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Pedro Sánchez junto al primer ministro de Portugal, Luís Montenegro

Pedro Sánchez junto al primer ministro de Portugal, Luís MontenegroEFE

Distancia prudencial

El primer ministro de Portugal evita ponerse del lado de Sánchez frente a Trump en una rueda de prensa de ambos

En una comparecencia conjunta, Montenegro señala que su país está del lado de Estados Unidos y de España, de los dos a la vez. Sánchez insiste en que esta guerra es «un extraordinario error»

Tuvo dos ocasiones de hacerlo en la rueda de prensa conjunta, y en ninguna de ellas lo hizo. El primer ministro de Portugal, el conservador Luís Montenegro, evitó ponerse del lado de Pedro Sánchez en su enfrentamiento con Donald Trump por la guerra de Irán. «Portugal no va a contribuir a aumentar la tensión, va a intentar disminuir la tensión», señaló.

Ambos gobiernos se reunieron en Palos de la Frontera, Huelva, con motivo de la XXXVI Cumbre Hispano-Portuguesa. Tras la firma de varios acuerdos, los dos mandatarios comparecieron juntos físicamente, pero distanciados en lo que se refiere a lo que Sánchez calificó de «extraordinario error que vamos a pagar»: la operación Furia Épica. El Gobierno de Sánchez ha prohibido a Estados Unidos utilizar las bases de Morón y Rota. El Gobierno de Montenegro, por el contrario, le ha autorizado a usar la de las Azores, aunque con condiciones.

Montenegro afirmó: «Lo que tenemos es un país -en alusión a Irán- que ataca de forma indiscriminada a varios países. Portugal tiene necesariamente que ponerse al lado de aquellos países que están sufriendo estos ataques. Por lo tanto, estamos al lado de Estados Unidos, como vamos a estar al lado de España cuando España decide apoyar la defensa de un país amigo, Chipre», sostuvo. El único cable que el portugués echó a Sánchez fue decir: «Las amenazas y acusaciones no nos parecen que sean el camino para relacionarnos entre aliados», en alusión al amago de Trump de romper todo acuerdo comercial con España.

En su turno, Sánchez se felicitó de que las encuestas publicadas en distintos medios demuestran que «el Gobierno está del lado de la legalidad internacional y de una amplísima mayoría de españoles que se manifiestan en contra de una intervención ilegal». También declaró tener «un enorme respeto por la Presidencia de Estados Unidos», que no por el presidente, y «una enorme admiración por la sociedad estadounidense».

Sánchez defendió que el envío de la fragata Cristóbal Colón a Chipre para «echar una mano a un país de la UE» es compatible con decir «no a la guerra». Además, sostuvo que no está incumpliendo la Ley de Defensa Nacional por no pedir permiso al Congreso. «Hace 23 años un presidente nos metió en una guerra ilegal y tardó 10 meses en comparecer en el Congreso», recordó, mientras que él lo hará a finales de marzo. E instó a la oposición a aclararse, porque su posición es «un auténtico galimatías»: «A favor de la guerra en Irán, pero en contra de que el Gobierno acuda en solidaridad en una misión defensiva», resumió.

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