilómetros y une la Nacional 340 con la pedanía de Paloma Baja y el entorno natural de Punta Paloma. Su uso es para residentes y turistas, y durante el año suele ser un lugar poco transitado, aunque en verano cobra vida y muchos son quienes se acercan a este curioso paraje.
Lo que hace única a la A-2325 es que atraviesa literalmente una gran duna de arena, la de Valdevaqueros, declarada Monumento Natural desde 2001 e inserta en el Parque Natural del Estrecho. Tiene una altura de 35 metros desde la playa y una superficie de 235.000 metros cuadrados. Es más pequeña y menos conocida que la duna de Bolonia, que se encuentra a escasos kilómetros. Su forma actual se debe a un doble origen natural y artificial.
Origen militar
Se creó en la década de 1940 para abrigar unas instalaciones militares. A este fin, se trasladaron arenas de los cordones dunares hacia la carretera. Posteriormente, se afirmó la duna con unos pinares, que contienen su desplazamiento. Y es que la de Valdevaqueros es una duna móvil. Avanza hacia el interior unos 20 metros cada dos décadas. La acción del viento hace que la arena tome frecuentemente posesión de la calzada y aísle la urbanización de Paloma Baja.
De hecho, en 2016 la Junta invirtió casi medio millón de euros en la retirada de arena y desde entonces el gasto de mantenimiento supera los 75.000 euros anuales. Este mismo mes de junio, la Consejería de Fomento, Vivienda y Ordenación del Territorio, a través de su delegación territorial en Cádiz, ha anunciado la disposición de 80.000 euros para facilitar el acceso a Punta Paloma.
Después de atravesar la duna y los pinares aledaños, la A-2325 desemboca en Punta Paloma, una playa salvaje solo rodeada por el pequeño residencial de Paloma Baja. Las playas y calas ocupan una extensión de 2,5 kilómetros. Aquí no hay servicios de socorrismo, chiringuitos o aseos, lo que hace de estas playas una experiencia más natural que otros entornos de Tarifa.
Playas salvajes
La vía que nos ocupa también permite el acceso a la playa de Valdevaqueros, aunque es más habitual usar la N-340. Un arenal ancho, de cuatro kilómetros, que cuenta con el atractivo de ofrecer una vista espectacular a la duna. Su arena fina, su agua limpia y el viento constante hacen que sea un destino muy querido para los windsurfistas.
En resumen, si hay una carretera peculiar y única en Andalucía esa es la A-2325. Aunque desde 2017 se han estudiado posibles variantes para desplazar la calzada al norte, salvando así la duna, por el momento esta vía insólita sigue deparando sorpresas a los muchos visitantes del área de Tarifa.