Imagen del Castillo de Bellver

Imagen del Castillo de BellverEuropa Press

Jovellanos fue prisionero en este castillo singular por su forma: no hay otro igual en España

Esta joya arquitectónica es uno de los puntos más emblemáticos de la isla, combinando historia y unas tremendas vistas a la bahía y el centro de Palma

El bosque de Bellver es considerado el pulmón verde de Mallorca. Situado a tan solo tres kilómetros del centro de Palma, el mayor espacio público de la ciudad está formado por 126 hectáreas de naturaleza, biodiversidad e historia mallorquina. En tan solo unos 30 minutos puedes dar la vuelta completa a este enclave ideal para abstraerse del barullo comercial y turístico de la capital. Dicha ruta finaliza en lo más alto, donde se encuentra una singular joya arquitectónica que domina poderosamente las increíbles vistas a la bahía y toda la ciudad de Palma. Se trata del Castillo de Bellver, una estructura medieval que da nombre al bosque, ya que bellver significa «bella vista» en mallorquín.

El Castillo de Bellver, uno de los monumentos más emblemáticos de la isla, corona un espacio verde a 112 metros de altura del nivel del mar. Es el único castillo de forma circular en toda España, lo que también supone una rareza en Europa. Este aspecto convierte la fortaleza gótica del siglo XIV en una pieza excepcional de la arquitectura militar y civil medieval.

Encargado por el rey Jaime II de Mallorca y levantado entre 1300 y 1311, el castillo se construyó para la residencia real, aunque su historia lo llevaría a desempeñar funciones tan diversas como refugio frente a epidemias, fábrica de moneda e incluso prisión militar.

A lo largo de los siglos, ha sido testigo silencioso de momentos históricos importantes. En su interior estuvieron encarcelados personajes como Gaspar Melchor de Jovellanos, ministro ilustrado apresado entre 1802 y 1808, o los oficiales franceses capturados tras la legendaria Batalla de Bailén correspondiente a la Guerra del Francés (1802-1808). En la terraza superior aún pueden encontrarse marcas, nombres y fechas de esta época. Además, durante la Guerra Civil también se convirtió en lugar de reclusión, albergando a más de 800 presos republicanos.

Cuatro torres

La fortaleza, diseñada por el arquitecto Pere Salvà, está conformada en torno a un gran patio circular rodeado por dos niveles de estancias: la planta baja, destinada en su día a servicios y aprovisionamiento, y la planta noble, donde se situaban las dependencias reales, las salas oficiales y la capilla de San Marcos. Cuatro torres orientadas a los puntos cardinales refuerzan su perímetro, incluida la impresionante torre del homenaje, que está separada del cuerpo principal mediante un puente de perfil ovijal, y rodeada por un foso ideado para fortalecer su defensa.

Desde 1931, el castillo y el bosque que lo rodea son propiedad del Ayuntamiento de Palma, que adaptó la sede del Museo de Historia de la Ciudad en el edificio. En su interior, el visitante puede recorrer la evolución de Palma desde la Prehistoria hasta el siglo XX, así como admirar la colección de escultura clásica y epigrafía romana del obispo Antoni Despuig, así como la mítica celda donde Jovellanos pasó seis años de cautiverio.

El castillo es uno de los puntos más visitados de Mallorca, no solo por su valor histórico, sino también por las espectaculares vistas que ofrecen sus murallas: la bahía de Palma, el centro de la ciudad y la Serra de Tramuntana se entremezclan en una panorámica de 360 grados que hace honor a su nombre, «bella vista». Un lugar donde naturaleza, historia y arquitectura se unen para ofrecer una de las experiencias más completas de la isla.

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