Ducha en la playa de Torremolinos

Ducha en la playa de TorremolinosRedes Sociales

Málaga

Tras felicitar el Ramadán, Torremolinos gastará 9.000 euros en poner la bandera arcoíris en una ducha de playa

El Ayuntamiento licita el equipamiento con los colores del arcoíris, símbolo LGTBI, para «consolidar el modelo implantado» tras instalar elementos tematizados con un espeto, una gamba o una torre

Después de la polémica suscitada a raíz de que Vox denunciara públicamente la instalación de luminosos en las calles para felicitar el Ramadán a la comunidad musulmana en Torremolinos, ahora la dedicatoria va para otro colectivo, el LGTBI.

Esta vez, en una ducha, que estará dedicada a la bandera del arcoíris, símbolo internacional del orgullo y la diversidad. El presupuesto: 9.000 euros, impuestos incluidos. La noticia, que pretende reforzar la imagen del municipio como «capital de la tolerancia».

Lo cierto es que el Consistorio ya estrenó el pasado verano cuatro duchas tematizadas repartidas por sus seis kilómetros de costa. En La Carihuela colocaron una con forma de espeto de sardinas; en El Bajondillo, una réplica de la torre de Pimentel; en Los Álamos, una gamba gigante; y en Playamar, la clásica pala y el rastrillo que tantos selfis protagonizaron en 2025. Ahora toca ampliar la colección con este nuevo elemento, aunque la ubicación sigue siendo un misterio.

El pliego de condiciones ya está sobre la mesa y las empresas tienen hasta el 6 de marzo para presentar sus propuestas. La ducha, de unos tres metros de altura, deberá incluir lavapiés, pulsador para ahorrar agua y una base de hormigón que aguante los envites del temporal.

Pero más allá de los detalles técnicos, lo que chirría a algunos vecinos es el desembolso: 9.000 euros que, según el gobierno local, se justifican por «la experiencia positiva obtenida y el impacto constatado en la percepción de calidad del destino».

Ducha dedicada al espeto en Torremolinos

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Polémica servida

Y es que en Torremolinos, cualquier decisión que roce lo simbólico acaba quemando. Hace apenas unos días, el Ayuntamiento difundió un mensaje de felicitación por el Ramadán dirigido a la comunidad musulmana. Un gesto que desde Vox interpretaron como un ejercicio de «marketing identitario» mientras, aseguran, «hay necesidades más acuciantes».

Ahora, con esta nueva inversión, las críticas se amplifican. «Primero fue el espeto, luego la gamba, ahora la bandera... ¿y después qué?», se preguntan algunos usuarios en redes sociales, donde el debate sobre la gestión del dinero público no cesa.

El equipo de gobierno, por su parte, defiende que esta actuación se enmarca en su «apuesta estratégica por la excelencia turística, la sostenibilidad y la mejora continua de los servicios públicos». Un argumento que, visto lo visto, no convence a todo el mundo.

La playa ya tiene la Q de calidad turística y ondean varias banderas azules, después de que La Carihuela recuperara el distintivo el año pasado tras más de dos décadas sin él. Pero lo cierto es que, para muchos, 9.000 euros en una ducha con mensaje suena más a postureo que a política de playas.

Cuenta atrás

El plazo de ejecución, eso sí, da margen. Doce semanas como máximo para que los diseñadores presenten dos bocetos y el Ayuntamiento elija el que más le guste. La empresa adjudicataria deberá garantizar materiales resistentes y un acabado impecable. Porque aquí, además de la ducha, lo que se vende es la foto.

Y en un municipio que vive del turismo y presume de ser uno de los faros LGTBI del Mediterráneo, cada detalle cuenta. O al menos eso piensan quienes han impulsado esta iniciativa. Luego quedará abrir el grifo, el de la inversión pública y el de la ducha.

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