Un belén instalado a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar
Málaga
Dónde visitar el belén más alto de Málaga: está a más de 2.000 metros de altitud
El alcalde de Canillas de Aceituno y un grupo de senderistas instalan el nacimiento más alto de la provincia, una tradición que ya marca el inicio de las fiestas en la Axarquía
El primer símbolo navideño de Málaga no está en una plaza iluminada, sino en una cumbre ventosa. Este pasado fin de semana, el alcalde de Canillas de Aceituno, Vicente Campos, junto al grupo de senderismo Tercer Tiempo, ascendió a los 2.069 metros de La Maroma. Su misión: colocar el belén más elevado de la provincia. Una tradición que cada año gana más adeptos y que oficialmente anuncia la llegada de la Navidad a la comarca.
La principal novedad de esta edición es el cambio de formato. Se deja atrás el popular belén viviente, donde los propios montañeros posaban disfrazados. Ahora se instala un nacimiento de figuras permanentes. «Es el mejor belén que pude combatir el viento», explica el alcalde. Esto permitirá que más senderistas lo disfruten durante todas las semanas festivas, sin depender de la presencia de voluntarios.
El espíritu, sin embargo, permanece intacto. «Nada mejor que sentir el espíritu navideño con la Navidad», añade Campos. La escena, orientada hacia el valle, ofrece una de las estampas más singulares. Imaginen la combinación: el silencio rocoso de la cima y un mensaje de paz navideño con toda la Axarquía a sus pies. Es una postal viva que fusiona devoción, deporte y amor por el entorno.
Para llegar al punto de inicio de la subida a la Maroma desde el Área Recreativa El Robledal se debe tomar una pista que se encuentra en el kilómetro 35,7 de la carretera A-402, entre Ventas de Zafarraya y Alhama de Granada. Tras recorrer por ella unos cinco kilómetros, se llega al aparcamiento donde comienza la caminata. A partir de ahí piernas y fuerza mental y física.
Aunque La Maroma la suben centenares de personas casa mes, es conveniente e indispensable equiparse con el sistema de capas (térmica, polar, impermeable), botas de montaña, ropa transpirable, y llevar siempre mochila con agua, comida, botiquín, navegación (mapa/GPS) y frontal; además, considere llevar bastones, protección solar, gorro, guantes, y si hay nieve o hielo, piolet, crampones y casco. Parece mucho, pero salva vidas.
Senderismo invernal
Esta iniciativa no es solo un gesto simbólico; tiene un impacto real. La ruta hacia La Maroma, dentro del Parque Natural Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, atrae a miles de excursionistas en invierno. Muchos ahora suman a su reto deportivo la meta de ver este belén único. «Se ha convertido en parte de nuestra identidad y también impulsa el turismo rural», destacó el primer edil canillero.
La tradición se enmarca en el auge del senderismo en la Axarquía, con rutas como el famoso Caminito del Rey o el Salto del Saltillo. Colocar el belén requiere esfuerzo y logística, cargando las figuras hasta la cumbre. El alcalde hizo un llamamiento al respeto: «Es bueno que todos disfruten de un belén de altura». Un recordatorio necesario para preservar este frágil regalo navideño en la naturaleza.
La celebración no termina en la montaña. Canillas de Aceituno, un pueblo de alrededor de 1.800 habitantes, extiende su espíritu navideño con una decoración muy especial. Sus calles lucen adornos elaborados por los vecinos utilizando materiales reciclados: botellas, tapones y otros desechos convertidos en arte. Es una muestra más de la identidad de una comunidad que vive en y por su entorno natural.
Así, mientras el belén de La Maroma aguanta el frío de la cumbre, el pueblo se viste de gala con una filosofía sostenible. Ambas acciones, la de altura y la de calle, hablan de una misma esencia: celebrar las fiestas con lo que se tiene a mano, con ingenio y un profundo arraigo al territorio. Es buena alternativa para quienes aman el senderismo y lo ritual de la Navidad.