El conseller de Economía, Hacienda e Innovación del Govern balear, Antoni CostaISAAC BUJ - EUROPA PRESS

Baleares saca las uñas a Montero antes de la reunión: «No nos obligará a subir impuestos»

El Govern de Prohens denuncia un modelo hecho a medida para Cataluña, rechaza perder autonomía fiscal y avisa de que acudirá a los tribunales si intenta imponer la vuelta al impuesto de Sucesiones

La propuesta del Ministerio de Hacienda para reformar el sistema de financiación no ha caído nada bien en Baleares. No se incluyen las variables que planteaba el Govern autonómico y la sociedad civil, se reduce el peso de la insularidad y se cruza una línea roja del Ejecutivo popular: la autonomía fiscal que ha permitido al Govern de Marga Prohens eliminar Sucesiones y bajar otros impuestos.

«No aceptaremos en ningún caso un sistema de financiación que nos obligue a subir los impuestos», asegura categóricamente el vicepresidente y consejero de Hacienda, Antoni Costa, quien incluso va un paso más allá: «No recuperaremos el impuesto de Sucesiones y si hace falta, iremos a los tribunales», advierte antes de la Reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) de este miércoles.

El Govern de Prohens quiere seguir bajando impuestos y, por eso, exige que el nuevo sistema de financiación mantenga e incluso aumente la autonomía fiscal para hacerlo. «Es curioso que un Gobierno que dice que es autonomista e incluso federalista, se ponga tan jacobino y centralista cuando las autonomías del PP bajan los impuestos», asevera Costa en relación a la intención de la ministra Montero de fijar un mínimo para impuestos como Sucesiones en toda España.

«Invitados de cartón piedra»

La presidenta del Govern, Marga Prohens, comparte el recelo. A pocas horas del encuentro, duda de que Hacienda tenga intención real de negociar. «Habrá que ver si es para negociar o si nos vienen con una propuesta cerrada y mañana todas las comunidades, menos Cataluña, somos invitados de cartón piedra».

Para Prohens, el problema no es solo el resultado, sino el método. «Es un sistema hecho para el independentismo y del que Baleares solo se lleva las migas. Eso no lo consentiré», advirtió.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, lleva tiempo acusando a autonomías como Madrid o Baleares de hacer dumping fiscal, es decir, bajar impuestos a mansalva para competir en situación beneficiosa respecto de otras comunidades como Cataluña. El caso de Sucesiones y Donaciones es especialmente clarificador. Desde la entrada de Prohens en el Govern autonómico, los hijos, nietos y cónyuges pagan cero euros por heredar, mientras que en Cataluña pagan como mínimo un 7 % y pueden llegar a pagar un 24 %.

Las concesiones a Cataluña han molestado al Govern balear, que niega legitimidad «a una foto con el señor Junqueras, que no es nadie para negociar en nombre de los ciudadanos de Baleares y que ni siquiera gobierna en su comunidad».

Además, la propuesta diseñada por el Gobierno de Pedro Sánchez está diseñado para que haya ordinalidad para Cataluña, pero no para otras comunidades netamente aportadoras, como Madrid o Baleares. Es decir, la comunidad del socialista Illa podrá seguir siendo la tercera región que más dinero pone en el sistema -por detrás de Madrid y Baleares, en ese orden-, pero será la tercera que más recibe, lo que supone que tendrá una ordinalidad que se le niega a Madrid y Baleares.

La propuesta para reformar el sistema, que lleva caducado desde 2014, tampoco incluye algunas de las variables ‘clave’ para el Govern balear: el crecimiento poblacional y la población flotante.

Prohens lleva tiempo defendiendo, en consonancia con todos los grupos parlamentarios de las islas y la sociedad civil, que el nuevo sistema de financiación debe atender a la España que se vacía, pero también a la España que se llena. «Por poner un ejemplo, la población de Ibiza ha crecido un 73 % en sólo 20 años. Y eso genera una presión enorme en la sanidad, la educación, los servicios sociales o las infraestructuras», explica Costa.

La España que se llena

Asimismo, el Ejecutivo insular también reclama que el nuevo sistema tenga en cuenta la población que visita un territorio, es decir, los turistas. Baleares recibe cada año 19 millones de personas, lo que equivaldría a que toda la población de Andalucía, Cataluña y Galicia pasase algunos días en las islas usando sus carreteras o yendo a sus centros de salud.

Ni siquiera se salva la insularidad, una variable exclusiva para Canarias y Baleares, pero más relevante en esta última porque Canarias cuenta con impuestos especiales que están fuera del sistema y que aseguran ingresos muy relevantes para sus cuentas públicas. La propuesta de Montero no sólo no aumenta su peso, como pedía Baleares, sino que lo reduce del 0,6 al 0,5.

Con este panorama, Baleares acude este miércoles a la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera en Madrid «con la voluntad de negociar». «Llevamos años reclamando que se abra el melón y que se haga donde toca, de forma multilateral, pero veremos qué nos encontramos. Si esto es un trágala y nos dicen que esto es lo que hay, no lo aceptaremos de ninguna manera», advierte el vicepresidente balear.