El arco de pobreza extrema no para de aumentar en Málaga, a pesar de que haya empleoEuropa Press

Málaga

200.000 malagueños se quedan bajo el umbral de la pobreza tras pagar el alquiler o la hipoteca

Un informe de Cáritas y FOESSA alerta de que el coste de la vivienda se ha convertido en el principal motor de exclusión social en la provincia

Lo que debería ser un hogar se ha convertido en un lujo al borde del precipicio. En Málaga, más de 200.000 personas viven en hogares que, después de pagar el alquiler y los suministros básicos, caen por debajo del umbral de la pobreza. Es la cruda conclusión que arroja el último informe de Cáritas y la Fundación FOESSA sobre exclusión social en Andalucía, presentado esta semana en la provincia.

Daniel Rodríguez de Blas, coordinador del estudio, lo explicaba sin rodeos durante su intervención: la vivienda se ha convertido en el «primer motor de la exclusión en Andalucía», desplazando incluso a la falta de empleo como principal factor de vulnerabilidad. Y es que, como advierten los investigadores, el problema ya no es coyuntural, sino estructural.

El alquiler, un pozo sin fondo

La presión del mercado residencial en Málaga es sencillamente asfixiante. Entre 2018 y 2023, el precio del alquiler se disparó cerca de un 30 %, superando con creces la media andaluza. El resultado es demoledor: el 14 % de los hogares malagueños cuyo sustentador principal tiene empleo se encuentra, aún así, en situación de exclusión social. Trabajar ya no garantiza llegar a fin de mes.

Rodríguez de Blas quiso desmontar durante la presentación ese discurso fácil que culpa a quienes sufren la pobreza. «No fallan las personas, falla el sistema», sentenció. Recordó que la mayoría de los hogares en exclusión sí activan estrategias de inclusión: trabajan, buscan empleo, se forman o recurren a sus redes familiares. El problema es que, pese a todo, «tres de cada cuatro hogares en exclusión severa se encuentran con dispositivos fragmentados, recursos insuficientes y respuestas poco adaptadas».

Y es que el problema no solo afecta a quienes viven de alquiler. La imposibilidad de acceder a una vivienda digna está condicionando proyectos de vida enteros: jóvenes que no pueden emanciparse, familias que engrosan las listas de espera de vivienda protegida y personas mayores que destinan casi toda su pensión a pagar un techo. La fotografía que dibuja el informe es la de una provincia donde tener un hogar se ha convertido en una carrera de obstáculos imposible para muchos.

Andalucía supera la media nacional

La radiografía autonómica tampoco invita al optimismo. El 23 % de la población andaluza vive en exclusión social y un 10 % en exclusión severa, cifras muy superiores a la media estatal. La vivienda, insisten los expertos, se ha convertido en el auténtico cuello de botella que impide a miles de familias desarrollar una vida digna. Y mientras los precios siguen escalando, el sueño de un techo asequible se aleja cada día un poco más.