Cajetillas de tabaco de contrabando incautadas por la Guardia Civil en un operativo en el Campo de Gibraltar
Cádiz
El fin de la verja de Gibraltar altera los métodos para el contrabando de tabaco en la frontera
El nuevo escenario abre la puerta a estrategias basadas en el traslado de cantidades más pequeñas por carretera
El fin de la Verja no ha acabado con el contrabando de tabaco en La Línea de la Concepción (Cádiz). Dos meses después del cambio histórico en la frontera con Gibraltar, la Guardia Civil ha intervenido 9.580 cajetillas en cuatro operaciones desarrolladas en apenas una semana. Ello confirma que el negocio continúa, aunque las formas de transportar la mercancía han cambiado.
Las cuatro actuaciones han sido llevadas a cabo por la Sección Fiscal y Fronteras de La Línea, perteneciente a la Comandancia de la Guardia Civil de Algeciras (Cádiz). En el primero de los operativos, los agentes localizaron 1.080 cajetillas ocultas en el maletero de un vehículo de alta gama. La conductora fue identificada, y el tabaco, procedente de Gibraltar, quedó requisado al comprobarse que no contaba con las precintas reglamentarias.
A esta intervención se sumaron otras tres operaciones en las que fueron decomisadas 3.000, 2.500 y 3.000 cajetillas, respectivamente. En total, fueron retirados de la circulación casi diez mil paquetes. La Guardia Civil calcula que la mercancía alcanza un valor de mercado superior a los 20.100 euros. No obstante, más allá de las cifras, estas actuaciones ponen de manifiesto que el cambio fronterizo no ha eliminado las prácticas de contrabando que durante décadas han caracterizado esta zona.
Durante décadas, la Verja condicionó el movimiento de mercancías entre Gibraltar y España. Para las redes dedicadas al contrabando, transportar grandes cantidades por carretera suponía enfrentarse directamente a los controles fronterizos, de ahí que el mar se convirtiera en una vía fundamental para sacar grandes cargamentos del Peñón. Así, las costas de La Línea y otros puntos del Estrecho quedaron asociadas durante años a esta actividad.
El nuevo escenario abre la puerta a estrategias basadas en el traslado de cantidades más pequeñas por carretera. Un vehículo particular puede transportar una partida reducida de tabaco y realizar el trayecto terrestre sin recurrir a la tradicional vía marítima. Para las fuerzas de seguridad, este cambio obliga también a adaptar los controles y a prestar atención a movimientos de menor volumen que, precisamente por su tamaño, pueden resultar más difíciles de detectar.
Restricciones al tabaco
El pasado 15 de julio marcó un antes y un después en la relación entre el Campo de Gibraltar y el Peñón. Ese día dejó de funcionar la frontera física que separó La Línea y la colonia británica desde 1909. Fue la consecuencia más inmediata de la aplicación provisional del tratado de Gibraltar. Sin embargo, este cambio no ha hecho desaparecer las obligaciones fiscales ni las restricciones relacionadas con la comercialización del tabaco.
La ausencia de un control aduanero en el paso terrestre no equivale a barra libre para las mercancías. El tabaco destinado a entrar legalmente en España debe cumplir unas condiciones. El tratado contempla un periodo transitorio para agotar las existencias fabricadas antes de su entrada en vigor, pero marca el inicio de una adaptación progresiva de Gibraltar a las normas europeas tanto en materia de presentación de los productos como de fiscalidad.
El impuesto indirecto en el Peñón parte del 15 % y tiene previsto completar su convergencia en tres años, con el objetivo de limitar la diferencia del precio minorista de los cigarrillos respecto a España. Ese margen queda fijado en 0,80 euros o un 15 %, según las condiciones establecidas. Por ejemplo, si un paquete de tabaco cuesta unos seis euros en España, en Gibraltar no podrá costar menos de 5,20 €.
El Gobierno colonial ya ha comenzado a aplicar nuevos impuestos especiales sobre los productos del tabaco y también cuenta con mecanismos para revisar los precios mínimos de venta. Esos ajustes tienen en cuenta la evolución de los precios en España y el tipo de cambio. La finalidad es disminuir las ventajas económicas que puedan favorecer la entrada ilegal de cigarrillos, históricamente más baratos en el Peñón, de lo que también se han aprovechado muchísimos vecinos de La Línea.
Sin embargo, mientras exista una diferencia de precio y compradores dispuestos a adquirir tabaco fuera de los canales legales, seguirá existiendo un incentivo para el contrabando. De hecho, las 9.580 cajetillas intervenidas muestran que el negocio no ha desaparecido con la Verja, sino que simplemente se está adaptando.