Calle convertida en río en la localidad gaditana de Grazalema tras el paso de la borrasca Leonardo.Europa Press

Sucesión de borrascas

Los geólogos que estudian Grazalema alejan las esperanzas de regreso de los evacuados: «Puede haber colapsos»

Los equipos científicos del CSIC alertan de una «gran incertidumbre» por la saturación de acuíferos, que podría causar hundimientos incluso cuando el agua se retire

El miedo en Grazalema no se marcha con las nubes. Los equipos de hidrogeólogos desplegados en esta localidad y otras sierras de Cádiz y Málaga lanzan una advertencia clara. El riesgo por la saturación de los acuíferos «va a persistir» cuando acaben las lluvias. Así lo explica a EFE el coordinador de este grupo, Juan Carlos García, quien subraya la «gran incertidumbre» que rodea la situación actual.

Un peligro latente

La amenaza de hundimientos, que ya obligó a evacuar todo el pueblo, no es un problema solo inmediato. «Tan peligrosa es la sobrepresión como la subpresión cuando el agua se retire. Ese cambio puede dar lugar a colapsos», advierte García. En otras palabras, el peligro se puede dilatar en el tiempo, transformándose incluso después de que parezca que lo peor ha pasado. La tierra, exhausta, necesita tiempo para recuperar su equilibrio.

Una treintena de expertos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) recorren ahora el terreno. Fueron requeridos por la Junta de Andalucía el pasado miércoles. La alarma saltó cuando los vecinos de Grazalema, el epicentro de la borrasca Leonardo, escucharon ruidos subterráneos. Fue el colofón a un día aterrador viendo brotar agua del suelo de sus casas y hasta de los enchufes.

Grietas, ruidos y temblores

Lo observado por los científicos es inquietante. «Se han abierto algunas galerías en el entorno del pueblo y hay acceso a cavidades a través de grietas», detalla el coordinador del GADE. Este proceso, localizado por ahora en la zona de recarga del acuífero, podría darse también dentro del núcleo urbano. De ahí la extrema precaución y la evacuación preventiva. El suelo ha tardado una semana en manifestar su saturación, y podría tardar aún más en normalizarse.

Pero los acuíferos no son la única preocupación. Los expertos enfrentan un cóctel de peligros. La sobresaturación del suelo está provocando deslizamientos en laderas con más de 30 grados de pendiente, algunos afectando a poblaciones. También hay desprendimientos en taludes verticales que amenazan carreteras y viviendas, como en el caso de Ubrique. A todo ello se suman las inundaciones de siempre en los márgenes de los ríos.

La sinfonía subterránea

En los últimos días, un fenómeno ha sembrado inquietud generalizada en las sierras: los ruidos y vibraciones. Los vecinos los sienten claramente, y están producidos por la dinámica de los acuíferos y por los terremotos que se registran, sobre todo en Cádiz. El Instituto de Geociencias (IGEO) aclara que la mayoría son profundos y corresponden a la sismicidad normal de la zona. Solo tres o cuatro han sido someros y podrían vincularse directamente a las lluvias torrenciales.

Mientras, los equipos continúan su meticuloso trabajo de campo. Analizan las zonas de recarga de los acuíferos y los puntos donde el agua brota con fuerza.