Los atascos es el lugar que aprovechan muchos conductores para lucir coche
Málaga
Atascos sin final: los malagueños pierden hasta dos días y medio al año en el coche
El informe de TomTom revela que la congestión empeora en todos los trayectos, desde los 7 kilómetros entre El Palo y el Centro hasta los 47 que separan la capital de Marbella. Los conductores de la provincia pierden 71 horas al año en desplazamientos de 20 kilómetros, dos días y medio de vida que se esfuman entre el asfalto y los semáforos
Los datos del GPS recopilan la densidad de tráfico, y en el caso de Málaga es sangrante: se circula más lento que el año pasado y se pasa más tiempo atrapado entre parachoques. Un informe de Tomtom, la conocida marca de navegación, señala que quien tiene que recorrer 20 kilómetros por el área metropolitana para ir al trabajo pierde 71 horas al año. Eso son 2 días y 23 horas, dos horas y media más que en 2024.
Pongamos un ejemplo con nombre y apellidos. Alguien que viva en Benalmádena o Mijas y trabaje en la capital necesita, en la hora más ajetreada de la mañana, unos 31 minutos de media. Por la tarde, 33. Y la congestión en la vía alcanza el 40 % en ambos casos. No es solo cuestión de minutos: es la calidad de vida lo que se resiente. La paciencia también tiene un límite.
Pero hay trayectos que convierten la rutina en una auténtica odisea. Para quien se desplaza desde Marbella al corazón de Málaga, la cosa se pone todavía más fea. Hablamos de 47 kilómetros que, sumados a lo largo del año, se traducen en una semana entera perdida en atascos. Sí, has leído bien: 168 horas malgastadas, seis más que hace justo un año. La circulación, eso sí, fluye a duras penas a 36 kilómetros por hora por las mañanas y 38 por la tarde.
El infierno de los 7 kilómetros
No hace falta irse tan lejos para sufrir las consecuencias del colapso. Dentro de la propia capital, recorrer los apenas 7 kilómetros que separan El Palo del Centro supone perder un día y 20 horas al año. Casi dos jornadas completas. Y la cosa va a peor: 1 hora y 47 minutos más que el año pasado. La congestión supera el 50 %, especialmente por las tardes, y el viaje medio ronda los 16 minutos en el mejor de los casos.
¿Y cuál es el peor momento para atreverse a coger el coche? Los viernes a las dos de la tarde. Justo cuando todo el mundo quiere salir de la ciudad o volver a casa para empezar el fin de semana. Ese día, a esa hora, el marbellí que trabaja en Málaga tarda casi 84 minutos en hacer el recorrido. Muy lejos de los 52 minutos que se necesita un lunes a las cinco de la madrugada, cuando las calles aún duermen.
El pasado 30 de abril quedó marcado en rojo en el calendario del tráfico malagueño. Ese jueves, un episodio de terral disparó los termómetros hasta los 47 grados en Antequera y los 41 en el aeropuerto. Las playas, además, izaron bandera amarilla por medusas. La congestión alcanzó el 54 % de media en la capital, 20 puntos por encima de lo habitual. A las siete de la tarde, el pico fue del 79 %. Un cóctel perfecto para el caos.
Las soluciones, sobre el papel
Ante este panorama, alguien se preguntará: ¿qué están haciendo las administraciones? Pues de momento, estudiar. El Ministerio de Transportes tiene encargados dos informes para analizar posibles mejoras al este y al oeste de la capital. El primero, según el subdelegado del Gobierno, Javier Salas, debería estar listo antes del verano. El segundo, justo después.
Para la zona de La Axarquía, Salas apunta que podría ser compatible un tercer carril en la A-7 con la construcción de una nueva ronda. En cuanto a la Costa del Sol occidental, la idea pasa por mejorar la permeabilidad de la AP-7, la autopista de pago, para que pueda absorber más tráfico del que soporta ahora. El PP, desde sus administraciones, lleva tiempo pidiendo la liberalización del peaje. El Gobierno, de momento, se niega alegando que la vía no tiene capacidad suficiente para asumir muchos más vehículos.
El tren, la promesa lejana
A largo plazo, todos miran al ferrocarril. El famoso tren de la Costa del Sol, del que se habla desde hace décadas, sigue siendo una quimera. Hay un tercer estudio informativo en marcha para una línea que conectaría Nerja con Algeciras. En el ministerio que dirige Óscar Puente, la opción que gana peso es prolongar la vía existente hasta Marbella, aprovechando el trazado de la A-7. Sería un primer paso, pero tampoco inmediato.
Mientras los informes se redactan y los políticos discuten, los conductores siguen atrapados. La expulsión de la población hacia el área metropolitana, la falta de vivienda asequible en la capital y el escaso desarrollo del transporte público han creado una tormenta perfecta. El 85 % de los desplazamientos entre municipios se hace en coche privado, según el Plan de Infraestructuras del Transporte y la Movilidad de Andalucía.
Isabel Ruiz, profesora en la Universidad de Málaga, lo resume con una frase que duele por cotidiana: «Cada día hay atascos por algo diferente: una avería, un accidente, la lluvia. A veces debo salir con más de una hora de antelación para un trayecto de 20 minutos». Su historia es la de miles de personas que cada mañana se enfrentan al mismo ritual: Google Maps, la ruta teñida de naranja y rojo, y la esperanza de que hoy, por fin, sea diferente.