Pasajeros hacen trasbordo en autobús en Santa Ana tras llegar en en el AVE de MadridJonatan Oliva

Málaga

Indignación de viajeros al plan de Renfe que combina tren y autobús para llegar a Málaga: «Un caos insufrible»

Un mes después de la tragedia de Adamuz, los pasajeros malagueños afrontan trasbordos en autobús, falta de información y precios disparados mientras Renfe es el único operador que garantiza la conexión

La sala de espera de la estación María Zambrano un rumor constante, ese que mezcla el arrastre de maletas con los suspiros de quienes miran el reloj cada dos por tres. Ha pasado ya un mes desde aquel 18 de enero en el que 46 personas perdieron la vida en Adamuz, y aunque los trenes ya circulan entre Madrid y el resto de Andalucía, Málaga sigue sin recuperar su conexión directa. La culpa la tiene un desprendimiento de tierra en Álora, una herida más dejada por las borrascas en el entorno.

El viaje a Madrid se ha convertido en una odisea de dos actos. Primero, un autobús hasta Antequera Santa Ana. Después, un AVE que completa el trayecto. Renfe ha bautizado esto como Plan Alternativo de Transporte, pero los viajeros lo llaman de otras formas menos amables. En las puertas de acceso, la misma expresión resuena en la estación: «Nadie da información; es un caos insufrible». La desinformación se ha instalado junto a las taquillas.

«Casi me quedo en Antequera»

Carlos Velasco, un viajero con aspecto cansado que ha viajado en un Avant desde Granada, llevaba desde primera hora de este miércoles intentando ubicar su autobús. «Primero, casi me quedo en Antequera; no sabía que es en Santa Ana donde tengo que pararme para ir a Málaga en autobús, y al llegar me ha tocado casi una hora de espera porque no había autobuses», denuncia indignado.

Para quienes no conocen los entresijos de la ciudad, la cosa se complica aún más. Wendy, una turista inglesa con billetes en la mano, admite estar «bastante perdida». No entiende bien el plan, ni dónde debe esperar, ni cuánto va a durar el rodeo. «Voy a pasar unos días en Torremolinos, pero voy a llegar tarde», explica con esa mezcla de agotamiento y resignación que ahora mismo flota en el ambiente.

Pasajeros del tren acuden al autobús para completar el viajeJonatan Oliva

El problema se llama también precio

La falta de alternativas claras ha desatado la locura en los precios. Los hay que han comprado un billete de Ouigo hace 15 días y se lo cancelaron sin más explicaciones, por lo que han tenido que gastar más dinero para ir en avión.

Y es que, por ahora, solo Renfe ha movido ficha. Ouigo e Iryo no han activado plan alternativo alguno, lo que ha dejado a cientos de pasajeros con sus billetes cancelados y sin más opción que buscarse la vida por su cuenta. Desde Iryo aseguran que volverán a operar en Málaga cuando Adif dé el visto bueno a las vías. Mientras, los viajeros esperan.

El autobús como último recurso

Rubén Morales aterrizó en Madrid procedente de Barcelona. Su idea era bajar a Málaga en Iryo, pero el mensaje de cancelación le llegó sin ofrecerle una alternativa clara. Ahora su plan es otro: seis horas y media de autobús por carretera convencional con Interbus. «No me queda otra», afirma con una media sonrisa que no alcanza a disimular el agotamiento. Le espera un viaje largo, de esos en los que el paisaje se vuelve monótono y el cuerpo se queja.

Mientras tanto, en la estación María Zambrano, los viajeros malagueños que quieren ir a Madrid se agrupan en pequeños corrillos. Algunos consultan sus teléfonos, otros preguntan una y otra vez a los empleados de seguridad, que repiten las mismas instrucciones con paciencia infinita. La información llega a cuentagotas, siempre a destiempo.

Todo esto ocurre cuando se ha cumplido un mes del accidente de Adamuz, ese choque brutal que conmocionó a todo el país. Las investigaciones apuntan a que pudo haber una rotura del carril o un fallo en la soldadura, problemas directamente vinculados a la infraestructura. La instrucción judicial sigue su curso, pero el fantasma de aquella tarde del 18 de enero sobrevuela cada conversación.

Dudas sobre el mantenimiento

Y mientras los viajeros malagueños hacen cola para sus autobuses, fuera de la estación el debate sigue abierto. Diversos sindicatos del sector llevan tiempo denunciando un deterioro progresivo de la red, achacado a una falta de inversión en mantenimiento. Creen que el aumento de trenes en circulación, consecuencia de la liberalización, ha desgastado más las vías sin que las labores de conservación hayan ido a la par.

Los datos europeos indican que España destinó en los últimos años un porcentaje de su inversión ferroviaria al mantenimiento inferior al de ejercicios anteriores. Una cifra que contrasta con el incremento en el número de pasajeros de alta velocidad desde la llegada de la competencia. Más trenes, más desgaste y menos porcentaje para cuidar las vías. La ecuación preocupa a los expertos, aunque el ministro de Transportes, Óscar Puente, insista en que el sistema es «extremadamente seguro».

A la espera de marzo

La previsión de Adif es que a principios de marzo la línea Málaga-Madrid recupere la normalidad. Hasta entonces, los viajeros tendrán que seguir haciendo ese extraño viaje en dos tiempos: primero autobús, luego tren. Un trayecto que alarga las horas, complica los horarios y desgasta la paciencia.

En la puerta de la estación, los pasajeros siguen llegando con sus maletas, mirando los carteles, preguntando una y otra vez. El bullicio no cesa. Al fin y al cabo, la vida sigue y los compromisos no entienden de desprendimientos ni de vías cortadas. Málaga espera, con los billetes en la mano y la mirada puesta en ese tren que aún no puede llegar directo.