Esperanza Solano se salvó del accidente al salir del tren una parada antesEsperanza Solano

Málaga

Esperanza Solano, la viajera malagueña que se bajó del tren diez minutos antes del accidente de Adamuz

Junto a la historia de la trabajadora social, la malagueña Mónica Gallego también relata su escape por un casual giro del destino

La diferencia entre la rutina y la tragedia puede ser cuestión de minutos. Para Esperanza Solano, natural de Alhaurín el Grande, fueron exactamente diez. Es el tiempo que pasó desde que abandonó el Iryo Málaga-Madrid en la estación de Córdoba hasta que ese mismo convoy descarriló en Adamuz. Un accidente ferroviario que ha causado 42 víctimas mortales.

Ella viajaba en el vagón cinco, fila 16, a escasos metros de los coches que se salieron de la vía. «Cuando me enteré de lo ocurrido quedé en 'shock' y pensé la suerte que había tenido», relata emocionada a Málaga Hoy. La noticia le llegó en casa, mientras deshacía la maleta y hablaba por teléfono con su pareja.

Fue su suegra, que estaba viendo la televisión, quien dio la voz de alarma. «Saltó la noticia y por eso preguntó si había llegado», afirma Solano. En un primer momento, no quiso creer que el tren accidentado fuera el suyo. Pero la lógica fue aplastante: había salido a la misma hora y desde Málaga solo circulaban pocos trenes en esa franja.

Sin dormir y la sombra del 'y si'

«Fatal, me despertaba a cada instante», confiesa sobre la noche posterior al siniestro. No podía apartar de su cabeza un pensamiento angustioso. «Es que podría haber pasado diez minutos antes y habría estado yo dentro», asegura. La joven, trabajadora social en el Ayuntamiento de Córdoba, usa ese tren cada fin de semana para visitar a su familia.

Nunca percibió desperfectos en sus viajes anteriores. «Al final, no entiendo de trenes, pero cuando noto algún bache, lo normalizo», admite con sinceridad. Ahora, reconoce que volverá a usarlo con miedo, pero por necesidad. «Es un medio de transporte que se entiende como seguro», precisa, aludiendo a la rapidez del trayecto.

Como reflexión tras la experiencia, anima a disfrutar de la vida y a dar abrazos. «Al estar sola, después de todo lo que pasó, habría necesitado ese abrazo», confiesa. Sus pensamientos están con los afectados. «Ojalá no hayan tardado mucho en recibir ese abrazo», remata con sentimiento.

Una maleta cambia la vida de Mónica

La malagueña Mónica Gallego, de 26 años, también evitó la tragedia por un giro casual. Iba a llevar una maleta pequeña a Madrid para un curso, pero su madre insistió en que llevara más equipaje. Este detalle la situó en el vagón 2, en clase preferente, al hacer la reserva tardía. Los vagones siniestrados fueron los traseros.

Imagen de uno de los vagones accidentados en AdamuzAFP

«Yo iba estudiando y de pronto el tren dio un gran frenazo. Me choqué contra la mesa, pero salí ilesa completamente», relata la joven a La Opinión de Málaga. Tras el impacto, ayudó a distraer a los niños del vagón repartiendo chocolatinas y hablando con ellos, en un ejercicio de calma colectiva.

Desde el arcén, contempló la escena dantesca. «Vimos toda la escena de terror. Había fallecidos... Sonaban gritos», explica. La solidaridad brilló en la oscuridad: prestó su móvil y ropa de abrigo a otros viajeros. Después de una larga evacuación, se reencontró con sus padres en un abrazo que no olvidará.

Mientras, las investigaciones sobre las causas del accidente continúan. Autoridades y operadoras colaboran para esclarecer lo ocurrido en un tramo que estaba en obras. La prioridad inmediata sigue siendo el apoyo a las familias de las víctimas y a los más de cien heridos.