La Virgen del Rocío procesionando por las calles de Málaga en Semana Santa
Málaga
La 'Novia de Málaga' y la Patrona de Lucena salen en procesión: ocasión para verlas más allá de Semana Santa
Dos vírgenes de excepción procesionan este sábado 23 de mayo: la del Rocío, de blanco inmaculado, y la de Araceli, con su palio y su historia centenaria, en una cita única para conocer la fe más arraigada de Málaga
Málaga es una ciudad de vírgenes y de tronos. Lo sabe bien cualquier viajero que haya pisado sus calles en Semana Santa o en mayo, el mes de las glorias. Y este sábado, la oferta se duplica. Por un lado, la Virgen del Rocío, conocida popularmente como la Novia de Málaga, recorrerá el barrio de la Victoria desde las 18.30 horas el sábado 23 de mayo. Por otro, la Virgen de Araceli hará lo propio desde la iglesia de San Julián a partir de las 18.00 horas.
No es una coincidencia cualquiera. Ambas son, cada una a su manera, patrimonio emocional de una provincia que respira devoción. Si el visitante quiere entender a los malagueños, tiene que verlas. La del Rocío es una imagen barroca de 1935, tallada por Pío Mollar Franch, que apenas ha variado su gesto pausado y su blancura impoluta. La de Araceli, en cambio, es una imagen más pequeña, alzada sobre una peana y protegida por un palio de tisú de plata celeste, estrenado hace apenas dos años.
Señas de identidad imposibles de imitar
Empecemos por la Novia de Málaga. ¿Por qué ese apodo? La leyenda cuenta que, en su primera salida de 1931, su túnica blanca como la nieve y su rostro sin lágrimas cautivaron a todo un pueblo. «Desde esa misma noche se convirtió en una de las imágenes con mayor devoción en la ciudad», recogen las crónicas. Es una virgen gloriosa, no dolorosa: no llora, apenas inclina la cabeza y su mirada es profunda, casi viva. Viste de blanco los 365 días del año, algo insólito en la imaginería cofrade. Y, además, fue coronada canónicamente en 2015, un reconocimiento que la Iglesia solo otorga a las grandes devociones marianas.
Lo cierto es que la devoción no entiende de fronteras. Un visitante de Madrid, Barcelona o cualquier rincón del mundo puede sentir lo mismo que un malagueño de toda la vida cuando ve pasar a estas dos vírgenes. No hacen falta explicaciones largas. Basta con mirar el rostro de los costaleros, el brillo de las velas y el olor a azahar que impregna el centro.
Exposiciones y fe popular
Además, la ciudad ofrece otras paradas imprescindibles para completar la inmersión cultural. La exposición 'Aquella Virgen del Perchel', en El Corte Inglés, repasa los cien años de la Virgen del Gran Poder y reivindica el patrimonio de una de las dolorosas más queridas del barrio del Perchel. También se puede visitar 'Hermanas Trinitarias en Málaga: 100 años tejiendo esperanza', en la sede de la Agrupación de Cofradías de San Julián, una muestra que recorre un siglo de labor social y artística de esta congregación religiosa.
Y es que Málaga en mayo es mucho más que sol y playa. Es también campanillas al viento, saetas madrugadoras y vírgenes que salen a la calle para recordar que hay tradiciones que no entienden de prisas ni de crisis. Por eso, si se está en la ciudad este fin de semana, no hay excusa. Hay que perderse en las calles del Centro, seguir el cortejo de cualquiera de las dos procesiones y dejar que la emoción haga el resto. No hace falta ser creyente. Basta con dejarse llevar por el sonido de las bandas, el vaivén de los tronos y la gente que aplaude al paso de sus reinas particulares.
Ambas salidas son una oportunidad única para entender la identidad más profunda de esta tierra. Una oportunidad que, además, es gratis: verlas no cuesta un euro, pero el recuerdo, ese, no tiene precio.