Playa de Fuengirola, en el corazón de la Costa del Sol.Getty Images

Málaga

La «tormenta perfecta» que acecha al turismo de la Costa del Sol: guerra en Oriente y AVE cortado

Empresarios hoteleros malagueños alertan de la incertidumbre máxima que vive el sector, aunque en la ITB de Berlín también se atisba una posible oportunidad por el trasvase de viajeros desde zonas en conflicto

Los empresarios hoteleros de la Costa del Sol lo tienen claro: 2026 ha arrancado con demasiados frentes abiertos. Hablan sin rodeos de la «tormenta perfecta» para que este año represente un punto de inflexión, tras años de crecimiento sostenido tanto en el cupo de turistas internacionales como en facturación bruta y generación de empleo. A la incertidumbre generada por la posible falta de AVE en Semana Santa se añade ahora un conflicto bélico en Oriente Medio en el que podrían verse involucrados varios países de la Unión Europea.

Ana María García, presidenta de la Asociación Empresarial de Servicios de Vehículos de Alquiler de Andalucía (Aesva), lo resumía estos días desde Alemania con una mezcla de preocupación y realismo: «Estamos en una situación de incertidumbre máxima, que no esperábamos. Muchos clientes nos preguntan a diario sobre qué va a pasar. Habrá gente que se quede en casa y otra que diga aquello de que hay que seguir viviendo y no perder los planes previstos. Entre lo del AVE y esto, es la tormenta perfecta».

La incertidumbre, el peor enemigo

Por el momento, las reservas no se han resentido. Al menos no de forma evidente. Félix Zea, CEO de ruralidays.com, uno de los portales de referencia en alojamientos rurales, explicaba que aún es pronto para sacar conclusiones. «No hemos detectado todavía un aumento de cancelaciones, ni tampoco un descenso en las reservas. Con Ucrania, por ejemplo, sí notamos el impacto de forma casi inmediata. En este caso, todavía es pronto para valorar posibles efectos».

Pero en el sector saben que la calma puede ser engañosa. Portavoces de la patronal hotelera Aehcos en varias zonas de la provincia reconocen que de la evolución del conflicto, de que pueda extenderse a países como Alemania en los próximos días, dependerá que haya una caída masiva de visitantes no sólo este mes, sino también durante la primavera o incluso el verano. A eso se suma que desde 2025 ya se ha resentido bastante el turismo nacional en Málaga, y la falta de AVE no ayuda precisamente.

El AVE, otro dolor de cabeza

Y es que el cierre de la línea de alta velocidad Madrid-Málaga, tras el accidente de Adamuz y el posterior desprendimiento en Álora, sigue sin fecha de reapertura. Según un estudio de Turismo Costa del Sol, entre el 19 de enero y el 1 de marzo más de 140.000 personas habrían utilizado habitualmente el tren para desplazarse a la provincia. Se estima que finalmente 65.848 turistas no realizarán el viaje, con un impacto económico total de 109 millones de euros para el sector.

Francisco Salado, presidente de Turismo Costa del Sol y de la Diputación, advertía hace unas semanas de que el problema va más allá de los hoteles y restaurantes. «Málaga cuenta con un importante ecosistema tecnológico y empresarial y con miles de profesionales que se desplazan con frecuencia por motivos laborales. La falta de una conexión ferroviaria directa y competitiva con Madrid no solo condiciona la llegada de visitantes, sino también la movilidad empresarial».

La oportunidad del «turismo prestado»

Sin embargo, no todo son nubes negras en el horizonte. En la Feria Internacional de Turismo de Berlín (ITB), que estos días celebra su edición de 2026, también se escuchan voces que apuntan a una posible oportunidad. El consejero delegado de Tui, Sebastian Ebel, lo expresaba sin tapujos: «A corto plazo, la guerra es una gran oportunidad para países como Grecia, España, Italia y Cabo Verde».

Ebel explicó que el grupo alemán ha detectado «un desplazamiento desde Europa del Este hacia Europa occidental», lo que resulta positivo para España, aunque matizó que «traer más clientes puede llegar a tensionar la capacidad» hotelera. Es lo que se conoce como «turismo prestado»: viajeros que optan por destinos percibidos como más seguros, huyendo de las zonas cercanas al conflicto o incluso de países como Turquía, Grecia o Egipto, que podrían verse afectados por la inestabilidad.

Cautela en la ITB de Berlín

En la delegación andaluza presente en la ITB reinaba este miércoles la cautela. El consejero de Turismo y Andalucía Exterior, Arturo Bernal, señaló que la situación está «condicionando» la celebración de la feria y la movilidad internacional, pero incidió en la fortaleza de la industria turística española, que podrá superar esta coyuntura, como ya hizo con la pandemia o la crisis derivada de la invasión rusa en Ucrania.

El presidente de la Diputación de Málaga, Francisco Salado, reconocía que la seguridad es uno de los elementos que juega «a favor» de destinos como la Costa del Sol, pero matizaba: «La guerra no es buena para nadie». En la misma línea se pronunció el concejal de Turismo de Málaga, Jacobo Florido: «Somos un destino seguro, no debiéramos sufrir en el mercado alemán». Aunque admitió que si el conflicto «va más allá», podría perjudicar por «la aversión al riesgo».