Los restauradores de Mallorca, contra la nueva Ley Antitabaco

Los restauradores de Mallorca opinan que es una ley «injusta»Europa press

Mallorca

Los hosteleros claman contra la Ley Antitabaco: «Hartos de ser siempre el chivo expiatorio»

Denuncian un ataque continuado al sector y exigen soluciones a la prohibición de fumar en terrazas, ya que «penalizan al restaurante y no al fumador»

Con la aprobación del anteproyecto de la nueva Ley Antitabaco que impone la prohibición de fumar y vapear en terrazas de bares y restaurantes, así como en múltiples espacios públicos, los hosteleros de Mallorca alzan la voz de alarma. Para el presidente de PIMEM (Pequeña y Mediana Empresa de Mallorca) Restauración, César Amable, esta norma convierte a los establecimientos en el «chivo expiatorio» y les obliga a controlar a los clientes «como si fuéramos policías».

Amable considera «profundamente injusta» la nueva ley para el sector. Según afirma, la nueva regulación no solo limita el consumo de tabaco en terrazas, sino que obliga a los restauradores y trabajadores a tener una responsabilidad que no les corresponde: «Si hay alguien fumando en la terraza, ¿qué hacemos, le echamos?, es una situación muy complicada para nosotros».

Si hay alguien fumando en una terraza, ¿qué hacemos, le echamos?

Una situación que también complica las condiciones laborales de los empleados y puede aumentar la carga de trabajo. "Si un empleado quiere fumar en su pausa laboral y la terraza está vetada, ¿dónde debe ir? ¿A una playa? ¿A un parque y después volver? No tiene sentido”, denuncia.

Un castigo «injusto»

Señala la gran preocupación del sector: la responsabilidad. No se trata solo de prohibir fumar en las terrazas, sino de que cualquier incumplimiento, aunque sea difícil de detectar, puede provocar una sanción para el local, y no para el cliente infractor: “Si hay un cliente fumando escondido y no le pillamos, y viene la policía o la llaman, la multa es para el restaurante". De esta manera, asegura que la ley perjudica a los restaurantes y no a los fumadores.

Para Amable, «es como si alguien cruza un semáforo en rojo, y paga la multa el dueño del coche y no el conductor». Cree que en otras situaciones de la vida cotidiana, el tabaco hace el mismo daño que en las terrazas y no se persigue de la misma manera. «Se fuma en los coches, en las casas, pero el cigarrillo que mata es el de la terraza». Respecto a esta cuestión, defiende que «es demasiado fácil atacar a los restaurantes», ya que descubrir al que verdaderamente se salta la ley es mucho más complicado.

es como si alguien cruza un semáforo en rojo, y paga la multa el dueño del coche y no el conductor

Por estos motivos, aunque está de acuerdo con el intento por erradicar el tabaco e intentar disminuir los casos de cáncer, cree que el Gobierno realmente no hace todo lo posible: «No prohíben el tabaco porque genera mucho dinero, si lo quisieran quitar lo harían, pero lo que no nos parece justo es el discurso antitabaco y que paguemos justos por pecadores».

Los restaurantes durante la pandemia

Amable también pone de manifiesto el compromiso de los locales durante la pandemia: «En casas rurales se podían juntar varias familias juntas y nosotros teníamos que separar mesas, respetamos al máximo las medidas». En este caso, también cree que el tratamiento fue desproporcionado hacia el sector y, ante la nueva Ley Antitabaco, reivindican que están «hartos de ser siempre el chivo expiatorio».

Finalmente, lamenta que la Consejería de Salud no vaya a proponer otras alternativas ante la nueva ley, en lugar de la prohibición absoluta en las terrazas, que no solo genera pérdidas económicas en forma de multas potenciales: «Aunque es más importante luchar contra el tabaco que nuestras demandas y me parece bien, mientras no haya soluciones justas para todos, es importante destacar que para nosotros supone un terrible impacto en la clientela, si le quitas el cigarrillo después de comer al cliente, se irán a otro sitio».

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