Fundado en 1910
Imagen del estrecho de Ormuz vía satélite.

Imagen del estrecho de Ormuz vía satélite.ZUMA vía Europa Press

Ormuz ya no importa tanto en el comercio global, según Daniel Lacalle: «Cada día que pasa, pesa un 15 % menos»

El economista destaca que el 85 % de la actividad ya ha reorientado sus rutas, y recuerda que la Unión Europea tendrá que comprar el gas cinco veces más caro por no haberse preparado para la guerra de Ucrania

La economía global está pendiente de lo que ocurra con la guerra de Irán y el estrecho de Ormuz, pero, mientras la solución llega, sus protagonistas ya están poniendo en marcha alternativas.

«Cada día que pasa de la guerra, el estrecho de Ormuz importa un 15 % menos en cuanto a los riesgos para el comercio global. El 85 % de la actividad que pasaba por el estrecho de Ormuz está mitigada o reorientándose por otras rutas», señala Daniel Lacalle, economista jefe de la firma de inversion Tressis.

Quienes pasaban por Ormuz, tienen que buscar soluciones, aunque el estrecho es muy importante. Por allí navegan cada año 21.000 buques, entre los que se incluyen los petroleros más grandes del mundo. Por el estrecho se transporta el 20 % del petróleo del mundo, desde los países productores de Oriente Medio a mercados de todo el planeta. Ormuz separa Omán de Irán.

El cambio en las rutas supondrá probablemente un mayor coste: «Es mucho más caro importar petróleo de Estados Unidos que traerlo de Dubai o de Ras Lanuf (Libia), pero es importante recordar lo que ocurrió con la guerra de Ucrania. Cuando comenzó, en el año 2022, todo el mundo proyectó subidas de precios del petróleo y el gas, y el año 2022 terminó con un precio del petróleo, del gas, del carbón y los cereales por debajo de donde estaba. Creo que ahora va a pasar algo parecido», añade Lacalle.

La razón está en que hay un problema de precio, no de suministro: «Estados Unidos está exportando 7,2 millones de barriles al día de productos petrolíferos. Es el mayor exportador de etano, de fertilizantes, de petróleo y de gas natural licuado. Eso está mitigando mucho el efecto. Creo que va a haber un efecto en forma de V invertida parecido, aunque es verdad que la Unión Europea ya no se preparó para lo que estaba pasando en la guerra de Ucrania. Se puso la medalla inexistente de que todo había ido muy bien y no se preparó, y ahora tenemos que recomprar gas natural para aproximadamente el 80 % de la inyección necesaria para el invierno, y vamos a comprarlo cinco veces más caro», incide Lacalle.

Esperando que EEUU deje de apoyar a Israel

El economista José Carlos Díez resalta que tampoco en los mercados financieros se está notando un impacto significativo de la guerra de Irán: «El gas y el petróleo han subido por la escasez de oferta, que es lógico, pero las bolsas están en máximos. No estamos viendo unas subidas importantes de primas de riesgo corporativas. Los bonos de largo plazo de deuda pública no han subida de expectativas de inflación significativamente».

Díez estima que «puede haber una guerra crónica entre Israel e Irán porque hay un problema en la zona, e Irán financia a los grupos terroristas que atentan en Israel. Ese es un problema histórico», pero lo que se pregunta es «cuánto va a durar la participación de Trump y Estados Unidos en esta guerra. No tiene sentido. Trump prometió bajar la inflación, y el precio del galón de gasolina ha subido cinco dólares. Tiene unas elecciones en noviembre».

En cualquier caso, al igual que Daniel Lacalle, piensa que el impacto económico del conflicto de Irán está siendo más limitado en Europa de lo que supuso la guerra de Ucrania.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas