Abrazos en la inauguración de la escultura dedicada al duelo perinatal en Sevilla
Sevilla
«El amor que llena el vacío»: Sevilla dedica una escultura a los bebés perdidos en el embarazo
La obra nace con la intención de ofrecer un lugar para el recuerdo y acompañar simbólicamente a las familias que han sufrido una pérdida tan dolorosa
Sevilla cuenta desde este miércoles con un monumento en memoria de los bebés fallecidos en la gestación o al poco de nacer. La obra, una escultura dedicada al duelo perinatal, nace con la intención de ofrecer un lugar para el recuerdo y acompañar simbólicamente a las familias que han sufrido una pérdida tan dolorosa.
El monumento ha sido impulsado por el Colegio Oficial de Enfermería de Sevilla (ICOES), con la colaboración del Ayuntamiento y la Asociación Andaluza de Matronas y Matrioskas, y se ubica en la Rotonda de la Enfermería Sevillana, entre la avenida Ramón y Cajal y San Francisco Javier, en el barrio de Nervión.
Su inauguración ha tenido lugar justo en la víspera del Día Mundial de Concienciación sobre la Muerte Gestacional, Perinatal y Neonatal, que se celebra este jueves, como cada 15 de octubre, para visibilizar una realidad que muchas familias viven en silencio.
La dimensión de esta realidad también se refleja en cifras. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), publicados en 2024, la tasa de mortalidad perinatal en España se sitúa en 4,03 fallecimientos por cada 1.000 nacimientos. Este indicador incluye solo las muertes fetales tardías, a partir de la semana 28 de gestación, y las de recién nacidos durante su primera semana de vida.
El presidente del ICOES, Víctor Bohórquez, ha explicado que con esta iniciativa se busca, precisamente, «crear un espacio propio en la ciudad para rendir homenaje a los niños perdidos durante el embarazo o al poco de nacer; un lugar para el duelo, el recuerdo, la empatía y el reconocimiento».
El autor de la obra es Juan Pareja, reconocido orfebre y escultor andaluz. «Cuando emprendí el proyecto comencé a investigar sobre el duelo perinatal, una realidad para mí desconocida hasta ese momento. Poco a poco fui dando forma al corazón y al vacío que deja la pérdida como elemento central», ha relatado el artista.
«La escultura, que está realizada en aluminio fundido, representa el corazón, el dolor, el amor y la presencia invisible. Uno de los sentimientos más recurrentes tras la pérdida perinatal es el vacío. Un vacío físico, emocional y simbólico que transforma la percepción del mundo y del tiempo», añade Pareja.
El interior del corazón pulido contrasta con el marrón exterior; una diferencia que se acentúa de noche mediante una iluminación artística basada en luces moradas. El sentido y la sensibilidad del autor reside en cada detalle de la obra, también en su textura. «Al moldear el corazón con cera he dejado marcas que representan cicatrices y dolor», detalla.
Escultura dedicada al duelo perinatal en Sevilla
La mirada del espectador transforma a la propia escultura. Desde una posición frontal se aprecia un corazón, que cambia hacia formas orgánicas desde posiciones laterales o traseras a la obra. El vacío interior que deja un hijo perdido es motivo central en el conjunto escultórico, que está integrado por el corazón y cinco mariposas que simbolizan la transformación y la permanencia del vínculo. La mariposa no rompe el corazón, sino que nace de él, sugiriendo que el vínculo no se extingue, sino que se transforma.
El símbolo que en la actualidad se ha tomado para representar a quienes atraviesan este duelo en todo el mundo es la mariposa azul, una señal de amor, memoria y respeto hacia los bebés que partieron demasiado pronto. La placa que luce la peculiar peana luce el lema elegido: «El amor que llena el vacío». El corazón reposa sobre una peana con forma piramidal truncada, que forma parte del conjunto escultórico.
Técnicamente, la escultura presenta un pedestal en forma de pirámide truncada de 180 cm de altura, que sostiene en su parte superior una pieza central de 102 cm en formas orgánicas que definen un corazón de estilo conceptual. Esta estructura orgánica se abre con vacíos y curvas suaves, creando un juego de transparencias y movimiento. Alrededor del corazón se posan mariposas. La pieza tiene una presencia significativa en el espacio sin romper la armonía del entorno ajardinado.
Así, con el mencionado lema de «El amor que llena el vacío», el monumento ofrece a las familias un lugar al que acudir para recordar a los hijos que no pudieron abrazar o con los que compartieron apenas unos días de vida. Un espacio para mantener vivo su recuerdo, dar cabida al dolor y reconocer que, aunque la pérdida cambiara sus vidas, el amor por esos pequeños permanece.