Retenciones en la autopista AP-4 Sevilla y Cádiz (archivo)

Retenciones en la autopista AP-4 Sevilla y Cádiz (archivo)Europa Press

Sevilla | Cádiz

Las dos rutas para esquivar los atascos de la autopista entre Sevilla y Cádiz en verano

La Nacional IV y la carretera de Utrera se convierten en alternativas ante las retenciones en la AP-4

Quien haya salido de Sevilla rumbo a las playas de Cádiz en un fin de semana de verano conoce esta realidad. El navegador del móvil muestra un tiempo de llegada estimado que fácilmente puede superar las dos horas. En pleno mes de julio, los atascos en la AP-4 convierten un viaje en una prueba de paciencia para miles de conductores. No obstante, existen dos alternativas.

La saturación de la autopista que conecta Sevilla y Cádiz es una estampa habitual durante los fines de semana estivales y las grandes operaciones salida desde que se suprimiera el peaje el 1 de enero de 2020. La gratuidad disparó el volumen de tráfico en la AP-4 y descargó de vehículos a la antigua Nacional IV, que se convierte ahora en principal alternativa para evitar los atascos.

Durante décadas soportó un gran volumen de coches y camiones e incluso llegó a figurar entre las carreteras convencionales con mayor índice de siniestralidad de toda España. Hoy, tras el trasvase masivo de vehículos hacia la autopista, la Nacional IV presenta un tráfico mucho más fluido y resulta una opción eficaz cuando la AP-4 registra grandes retenciones saliendo de Sevilla.

Además, el desdoble del tramo entre Sevilla y Los Palacios eliminó uno de sus principales puntos conflictivos, mientras que el descenso del tráfico pesado ha permitido una circulación mucho más fluida en el resto de su trazado, pese a mantener solo un carril por sentido. En los días de mayor congestión, cada vez son más los conductores que optan por esta carretera.

La carretera de Utrera, otra opción

Sin embargo, cuando el tráfico alcanza niveles excepcionales, como ocurre tradicionalmente en torno al 1 de agosto o durante los grandes relevos vacacionales, en los cambios de quincena, ni siquiera la Nacional IV consigue absorber toda la demanda. En esas jornadas, las aplicaciones de navegación llegan a recomendar una alternativa menos intuitiva: abandonar Sevilla por la A-376, la carretera de Utrera, aunque ello suponga recorrer más kilómetros.

El trazado discurre entre curvas y atraviesa núcleos como El Torbiscal o El Palmar de Troya antes de enlazar con la N-IV. Además, ofrece la posibilidad de incorporarse a la AP-4 tras cruzar Las Cabezas de San Juan, una vez pasado el tramo más conflictivo. Aunque el rodeo no resulta atractivo sobre el papel, los navegadores muestran esta ruta como la opción más rápida en determinados momentos.

Las largas colas en la AP-4 responden a una combinación de factores. A los desplazamientos hacia las playas de la Costa de la Luz o de La Janda se suman los viajes enmarcados en la Operación Paso del Estrecho (OPE) y el volumen de camiones. Cualquier incidencia, por pequeña que sea, multiplica las retenciones en una infraestructura que durante el verano funciona al límite de su capacidad.

La repetición de estas escenas reabre cada año el debate sobre la necesidad de ampliar la autopista. Organizaciones empresariales y usuarios reclaman desde hace tiempo la construcción de un tercer carril permanente. Hasta que esa actuación se materialice, consultar el estado del tráfico antes de iniciar el viaje y valorar itinerarios alternativos sigue siendo la mejor estrategia para evitar los atascos camino de las playas gaditanas.

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