El semáforo de la discordia
Málaga
Un semáforo que multa enfrenta a los vecinos de un pueblo de Málaga: «Da miedo coger el coche»
Vecinos de la avenida de Fuente de Piedra en Sierra de Yeguas, defienden el dispositivo reclamado por ellos, mientras otros habitantes critican su instalación y señalización. Saltárselo comporta una sanción de 200 euros y cuatro puntos del carné
Un nuevo semáforo con cámara en Sierra de Yeguas genera un intenso debate. Instalado en julio en la MA-454, sanciona con 200 euros y 4 puntos del carné. Para algunos, es una herramienta de seguridad esencial. Para otros, se trata de un «atraco» poco señalizado. Los conductores se han topado con una desagradable sorpresa al recibir las primeras multas.
Alejandro, un vecino que pasa por allí para ir a trabajar, critica la falta de preaviso. «No está bien señalizado», afirma. Carmen comparte esa sensación de desconcierto. «A varios conocidos ya los han multado. No son ni de aquí. Y a mí me está dando miedo hasta coger el coche», relata. Otros, como Francisco, aseguran que la señal informativa «no se ve hasta que ya es tarde».
Radar de velocidad que acciona el semáforo para ponerse en rojo si se superan los 30 km/h
Javier, otro vecino, afirma que ya se han puesto «unas 1.500 denuncias» y que tiene «afán recaudatorio». «No puede ser legal esto, está colocado en una farola, los carteles de aviso no se ven», insiste. Sin embargo, conforme nos adentramos al pueblo, más detractores nos encontramos.
La otra parte
Frente a estas quejas, el alcalde, Miguel Ángel Sánchez, defiende el dispositivo. «Por ese tramo algunos han alcanzado grandes velocidades, en una zona habitada y donde hay niños; el semáforo lo instala una empresa que ya lo ha hecho en otros pueblos y está avalado por los técnicos por lo que es completamente legal», manifiesta.
Según el primer edil, son los vecinos de la zona afectada, a la entrada del pueblo desde Fuente de Piedra, los que han solicitado el semáforo: «En primer lugar hay que recalcar que el Ayuntamiento da respuesta a una petición vecinal», explica. Subraya que el objetivo es la seguridad, no la recaudación. Sobre la señalización, responde que el dispositivo «está avalado por los técnicos» de la DGT y la empresa especializada. «He de manifestar que nadie ha perdido el carnet de conducir», añade para calmar los ánimos.
Señal de tráfico de velocidad máxima de 30 km/h en la vía interurbana
En la propia calle donde se instaló el semáforo, la avenida Fuente de Piedra, otros residentes respiran aliviados. «Lo habíamos pedido. Aquí van como rallys», comenta Manuela Ruiz, vecina de la avenida. Su opinión la comparte José Antonio: «Tenemos niños y da miedo cómo van. A veces pasan casi a 100». Para estos habitantes, el control era una necesidad urgente para pacificar el tráfico.
El regidor detalla el procedimiento, tratando de calmar los ánimos. Las notificaciones requieren identificar al conductor real. Además, en casos de múltiples sanciones, solo se tramita la más antigua. «Las otras quedan sin el curso establecido», insiste el primer edil, anunciando reembolsos para quienes pagaron de más. «Han sido dos o tres los sancionados, no es verdad lo que dicen que han sido miles de denuncias», asegura tajante.
Cámara que capta la imagen de superación del semáforo en rojo
Malestar más allá de la avenida
A pesar de las explicaciones, el malestar persiste entre muchos vecinos ajenos a esa calle. El temor a las multas se mezcla con la sensación de que el dispositivo apareció sin suficiente información. La ubicación, en una entrada principal al pueblo, convierte a muchos conductores, incluidos no residentes, en infractores potenciales.
Este no es el único punto de control. El municipio cuenta con otras dos cámaras en cruces y un paso de peatones. La empresa gestora opera en otras localidades malagueñas. Sin embargo, la tensión en Sierra de Yeguas es palpable. Algunos habitantes no descartan organizar protestas si la situación no se aclara o se mejora la señalización de forma evidente.
La brecha entre los vecinos que pedían el semáforo y quienes se sienten perjudicados por él es ahora el verdadero foco. El Ayuntamiento insiste en el carácter técnico y legal de la medida. Mientras, en las calles, la desconfianza y la frustración siguen su curso, tan rápido como los coches que ahora frenan ante el temido semáforo rojo.