Niños de segundo ciclo de infantil entrando en una aula el primer día de curso
Casi la mitad de los colegios de Baleares obstaculiza a las familias la elección de lengua en la matrícula
De 323 centros, 134 no la ofrecen a Transparencia: 97 no entregan formularios, 37 omiten la casilla de idioma y otros 16 presionan para que elijan catalán
«Cuando no se facilita el ejercicio de un derecho, este deja de existir», denuncia Escuela de Todos
Casi la mitad de los centros de infantil de Baleares ha ignorado, ocultado o manipulado los formularios de matrícula para impedir que las familias elijan el castellano como lengua de primera enseñanza para sus hijos de tres años.
De los 323 centros de infantil del archipiélago, 134 —un 42 %— no permitieron este curso que los padres ejercieran su derecho a escoger entre catalán y castellano. O al menos, no han acreditado a la Comisión de Transparencia que lo permitieran, después de que este órgano iniciara un expediente de reclamación para recopilar estos documentos.
La documentación oficial recabada, a la que ha tenido acceso El Debate, acredita que de esos 134 centros insumisos, 97 no entregaron ningún tipo de documentación a Transparencia, mientras que 37 presentaron formularios en los que la casilla de lengua simplemente no existía, como si la elección no estuviera contemplada.
La documentación consultada por este diario incluye todos los formularios de matrícula, tanto presencial como online, empleados por los centros educativos que en junio de 2025 realizaron la formalización de la matrícula de los alumnos que por primera vez se matriculaban en cuatro de infantil.
Estos datos obtenidos por Escuela de Todos, entidad vinculada a PLIS. Educación, por favor y Societat Civil Balear, revelan además que el incumplimiento no se limita a la omisión. En otros 16 colegios, se «recomienda» a los padres que escojan la lengua catalana para disuadirles de pedir enseñanza en castellano.
El catalán, la lengua «prevista»
Entre los 16 centros que pretenden disuadir a los padres figuran varios centros diocesanos, cuyos formularios advierten de que el catalán es la lengua «prevista», que «se considera muy conveniente» elegirla o que habrá «medidas específicas» si se optara por el castellano. Todos estos argumentos se incluyen dentro de un documento oficial de matrícula para un niño de tres años.
Otro de los datos que arroja el análisis de los formularios de matrícula de los centros educativos -los que lo han presentado- es que el incumplimiento es mayor en los centros concertados: el 54 % (de un total de 100) no cumplió presuntamente la normativa, es decir 29 no entregaron ninguna documentación y 25 remitieron formularios sin la casilla de elección de lengua.
Entre los 223 centros públicos, la insumisión fue menor, aunque también relevante: el 35,8 % no respetó la norma, 63 no aportó documentación y 17 utilizaron en la matrícula presencial formularios que tampoco incluían la opción de elección lingüística.
Matrícula presencial
Cabe recordar que todos los centros educativos están obligados a cumplir la orden de la Consejería de Educación de facilitar la elección de lengua en el momento de la formalización de la matrícula, tanto de forma presencial como telemática.
Este curso 2025-26, solo uno de cada cinco padres matriculó a su hijo de forma online (un 20 %), modalidad donde no ha habido problemas y se ha podido escoger libremente. El resto -un 80 %- tuvo que acudir al colegio.
En teoría, lo presencial debería garantizar el acompañamiento, pero en la práctica es donde más se diluye la elección porque si el centro no entrega el formulario oficial, el derecho desaparece; si entrega otro documento, también, y si entrega uno que «aconseja» elegir catalán, disuade.
«En definitiva, cuando no se facilita el ejercicio de un derecho, éste deja de existir», lamenta Escuela de Todos, que ha analizado uno por uno cada caso. Tras la revisión, concluye que la elección de lengua de primera enseñanza se obstaculiza o boicotea por los centros y docentes en la matriculación presencial.
La asociación defensora de la vehicularidad del castellano en la educación lamenta que casi la mitad de los centros «demuestran no tener ningún interés» en la elección de lengua. «Hacen caso omiso a la exigencia de información de la Comisión de Transparencia y no han facilitado ninguna documentación o bien sólo han presentado una documentación sin elección de lengua o han optado por presionar directamente a los padres desaconsejando la elección del castellano», denuncia.
Petición a Transparencia
La entidad logró obtener esta información después de solicitar, el 10 de agosto, a la Consejería de Educación los formularios empleados en la matrícula. La administración no respondió inicialmente y sólo remitió los documentos el 9 de octubre, después de que la Comisión de Transparencia abriera un expediente el 21 de septiembre. Sin embargo, ese envío sólo incluyó información de 210 centros. El resto —el citado 42 %— no remitió nada o bien envió formularios incompletos o aportó textos que no cumplían la normativa.
«La Consejería permite que un derecho reconocido se convierta en una ficción», sentencia PLIS, que recuerda que «ningún centro» escolar ha realizado una campaña de información previa para explicar a las familias que podían elegir lengua el primer año. En cambio, sí hubo —y así lo reconoce la propia Asamblea de Docentes, la asociación de docentes de ideología catalanista defensora de la inmersión lingüística— campañas internas en 137 colegios para desaconsejar la elección del castellano.
Basta una «consulta verbal»
Por su parte, desde la Consejería de Educación se escudan en que la normativa actual no obliga a que haya un «formulario específico» a los centros para que las familias hagan efectivo su derecho de elección de lengua de primera enseñanza. Por tanto, cada colegio puede utilizar su propio modelo.
Imagen de la elección de lengua en la matrícula online, que sí incluye la casilla
Es más, el departamento de Antoni Vera defiende el proceso de matriculación presencial alegando que cuando los padres acuden al centro, siempre hay personal que les atiende, les guía en el trámite e introduce los datos directamente en el sistema informático de la administración. En tal caso, admite que la elección de lengua pueda ventilarse con «una consulta verbal».
Paradójicamente, en el formulario online sí se incluye la casilla de elección lingüística, de modo que «si los padres no seleccionaban catalán o castellano, el sistema no permitía continuar» ni concluir la matrícula. Según Educación, esta es la prueba de que en el entorno digital no ha habido margen para omisiones.
Armengol suprimió la casilla
Con todo, el Govern de Marga Prohens reivindica como un avance histórico haber recuperado la libertad de elección lingüística que el anterior Ejecutivo de la socialista Francina Armengol suprimió. La hoy presidenta del Congreso —impulsora del uso de las lenguas cooficiales en el hemiciclo a través de los pinganillos— eliminó durante su etapa en Baleares la casilla implantada por el PP y obligó a las familias a asumir proyectos lingüísticos íntegramente en catalán, un proceso en el que llegó a utilizarse un formulario trampa que inducía a acatar esa opción.
Con el cambio de gobierno, Prohens restituyó el derecho de elección en el curso 2024-25 e introdujo un programa piloto voluntario que permite cursar dos asignaturas en castellano, un modelo al que cada vez se suman más centros. Son medidas que el Ejecutivo autonómico presenta como hitos en la recuperación de derechos.
Pese a esta apertura, la libertad lingüística sigue encontrándose con una resistencia de carácter estructural dentro del propio sistema educativo. Muchos equipos directivos continúan gestionando la matrícula como si este derecho fuera secundario. Y es en esa distancia entre lo que marca la norma y lo que sucede en la práctica, donde la libertad de elección de las familias corre el riesgo de quedarse en papel mojado.