Talud de tierra sobre las vías de alta velocidad en ÁloraRedes Sociales

Málaga

El calvario de Málaga con el AVE se acerca a su fin: solo habrá una vía para el tramo afectado

Si no hay otro contratiempo, el servicio volvería en una semana, después de tres meses cortado por el derrumbe de un talud en Álora. El ministro Puente y Adif dieron hasta cuatro fechas para su restablecimiento y Málaga se quedó sin alta velocidad en Semana Santa

Málaga respira hondo. El AVE directo a Madrid vuelve en apenas unos días, aunque con matices. Adif mantiene la previsión de finales de abril para recuperar el servicio, pero solo por una vía; es decir, la mitad de la capacidad habitual. Este alivio (a medias) pone fin al suplicio del autobús hasta Antequera que solo Renfe ofrecía. Los viajeros, hartos de esperas y transbordos, miran ya el calendario con una mezcla de ilusión y desconfianza.

Lo cierto es que la paciencia de los malagueños ha estado a prueba. Cerca de dos meses han pasado desde que un muro de contención en el tramo de Álora se derrumbó sobre los raíles el 4 de febrero por las lluvias. Y es que antes de eso, la línea ya venía lastrada por el accidente de Adamuz desde el 18 de enero. Dos golpes seguidos que dejaron a la provincia casi aislada por tren en pleno invierno.

Adif no se quiere pillar los dedos otra vez. Ya hubo cuatro fechas incumplidas (incluyendo la esperada para Semana Santa), pero todo apunta a que la festividad del puente de mayo sí tendrá tren. El subdelegado del Gobierno, Javier Salas, confirmó a Cadena Ser que los trabajos van «a buen ritmo», señalando el 27 de abril como el horizonte definitivo.

Las privadas ya han movido ficha. Hace semanas que Iryo y Ouigo venden billetes para esa fecha, un gesto que suele ser la antesala de la reapertura. La italiana mantiene el ERTE en su plantilla malagueña, mientras que la francesa optó por no tocar los empleos. «No podemos trabajar más horas ni meter más máquinas», llegó a decir el ministro Óscar Puente, explicando los lentos plazos.

El muro de contención alcanza su altura

Pisar la zona de la obra en Álora es casi un espectáculo de ingeniería pesada. A finales de la semana pasada, al menos la mitad del muro norte ya alcanzaba los cuatro metros de altura. Es la cota base para poder trabajar en el drenaje, algo que ya está listo en el lado sur. Hay máquinas de gran tonelaje esparciendo balasto y grúas moviendo traviesas como si fueran piezas de lego.

La magnitud del desastre es difícil de imaginar si no se ve. El colapso del muro de 15 metros de altura obligó a mover 150.000 metros cúbicos de tierra. Para que se haga una idea: eso es suficiente para llenar 21 campos de fútbol o 60 piscinas olímpicas. El propio ministro calificó la reparación como «una obra de bigotes», donde sudan 75 operarios distribuidos en tres turnos, 24 horas al día.

El problema de raíz era enorme. Nos encontramos ante un desmonte de 540 metros de largo y 35 metros de alto (como un edificio de 12 plantas). Unos 60 metros de ese gigante de pilotes cedieron por el temporal. El PP lamentó que el Gobierno haya tardado semanas en comenzar la obra para adelantar los tiempos de ejecución, pero Puente se escudó entonces en las dificultades meteorológicas.

El plan final ha sido modificar la geometría del talud para darle una pendiente más suave y demoler parte de la pantalla de anclajes. Se trata de ir cortando los anclajes de forma minuciosa para evitar otro colapso mientras se asegura una torre de alta tensión de Red Eléctrica en las proximidades.

Así las cosas, la vuelta será agridulce. Habrá AVE, sí, pero con vía única y limitaciones de velocidad durante muchos meses. La segunda vía y el aparato dañado no estarán listos hasta final de año. Hasta entonces, tocará convivir con las máquinas y la precariedad, pero al menos el tren directo habrá vuelto para quedarse.