Un tren de Cercanías en Málaga (archivo)

Un tren de Cercanías en Málaga (archivo)Europa Press

Málaga

Nuevo caos en el Cercanías de Málaga: miles de afectados por la cancelación de varios trenes por la lluvia

Una nueva incidencia en hora punta revive quejas pasadas por colapsos masivos y averías que han dejado varados a miles de malagueños en los últimos años

La paciencia de los usuarios de Cercanías Málaga vuelve a resquebrajarse. Este lunes, un problema en el taller de Los Prados canceló dos trenes de la línea C-1 durante la crítica hora punta matutina. En principio, se debería a las lluvias registradas ya desde primera hora en la capital costasoleña. Los servicios afectados fueron el de las 7:10 desde Málaga hacia Fuengirola y el de las 8:00 con destino al centro, dejando a centenares de viajeros en tierra. La cadena de inconvenientes también alcanzó a la línea C-2, con un retraso de 35 minutos en el tren de las 8:00 hacia Álora.

Estas incidencias afectan a miles de personas que salen a trabajar a primera hora de la mañana. Desde hace tiempo se viene denunciando la saturación que viven los trenes de Málaga, los malos horarios y el déficit de inversión en mantenimiento e infraestructuras. Una vez más, ante una adversidad por mínima que sea, se evidencia la vulnerabilidad del sistema ferroviario que conecta la capital con parte de la provincia.

Un malestar del pasado

La verdad es que lo de hoy no es nuevo. Quienes usan diariamente el servicio recuerdan con frustración el colapso total del 12 de septiembre de 2023. Aquel día, una avería masiva paralizó durante horas la línea C-1, creando caos en estaciones abarrotadas. Imágenes de viajeros apiñados bajo el sol circulaban por redes sociales, mientras Renfe intentaba organizar un servicio de autobuses sustitutorio claramente insuficiente para la demanda.

Tampoco se olvida el verano de 2022, cuando las altas temperaturas provocaron múltiples fallos técnicos. Durante casi dos semanas, los retrasos superaron sistemáticamente los 45 minutos, afectando a turistas y trabajadores por igual. Aquella situación llegó incluso al Defensor del Pueblo Andaluz, que abrió una queja de oficio para investigar el «deterioro continuado» del servicio esencial.

Mientras tanto, las quejas se acumulan en plataformas digitales. Un usuario escribió: «Es desesperante planificar tu jornada sin saber si llegarás a tiempo». Otro viajero relataba: «He tenido que pagar tres taxis este mes porque el tren sencillamente no llegaba». Son testimonios que dibujan un mapa de frustración constante, donde la puntualidad parece una excepción y no la norma.

Pero esta incidencia no es más que la punta del iceberg de un malestar profundo. La situación se agrava cuando se observan averías crónicas que se prolongan en el tiempo. Las escaleras mecánicas de la estación del aeropuerto llevan diez meses fuera de servicio, un problema de accesibilidad e imagen para la Costa del Sol que, según se apunta, «se solventaría con poco dinero». Es una pequeña gran deuda que simboliza un abandono mayor.

Una promesa incumplida

Y es que las carencias son históricas. El proyecto del Tren Litoral es una promesa que se remonta al origen de la línea C-1 en 1975, con primeros planteamientos incluso en el siglo XIX. Mientras tanto, la frecuencia y horarios del tren de Fuengirola se mantienen prácticamente inalterados desde 2011. «El panorama es de trenes colapsados, pocas frecuencias y horarios malos que terminan demasiado temprano por las noches», refleja la percepción general de los viajeros, que a menudo relatan sus penurias con este servicio en sus redes sociales.

Más viajeros, menos inversión

Esta parálisis contrasta brutalmente con el explosivo crecimiento de la demanda. Las Cercanías de Málaga están entre las que más crecen en España, con un 10% más de usuarios en 2024, superando los 17 millones de viajeros. La línea C-1, la columna vertebral de la Costa del Sol, concentra más de 16 millones de ellos. Son cifras récord que chocan con una infraestructura que no evoluciona al mismo ritmo.

Aunque Adif trabaja en proyectos como el desdoblamiento del tramo Campamento Benítez para rebajar la frecuencia a 15 minutos, las obras aún no han comenzado. Mientras tanto, los malagueños siguen sufriendo el día a día de un servicio al que recurren masivamente, pero que les devuelve retrasos, cancelaciones y la sensación de un abandono persistente. La promesa de una movilidad fiable parece, una vez más, aparcada en una vía muerta.

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