(Foto de ARCHIVO) Pintadas en la fachada del Colegio Irlandesas de Loreto
Sevilla El colegio de Sandra Peña suma un aula más para necesidades especiales pese al expediente sancionador abierto
La Consejería de Educación asegura que la decisión «es independiente» al expediente que puede acabar con una sanción y la retirada del concierto educativo por no haber activado el protocolo antiacoso
A pesar del expediente administrativo abierto por no activar el protocolo antiacoso antes de la muerte de su alumna Sandra Peña, el colegio concertado Irlandesas de Loreto tendrá una unidad más de Educación Especial.
De esta manera, la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional de la Junta de Andalucía ha autorizado un aula de apoyo para la integración de alumnos con necesidades educativas especiales a este centro sevillano, según adelanta El Correo de Andalucía.
Desde la consejería han apuntado que este asunto «es independiente» al mencionado expediente abierto al colegio, y que podría terminar con una sanción que suponga la retirada del concierto. «La prioridad es ofrecer la mejor atención al alumnado de necesidades educativas especiales, independientemente del expediente en curso», apuntan desde la Junta.
Expediente abierto
La madre de Sandra Peña, que se suicidó el pasado mes de octubre tras sufrir acoso escolar, ha asegurado que confía en que la Consejería de Educación «exigirá» al colegio donde se encontraba escolarizada su hija «responsabilidad por incumplir la normativa» y que espera una sanción derivada de «la gravedad de su omisión» y por las «consecuencias para Sandra».
«Como padres, esperamos una medida ejemplarizante para que ningún centro educativo deje de activar los protocolos creados para salvar vidas». La consejera de Desarrollo Educativo y Formación Profesional en funciones, María del Carmen Castillo, informó de la apertura de un expediente sancionador al centro al haber comprobado que no se activó el protocolo contra el acoso escolar y pese al archivo de la querella interpuesta por la familia contra el centro.
«En el momento de los hechos se detectó que no se habían iniciado los protocolos. Por ello, llevamos a cabo una comisión de conciliación», prevista en la Ley Orgánica del Derecho a la Educación. «Esta comisión ha finalizado sin acuerdo, y, por tanto, lo que procede ahora es la apertura de un expediente sancionador por incumplimiento de las normas», explicaba Castillo.
Su madre había acudido al Irlandesas de Loreto a denunciar el acoso que sufría por parte de tres compañeras. Su tío especificó que se trataba de «insultos, burlas y desprecios constantes». Aunque Sandra comenzó a acudir a terapia psicológica, cuyo informe llevó su madre a la dirección para que separaran a Sandra de sus presuntas acosadoras, el centro siguió sin activar el protocolo, hasta que se acabó quitando la vida.