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El Rey Felipe saluda a los ceutíes congregados a su llegada

El Rey Felipe saluda a los ceutíes congregados a su llegadaCasa de S.M. el Rey

Sin garantías

Albares medió para que Marruecos no tome grandes represalias tras el viaje de los Reyes

En la Moncloa trasladan tranquilidad porque creen que el trabajo diplomático previo para aplacar la respuesta del reino de Mohamed VI surtirá efecto. Como mucho retirará a su embajadora, calculan

Hespress, el periódico digital líder en Marruecos, deslizaba este párrafo al final de una información sobre la visita de los Reyes a la que allí llaman «la ciudad ocupada de Ceuta». «A pesar de la aparente calma diplomática y de los intentos por mantener el alto nivel de coordinación estratégica entre ambos países, las visitas reales a Ceuta y Melilla siempre plantean a la alianza marroquí-española decisiones delicadas y un equilibrio sutil entre las consideraciones soberanas de cada parte y las exigencias de la buena vecindad». Dicho con otras palabras: que no se confíe el Gobierno de Pedro Sánchez, que ha jugado con fuego.

Pero es que eso, confiarse, es precisamente lo que ha hecho el Ejecutivo, que una vez más está dando muestras de una inquietante ingenuidad con el vecino del Sur. Uno capaz de utilizar a su propia población como arma arrojadiza; ya sea en represalia por una visita de Pedro Sánchez a Argelia -en julio- o por asistir al líder del Frente Polisario en un hospital de Logroño -lo que motivó la avalancha de mayo de 2021-.

En la Moncloa siguen con tranquilidad el desarrollo del histórico viaje de Don Felipe y Doña Letizia a Ceuta y Melilla, que en su primera jornada dejó imágenes de una ciudad volcada con sus monarcas y orgullosa de su españolidad. Y lo están porque creen que el trabajo diplomático previo para aplacar la respuesta del reino de Mohamed VI surtirá efecto. Y que, como mucho, para escenificar su enfado Marruecos llamará a consultas a su embajadora, como hizo en 2007 tras el viaje de Juan Carlos I. Pero, en realidad, no tienen garantías de que Marruecos vaya a dejarlo correr.

Una vez que Zarzuela y la Moncloa agendaron el viaje del jefe del Estado y su mujer a las dos ciudades autónomas, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, fue el encargado de hacer el trabajo de zapa con Marruecos a través de su interlocutor habitual y homólogo, Nasser Bourita. Fuentes gubernamentales señalan que ambos hablan prácticamente a diario y que las relaciones diplomáticas entre los dos países son «excelentes». Además, ambos mantuvieron una reunión privada el pasado 24 de septiembre en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de la ONU.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y su homólogo marroquí, Nasser Bourita

José Manuel Albares y su homólogo marroquí, Nasser Bourita, en una imagen de archivoEFE

«Cualquier cuestión que esté sobre la mesa se habla con normalidad», añaden las mismas fuentes, a propósito de la preparación del terreno para este viaje. «Nosotros lo que hacemos como Gobierno de España es reivindicar el derecho, por descontado, de los Reyes de España a visitar cualquier territorio español», insisten. Por el contrario, Felipe VI no habló con Mohamed VI. No lo hace nunca, a diferencia de la relación que mantenían los padres de ambos.

También en 2007, la entonces vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega destacó las «extraordinarias relaciones» entre España y Marruecos. Y el reino alauita no solo llamó a consultas a su entonces embajador por tiempo indefinido, sino que Mohamed VI amenazó con «consecuencias» futuras y durante esos días se produjeron manifestaciones en las fronteras de Melilla.

La embajadora de Marruecos, Karima Benyaich Millán, estuvo el lunes en la recepción ofrecida por los Reyes en el Palacio Real «con total normalidad», destacan desde el Ejecutivo. Habló con Sánchez y también con Alberto Núñez Feijóo. Ella fue a quien convocó el ministro Albares el pasado 21 de agosto, después de que dos ministros marroquíes hubieran reclamado públicamente la soberanía de Ceuta y Melilla. Aunque como no estaba en España por aquellos días, el que acudió en su lugar fue el Encargado de Negocios de la embajada. Una vez que Don Felipe y Doña Letizia completen su viaje, Marruecos anunciará si la llama o no a consultas.

El Gobierno de Sánchez no contempla una escalada mayor que esa, a un mes y medio de las elecciones generales. De su parte está poniendo lo que puede: el lunes el presidente y ayer su portavoz, ambos restaron toda importancia a la noticia de que buques de guerra marroquíes entraron en aguas de Ceuta coincidiendo con la invasión terrestre de más de 80.000 inmigrantes.

Este martes, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, Elma Saiz lo circunscribió hasta en tres ocasiones a un «hecho puntual» que, según ella, «se resolvió con la más absoluta normalidad entre dos países en el marco de sus relaciones de buena vecindad». A su lado, y en esa misma comparecencia, la ministra de Juventud e Infancia tuvo que reconocer que Marruecos aún no ha respondido a los primeros 24 expedientes de menores enviados por España. A pesar de que prometió cooperación plena en las repatriaciones.

En Ceuta acompañó a los Reyes el ministro Ángel Víctor Torres. Este miércoles, en Melilla, lo hará la ministra Elma Saiz. Feijóo reiteró ayer en su cuenta de X, a propósito de la ausencia de Sánchez: «Yo sí habría acompañado a los Reyes en esta visita histórica. La esperanza que transmiten hoy en Ceuta y allá donde van es la que necesita España para reconstruir su futuro».

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