Así fue la operación de la Guardia Civil contra esta red de narcos en Puerto Serrano (Cádiz)
Cádiz
El castigo de unos narcos a una 'mula' por perder un alijo de droga: apaleado y obligado a comer sus heces
La Guardia Civil encontró a la víctima con múltiples heridas y con las iniciales del líder de la banda grabadas en el cuello
Un joven utilizado como mula por una banda de narcotraficantes vivió un auténtico calvario tras ser secuestrado y torturado durante tres días en una vivienda de Puerto Serrano (Cádiz). Su error fue haber perdido un alijo de cocaína y heroína, lo que desencadenó una respuesta brutal por parte de sus propios compañeros de red. La Guardia Civil logró rescatarlo en un «estado lamentable».
Los investigadores explican que el joven fue sometido a todo tipo de tormentos. Primero lo ataron con cables eléctricos a una silla, inmovilizado de pies y manos. A partir de ahí comenzó a recibir golpes con un palo con clavos, puñetazos, patadas y amenazas a punta de pistola y escopeta. El objetivo era que confesara dónde estaba la mercancía perdida.
El castigo no acabó ahí. Los secuestradores obligaron a la víctima a ingerir sustancias, entre ellas un tarro entero de laxante, cemento y polvo negro que podría ser carbón. Incluso lo forzaron a comerse sus propias heces. Todo ello formaba parte de un plan de tortura para que expulsara la droga que supuestamente transportaba en su organismo.
Además de estos tormentos, los agresores le hicieron una lavativa con agua caliente y detergente, lo que le produjo graves lesiones internas. Mientras, a lo largo de esas interminables horas, no dejaban de amenazarlo. «¡Te vamos a quemar la casa!; ¡vamos a acabar contigo y tu familia!», le decían. Cada palabra incrementaba el terror y el sometimiento de la víctima.
Iniciales grabadas en el cuello
Sin embargo, el joven aprovechó un momento en el que se quedó solo y, malherido por los golpes, logró zafarse de las ataduras y huir de la vivienda. Llegó entonces hasta la casa de una vecina, que llamó inmediatamente a la Guardia Civil. Los agentes lo hallaron completamente aterrado, con múltiples heridas y una marca en el cuello. Se trataba de las iniciales del líder de la banda, grabadas con un cuchillo, «para que se acordara toda la vida».
La víctima fue trasladada primero al centro de salud y luego al hospital, donde recibió atención especializada. Los médicos confirmaron la gravedad de las lesiones, y aun así, se negó en primera instancia a dar detalles sobre lo ocurrido. Su silencio reflejaba el profundo miedo que sentía ante la posibilidad de más represalias de sus secuestradores.
Finalmente, la mula relató que el 25 de agosto se desplazó junto con otro miembro de la banda hasta Dos Hermanas (Sevilla) para comprar cocaína y heroína. De vuelta al pueblo expulsó del organismo toda la droga que portaba; sin embargo, en un momento determinado, alguien accedió al interior de la vivienda y la robó. Cuando los líderes de la organización fueron a reclamar la sustancia, se encontraron con las manos vacías. Ahí empezó su calvario.
La operación policial, bautizada como Trepamuros, permitió detener a ocho integrantes de la banda criminal. Los detenidos y las diligencias quedaron a cargo del Juzgado de Instrucción número 3 de Arcos de la Frontera, que decretó el ingreso en prisión para seis de ellos, a los que se les imputan los delitos de secuestro, torturas, lesiones, tenencia ilícita de armas y tráfico de drogas. Un noveno sospechoso se encuentra huido y bajo requisitoria judicial.