El asesino de Paula, en el juzgado

El asesino de Paula, en el juzgado

Málaga

El asesino de Paula, que le asestó 16 puñaladas en Torremolinos, dice ahora en el juicio que fue «accidental»

La Audiencia de Málaga juzga a Marco Romeo, acusado de asesinar a su pareja y de esconder el cadáver de otra mujer, mientras la familia clama justicia

Málaga es testigo desde este lunes del arranque de un juicio que ha helado la sangre a más de uno. Marco Romeo, un italiano de 48 años, se sienta en el banquillo acusado de asesinar a puñaladas a Paula, su pareja y madre de su hijo, en mayo de 2023 en Torremolinos. Lo que parecía un trágico suceso aislado destapó una macabra historia: la confesión del acusado llevó a los agentes hasta el cadáver de Sibora, otra expareja, que llevaba nueve años desaparecida y fue hallado emparedado en una vivienda.

La Fiscalía no escatima en su petición para el procesado: 28 años de prisión. Lo considera autor de un delito de asesinato con alevosía en el ámbito de la violencia machista, al que suma otro de malos tratos habituales. Sin embargo, la defensa intenta rebajar la calificación. Aunque reconoce la autoría de la muerte, niega que hubiera premeditación ni ensañamiento, calificando los hechos de «imprudencia». Un debate jurídico que ahora deberá dirimir un jurado popular.

«Cometí el error más grande de mi vida», ha asegurado Romeo con la cabeza gacha durante su declaración, en un intento de mostrar arrepentimiento. Según su versión, todo ocurrió durante una pelea en la que ella, asegura, empuñaba un cuchillo. «Intentaba desviar la trayectoria para salvarme», ha insistido al ser preguntado por la enorme desigualdad de las heridas: 16 puñaladas en el cuerpo de Paula y ninguna en el suyo. Una explicación que choca de frente con el relato de las acusaciones.

«No le dejaba ni ir al ginecólogo»

La fiscal ha pintado un retrato desgarrador de los tres años que duró la relación. Lejos de ser un hecho aislado, el crimen sería la culminación de un calvario diario. Según su escrito, el acusado sometió a Paula a un férreo control. No solo le impedía maquillarse o tener teléfono móvil, sino que llegó a prohibirle acudir al ginecólogo durante su embarazo. La aisló de su familia, controlaba sus tarjetas y la desacreditaba públicamente, tachándola de «muy depresiva».

«Si se hubiese avisado de que podía haber matado a Sibora, se hubiera separado a muchísimas mujeres», lamentaba el hermano de Paula a las puertas de la Audiencia, visiblemente afectado. La acusación popular incide en que el sistema VioGén, aunque alertaba por relaciones anteriores, no pudo prevenir el desenlace. Y es que, según fuentes judiciales, el acusado ya contaba con una condena previa por amenazas a otra expareja.

A pesar de los moretones que Paula intentaba justificar como «caídas de una torpe», ella nunca llegó a denunciar. Un silencio que su hermana trató de romper a escondidas, proporcionándole un teléfono para poder hablar. A través de él, la hija pequeña de Paula, de apenas cinco años, enviaba audios escalofriantes a su tía: contaba que Marco se sentaba a los pies de la cama de su madre con un cuchillo en las manos mientras ella dormía.

Robo premeditado y huida

Los detalles del crimen, ocurrido el 17 de mayo de 2023, destilan una crudeza que estremece. Una semana antes, en el bar donde trabajaban, se echó en falta un cuchillo de cocina de 31,5 centímetros. La acusación sostiene que fue el propio Romeo quien lo sustrajo con la intención de acabar con la vida de Paula. La mañana del asesinato, los vecinos del bajo donde residían en La Carihuela escucharon gritos desgarradores: «¡Socorro!». Intentaron derribar la puerta, pero ya era tarde.

Cuando por fin lograron acceder, Paula yacía en el suelo. Llevaba una mochila puesta, lo que para la Fiscalía es la prueba de que intentaba huir de su agresor. La cuchillada mortal, certera y por la espalda, se la asestó cuando ella ya estaba de espaldas a él, junto a la puerta de salida. Tras el ataque, Romeo se cambió de ropa, se lavó las manos y huyó hacia la playa, donde fue detenido seis horas más tarde por la Policía Nacional.

La otra asesinada, tras un muro

Pero la sombra del pasado del acusado es alargada. Fue en el mismo momento de su detención cuando Romeo, supuestamente arrepentido, confesó: «Quiero colaborar. Sibora está cerca, en El Calvario, enterrada en una pared». Esa confesión llevó a los agentes a un piso de Torremolinos donde, tras un falso muro, hallaron los restos de Sibora Gagani, una joven italoalbanesa de 22 años desaparecida en 2014. Estaba dentro de una caja de madera, cubierta de cal y, según las investigaciones, el propio acusado había colocado flores sobre el cadáver.

Este jueves está previsto que el juicio por la muerte de Paula quede visto para sentencia, y el viernes se conocería el veredicto del jurado. Por el asesinato de Sibora, Marco Romeo se enfrenta a otro proceso independiente con una petición fiscal de 22 años más. Entre ambos crímenes, la suma de penas podría alcanzar el medio siglo de prisión. Mientras tanto, los tres hijos de Paula, incluido el bebé que tuvo con el acusado, permanecen bajo la tutela de la Junta de Andalucía.

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