El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, habla con el ministro principal de Gibraltar, Fabián Picardo, en el acto de demolición de la Verja

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, habla con el ministro principal de Gibraltar, Fabián Picardo, en el acto de demolición de la VerjaRocío Ruz | Europa Press

Gibraltar

Luces y sombras tras el derribo de la Verja: la euforia de Gibraltar choca con los nuevos trámites aduaneros

Lotes enteros de medicamentos y de productos frescos permanecen retenidos durante horas en la frontera por las nuevas disposiciones aduaneras

Se ha cumplido ya una semana del derribo de la Verja, consecuencia directa e inmediata de la aplicación provisional del tratado de Gibraltar. El ministro principal de la colonia británica, Fabián Picardo, ha hablado de «éxito» en su puesta en marcha, aunque también ha habido «problemas» que el dirigente llanito ha atribuido a «una transformación de esta magnitud», un argumento que no ha convencido a todo el mundo.

El Servicio de Aduanas de Gibraltar ha manifestado su preocupación por los retrasos en la tramitación de las importaciones, incluidos lotes enteros de medicamentos y de productos frescos que han permanecido retenidos durante horas en la frontera, debido a las nuevas disposiciones aduaneras. La situación se ve agravada por la Feria de La Línea, que obliga a los camiones a hacer cola en la avenida Príncipe de Asturias, en territorio linense.

Picardo también ha admitido que se han producido «dificultades» a la hora de aplicar el Sistema de Entradas y Salidas (EES) europeo en el aeropuerto, donde se han trasladado ahora los controles fronterizos que efectúan agentes gibraltareños primero y policías españoles a continuación, si bien ha esgrimido que han sido «similares a las registradas en otras fronteras europeas».

Por otro lado, se han producido incidencias relativas al desconocimiento de la nueva jurisdicción. Por ejemplo, los agentes de la Policía Nacional española en periodo de formación fueron interceptados este pasado viernes por la Policía Real de Gibraltar cuando trataban de acceder uniformados al Peñón con la intención de desayunar.

Persecuciones transfronterizas

En el caso de las persecuciones transfronterizas, los agentes de la Policía Nacional, la Guardia Civil o Aduanas que persigan a un sospechoso que huya hacia Gibraltar –o en sentido contrario, la Policía Real de Gibraltar– deberán avisar antes de cruzar la frontera y mantener contacto permanente durante toda la operación mediante una frecuencia de radio cifrada.

A la anécdota protagonizada por los dos policías en prácticas se suman otros episodios derivados de la 'nueva normalidad' en la frontera. El Ministerio de Transporte de Gibraltar ha impuesto este martes la primera multa a un taxi español por prestar servicio en el Peñón. La sanción asciende a 300 libras, pero el Gobierno colonial estudia elevar la cuantía de la multa correspondiente a esta infracción.

El tratado no contempla la prestación de servicios transfronterizos, por lo que las autoridades llanitas han colocado señales en la frontera para advertir a los taxistas de que no pueden entrar en la colonia. Además, desde la entrada en vigor del tratado, la Policía Real de Gibraltar y los Inspectores de Transporte han realizado controles en la frontera para impedir la entrada de taxis españoles en Gibraltar e indicarles que regresen a La Línea.

Un «cambio extraordinario»

Pese a estas incidencias, el Gobierno colonial considera que no debe permitirse que «el avance histórico» que supone la firma e implementación del tratado se vea «desviado o frustrado por quienes pretendan convertir cada dificultad inicial en una fuente de división o confrontación», en referencia a los primeros obstáculos tras el derribo de la Verja.

El ministro principal de Gibraltar ha reivindicado que, «incluso en medio de estos inevitables ajustes», ya se está pudiendo experimentar en estos primeros días un «cambio extraordinario» gracias a la aplicación provisional del tratado de Gibraltar, que ha traído el derribo de la Verja, que ha supuesto a su vez el fin de las colas en la frontera.

En este sentido, Picardo ha destacado que se ha producido «una mayor fluidez, la desaparición de los controles y un nuevo espíritu de optimismo, cooperación y fraternidad entre las comunidades de ambos lados de la frontera», donde en la medianoche del 15 de julio se vivieron escenas de celebración y júbilo entre españoles y llanitos por el fin de la Verja.

Según Picardo, «ese cambio ha tenido ya un impacto profundo y muy positivo». «Nos permite mirar al futuro con esperanza y con enorme expectación ante todo el potencial del tratado, una vez que los problemas iniciales de adaptación hayan quedado plenamente superados», ha rematado en declaraciones a Europa Press.

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