Morante de La Puebla, tras cortarse la coleta sobre el ruedo de Las Ventas
Sevilla
El adiós de Morante: La Puebla del Río, la cuna del torero que llevó el nombre de su pueblo a las plazas
El diestro cigarrero ha puesto en el mapa a La Puebla, no en vano fue nombrado hijo predilecto en 2013
La madrileña plaza de toros de Las Ventas fue escenario este pasado domingo de un acontecimiento que ya es historia de la fiesta nacional, como su protagonista. José Antonio Morante Camacho se cortaba la coleta, para sorpresa de todos los presentes, tras sufrir una voltereta y cortar dos orejas a su segundo toro, el último de muchos a lo largo de su carrera, en la que ha llevado a gala el nombre su pueblo, La Puebla del Río.
Se trata de una localidad de 11.860 habitantes que se encuentra al suroeste de Sevilla, a poco más de 15 kilómetros de la capital hispalense, actuando como enlace entre la monumentalidad de esta, la comarca del Aljarafe y las marismas de Doñana. Morante nació el 2 de octubre de 1979 aquí, en La Puebla, de donde proviene su apellido artístico, que debe a su descubridor y primer apoderado, Leonardo Muñoz, el Nazareno, fallecido en 2018.
Pero la relación entre Morante y su pueblo va más allá del sobrenombre que lo ha acompañado desde que tomara la alternativa en Burgos el 29 de junio de 1997, dos años después de que debutara como novillero en Madrid. El entorno natural de La Puebla, especialmente las marismas del Guadalquivir, ha sido una fuente de inspiración para él a la hora de desarrollar un toreo tan pausado, estético y profundamente emocional como el suyo.
Por otro lado, el torero revolucionó el concepto de las fiestas en honor al patrón cigarrero, San Sebastián, siendo el impulsor de unos encierros que representan el acto central de la celebración desde 2015 y que son acompañados de unas novilladas. Él mismo organiza los festejos, junto con su apoderado y mano derecha, Pedro Marques, aunque durante dos años no fue así debido a desavenencias con el anterior Gobierno municipal.
Durante las tres décadas en que se ha vestido de luces, el diestro cigarrero ha paseado el nombre de su pueblo por toda España y medio mundo, firmando faenas memorables tanto en suelo patrio como en el extranjero. En 2016, por ejemplo, enmudeció la plaza más grande del mundo, la Monumental de México, cortando dos orejas.
Por supuesto, para el recuerdo queda esa tarde de abril de 2023 en la que cortó el primer rabo que se concedía en la Maestranza desde 1971; una actuación por la que fue llevado a hombros hasta el hotel, como este pasado domingo tras salir por la puerta grande de Las Ventas, dejando clara que la devoción que existe hacia el Genio de La Puebla más allá de Sevilla.
Para muchos, Morante es más que un torero; es una figura de culto, una leyenda que ha sabido construir en vida una mística alrededor de su persona que trasciende los ruedos, y para La Puebla, un embajador que ha puesto a su pueblo en el mapa. No en vano fue nombrado hijo predilecto en el año 2013.
Tras cortarse la coleta, el Ayuntamiento le expresó su agradecimiento a través de las redes sociales con estas sentidas palabras: «Gracias, José Antonio. En el momento de tu retirada, escribiendo las páginas más gloriosas en la Historia del Toreo, tu pueblo, cuyo nombre has paseado a lo largo del mundo, quiere darte un abrazo eterno, con la mayor gratitud. Morante y La Puebla. Gracias por tu testimonio, por tu huella profunda de Arte cigarrero. Aquí estamos para ti».
Hoy, en las calles de La Puebla del Río no se habla de otra cosa que del adiós a los ruedos de su vecino más insigne, con la esperanza de que, como en anteriores ocasiones, sea un hasta luego. En cualquier caso, todos saben que, pase lo que pase, Morante siempre será «el de La Puebla».