Imagen de la estación de trenes de Málaga, afectada tras el accidente ferroviario de Adamuz

Imagen de la estación de trenes de Málaga, afectada por el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba)Álex Zea | Europa Press

Tragedia de Adamuz

Málaga, atrapada entre el dolor de las víctimas y un sistema ferroviario que no responde

El tren de Iryo siniestrado cubría el trayecto entre Málaga y Madrid, una línea de alta velocidad que en los últimos tiempos ha sufrido incidencias de forma recurrente

La tragedia ferroviaria de Adamuz ha conmocionado a toda España, pero la provincia de Málaga se encuentra entre las más afectadas. De la capital malagueña, concretamente de la estación de María Zambrano, salía el tren de Iryo que este domingo descarrilaba e invadía la vía por la que circulaba un Alvia de Renfe a la altura del municipio cordobés. El choque ha ocasionado decenas de muertos y heridos, sin que todavía hayan podido confirmarse cifras exactas.

El tren de Iryo siniestrado cubría el trayecto entre Málaga-María Zambrano y Madrid-Puerta de Atocha. Se da la circunstancia de que esta línea de alta velocidad ha sufrido incidencias de forma recurrente en los últimos tiempos, como una avería en la catenaria existente, precisamente, entre Adamuz y Alcolea en abril del año pasado que provocó retrasos en trenes con destino o salida desde Málaga.

En 2025 se registraron también problemas en pasos subterráneos del trazado entre Málaga y Córdoba. En julio se producía un desprendimiento de cascotes en el interior del túnel del Valle de Abdalajís, el más largo de Andalucía, por filtraciones de agua de un acuífero cercano. Desde entonces solo se encuentra operativo uno de los dos tubos. Esta situación provoca demoras en todos los trenes que usan ese corredor, incluida la conexión Málaga-Madrid.

La consecuencia inmediata fue la implantación del sistema de circulación alterna en el tubo superviviente, una solución de emergencia que ya de primeras ralentizaba el servicio. No fue hasta el pasado mes de noviembre cuando el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) –entidad pública y dependiente del Ministerio de Transportes– daba luz verde a los trabajos de reparación del túnel, con un plazo de seis meses.

Lo cierto es que este túnel arrastra problemas desde su misma construcción. En 2005, una tuneladora que excavaba el paso subterráneo reventó los acuíferos de la sierra y dejó sin agua a todo el municipio de Valle de Abdalajís. Ya en 2006, el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero autorizaba una partida excepcional de 42,6 millones de euros para revestir e impermeabilizar el tramo que en julio del año pasado se inundaría.

Fallos en Cercanías y proyectos en el aire

Pero los problemas de la red ferroviaria en la provincia de Málaga no se limitan al AVE. En los últimos años, y de manera continua, los trayectos de Cercanías han sufrido cancelaciones y retrasos. Por ejemplo, a finales del pasado mes de octubre se cancelaron dos trenes de la línea C-1 (Málaga-Fuengirola) en hora punta por una incidencia derivada de la lluvia. Una vez más quedaba patente la vulnerabilidad del sistema ante una adversidad, por mínima que esta sea.

Para muchos usuarios, estos problemas reflejan deficiencias en la planificación y el mantenimiento de la red ferroviaria, agravadas por un aumento en la demanda y un crecimiento continuo del uso del tren en la provincia. Así pues, esta situación no hace más que reforzar la sensación de abandono de un servicio clave para la movilidad diaria de la Costa del Sol y del área metropolitana de Málaga y que también se percibe en la falta de infraestructuras.

Una reclamación histórica de Málaga para solventar, precisamente, los problemas de movilidad en la Costa del Sol es el llamado tren litoral, un proyecto de corredor ferroviario que uniría Algeciras (Cádiz) y Nerja con paradas en Estepona, Marbella, Fuengirola y Málaga capital. Esta promesa forma parte del debate político desde hace décadas y se remonta al origen de la propia línea C-1, allá por 1975, con primeros planteamientos incluso en el siglo XIX.

Toda esta problemática ha vuelto a aflorar tras la tragedia ferroviaria de Adamuz. Adif suspendía este lunes la circulación de alta velocidad entre Madrid y Córdoba, Sevilla, Málaga y Huelva, obligando a los usuarios afectados a buscar alternativas que, en muchos casos, simplemente no existían. En la estación de autobuses de Málaga se agolpaban numerosos viajeros intentando conseguir billetes, pero apenas había disponibilidad.

Algunos afectados por la cancelación de trenes relataron que solo se les ofreció la opción de anular el billete. Así, aunque las compañías de autobuses reforzaron servicios, la sensación general fue de desamparo. El avión tampoco era una opción, debido a los altos precios. Una circunstancia que, más allá de la tragedia de Adamuz, vuelve a poner en cuestión la capacidad del sistema ferroviario para responder con eficacia ante situaciones de emergencia.

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