Los agresores y ladrones fueron detenidos en Son Gotleu

(Foto de ARCHIVO) La red organizaba una ceremonia vudú con la que lograban el compromiso de las víctimas de pagar los costes del viajeGetty Images

Condenada a cien años de prisión una nigeriana que usó el vudú para prostituir menores en Málaga

Era la cabecilla de una red criminal que explotaba a adolescentes nigerianas en el polígono del Guadalhorce bajo amenazas de utilizar la magia negra

La Audiencia Provincial ha condenado a penas que suman 439 años a los integrantes de una red criminal que obligaban a adolescentes y jóvenes nigerianas a prostituirse sin descanso en Málaga.

La principal cabecilla, una madame de origen nigeriano, tendrá que cumplir 104 años de cárcel por once delitos de trata de seres humanos y prostitución coactiva, según el fallo judicial al que ha tenido acceso Sur.

La red operaba en la capital malagueña desde el año 2016 y contaba con ramificaciones en otras ciudades importantes como Madrid y Barcelona, así como en Nigeria donde captaban a las víctimas, todas ellas procedentes de entornos deprimidos.

A estas mujeres, adolescentes o muy jóvenes, les prometían un trabajo digno en España. Antes de partir, la red organizaba una ceremonia vudú con la que lograban su compromiso de pagar los costes del viaje. Una vez en Málaga, las coaccionaban para ejercer la prostitución para saldar esa deuda. La red ejercía un total control sobre ellas para explotarlas sexualmente aprovechando su situación de infortunio y pobreza, a lo que hay que sumar el hecho de estar en un país desconocido, sin conocimiento del idioma y con una deuda.

Miedo a represalias

La cabecilla amenazaba a las chicas con usar la magia negra si alguna protestaba, tanto con ellas como con sus familiares en Nigeria.

La investigación comenzó con varias denuncias anónimas a la Policia Nacional alertando de la presencia de chicas con apariencia de no ser mayores de edad prostituyéndose en el Polígono Industrial Guadalhorce. Los agentes de la Comisaría Provincial de Málaga confirmaron posteriormente ese extremo y organizó sus pesquisas para descubrir a los cabecillas de la trama.

Era tal el miedo que el vudú ejercía sobre ellas que los agentes encontraron problemas y reticencias de las víctimas a hablar y denunciar a sus explotadores. En este caso, la Policía recuerda la importancia de los avisos anónimos y la colaboración ciudadana para desenmascarar esta trama.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas