Imagen de archivo de las obras del Puente del Centenario
Sevilla
La 'maldición' de las obras del Puente del Centenario: retrasos, sobrecostes y las mordidas de Cerdán
Un desencuentro entre Transportes y Acciona ralentiza de nuevo los trabajos y vuelve a dejar en el aire los plazos y el presupuesto
La historia reciente del Puente del Centenario –inaugurado en vísperas de la Expo 92– está envuelta en una espiral de retrasos, sobrecostes y mordidas a propósito de las obras para sustituir los tirantes y ampliar el tablero, que comenzaron en 2021 y todavía no se sabe con exactitud cuándo finalizarán. Por el momento, se han ralentizado de nuevo, en este caso por culpa de un desencuentro entre el Ministerio de Transportes y Acciona, la empresa adjudicataria.
El último capítulo de esta historia es un informe desfavorable del Consejo de Obras Públicas al último modificado del proyecto, planteado hace seis meses por la constructora. Este órgano consultivo ha frenado el avance de las obras a la espera de que el Ministerio encuentre una salida que permita desbloquear la situación. Desde el departamento dirigido por Óscar Puente aseguran que se trabaja para retomar los trabajos cuanto antes, aunque sin fijar nuevos plazos.
El Puente del Centenario vive así una especie de maldición y representa una de esas obras que se eternizan en Sevilla, junto con proyectos como la SE-40, también de actualidad por la indemnización de más de 57 millones de euros que el Gobierno deberá pagar a las adjudicatarias del túnel, descartado por el Ejecutivo en favor de un puente.
Las obras del Centenario, declaradas de emergencia en 2021 por el deterioro de los tirantes, debían ser una actuación rápida y decisiva para reforzar la seguridad y mejorar la capacidad del puente. Sin embargo, el calendario inicial ha quedado completamente desdibujado.
El origen de esta historia se remonta al 25 de julio de 2018, cuando el entonces ministro de Fomento, José Luis Ábalos, anunció el estudio de un proyecto para ampliar de cinco a seis carriles el puente. Un año después, el Ministerio tramitó por urgencia un anteproyecto que estimaba el coste en 127 millones y fijaba un plazo de ejecución de 27 meses, en lo que se planteaba como una solución técnica necesaria y relativamente rápida.
No fue hasta septiembre de 2020 cuando se abrió la licitación para sustituir los tirantes y ampliar la plataforma. Finalmente, el 14 de mayo de 2021, el contrato fue adjudicado a la UTE formada por Acciona Construcción, Tecade y Freyssinet por unos 71,4 millones de euros, con el objetivo de sustituir 88 tirantes y añadir un carril adicional para aliviar el tráfico.
Las obras comenzaron en agosto de 2021 con actuaciones preliminares en cimentaciones y elementos estructurales. Sin embargo, pronto empezaron a alargarse tanto en el tiempo como en el coste. El aumento del precio de los materiales derivado de la guerra de Ucrania se señaló como uno de los principales motivos. En 2023 se aprobó ya una primera modificación del contrato por 16,4 millones adicionales.
Desde entonces, la intervención ha seguido acumulando cambios. Hoy, el presupuesto alcanza los 136,95 millones de euros, unos 50 millones más de lo previsto inicialmente. Además, aunque los informes del pasado verano indicaban que la obra estaba en torno al 68 % de ejecución, el horizonte de finalización se ha ido desplazando. De hecho, el Ministerio de Transportes y la Autoridad Portuaria de Sevilla han prorrogado recientemente el convenio de las obras hasta diciembre de 2029.
A estas vicisitudes técnicas y administrativas se suma la sombra de la corrupción. La Guardia Civil sospecha que es uno de los trabajos de los que se habría beneficiado mediante mordidas la trama que lideraban José Luis Ábalos y Santos Cerdán, con la colaboración de Koldo García, hombre de confianza del exministro de Transportes.
Cerdán, pese a no ocupar ningún cargo en Transportes, se interesó por estas obras. De hecho, en una de las conversaciones interceptadas por la UCO pide al exasesor de Ábalos «cerrar Sevilla», en referencia a la obra del Puente del Centenario, a favor de Acciona, que posteriormente contrataría sin proceso de licitación a Servinabar, empresa de la que tenía el 45 % del capital.
Según las pesquisas, Servinabar habría recibido 1,8 millones de euros por su participación. También se ha señalado una supuesta comisión de 450.000 euros para Ábalos.
Precisamente a este asunto se ha referido el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, acusando al Gobierno de «castigar» a la ciudad con la obra del Puente del Centenario y de pensar más «en los intereses del Partido Socialista o de algunos de sus miembros, en alusión al caso PSOE, que ha hecho que se le conozca como «el puente de las mordidas», en detrimento de los sevillanos.
La SE-40
José Luis Sanz ha acusado este miércoles al Gobierno de «inventarse un puente» por «un capricho», al haberse decantado por la construcción de un puente que atraviese el Guadalquivir, tras conocer que un juzgado de Madrid ha condenado al Ministerio de Transportes a indemnizar con más de 57 millones de euros a las adjudicatarias del túnel de la SE-40. Hasta la fecha, este proyecto fallido ha supuesto un sobrecoste de 166 millones de euros.
«Cuando un Gobierno llega y se encuentra que ya hay dos tuneladoras funcionando y decide paralizar esas tuneladoras para inventarse un puente, evidentemente eso tiene un coste», ha asegurado el alcalde de Sevilla ante los medios de comunicación. Según Sanz, «hubiese sido más lógico terminar ese paso por el río Guadalquivir mediante una obra», en referencia a las tuneladoras.