Una mujer esconde droga bajo el carrito de su bebé para luego distribuirla
Inseguridad ciudadana
Droga, jeringuillas, okupas y amenazas de muerte: el infierno para los vecinos de este barrio de Málaga
Los residentes de la calle Lagunillas y su entorno denuncian una oleada de inseguridad sin precedentes desde junio, con camellos que reparten en patinetes y carritos de bebé, incendios en un solar okupado y una sobredosis mortal a pocos metros de una guardería
En el barrio de La Victoria, a solo un par de minutos del centro histórico de Málaga, hay una tierra de nadie. O más bien de okupas y delincuentes de toda clase. La calle Lagunillas y sus alrededores han estado en una espiral de inseguridad durante meses y dicen que, aunque es un problema endémico de años, la espiral ascendente de inseguridad comenzó en junio de 2026. El consumo, compra y venta de drogas ocurren a cualquier hora del día y con total impunidad. Y las repercusiones están empeorando: amenazas, peleas, robos, incendios, incluso muertes por sobredosis.
Eso sí, ha habido una creciente presión por parte de las autoridades en las últimas semanas. Una redada policial en el barrio recientemente incautó drogas, armas y barrio y se produjeron varias detenciones. Pero los residentes, que rehusan identificarse por miedo a represalias, insisten en que la actividad no se detiene. «Son 10 u 8 de ellos, y se pelean por las dosis. Me gritan y me dicen que me meta adentro, que me van a matar», asegura uno de los residentes.
Entregas en coches de bebé
El modus operandi es como si fuera de una película. Los traficantes usan varios medios de transporte para distribuir el producto: scooters, bicicletas, motocicletas, coches e incluso cochecitos de bebé. «Ponen las drogas en el cochecito, con el niño adentro», confirma una vecina. La coordinación es precisa: cuando llega la policía, los vendedores desaparecen y media hora después, están de vuelta en la esquina. «Tienen sus informantes, tiran las drogas por un agujero, y la policía no encuentra nada», asevera.
Varios toxicómanos y traficantes se reúnen a plena luz del día y en presencia de los niños
El solar vacío en la calle Cobertizo del Conde, propiedad de la Junta de Andalucía según el Ayuntamiento, es ahora el epicentro del consumo. Allí se acumulan colchones, basura y refugios improvisados. «Ya ha habido tres incendios. A las 3 de la mañana hubo uno enorme y tuvieron que venir tres camiones de bomberos», relata un residente. Se pueden ver jeringuillas, cucharas y todo tipo de parafernalia de drogas en los límites. «Hace tres semanas encontraron a un hombre muerto por sobredosis», cuenta.
Muy cerca del 'cuidado' centro
El presidente del distrito de Lagunillas, Curro López, llama a la situación «insostenible» y dice que ha estado ahuyentando a los drogadictos «cada quince minutos» que están en su puerta. Los residentes quieren una patrulla continua para disuadir a los traficantes. «El Ayuntamiento está adecentando el barrio, pero si hay traficantes, nuestras viviendas valen poco, en comparación con otras que están solo a 200 metros» se queja otro residente. Los mismos vecinos han rebautizado con ironía las calles con los nombres de «Yonquis Serios» o «Drogas en el Cacao». «Tenemos que presenciar esto todos los días. Queremos que Málaga sea igual para todos», reclaman.