El ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu; la secretaria de Estado de Turismo, Rosario Sánchez, y la directora de Paradores, Raquel Sánchez este lunes en la inauguración del parador de Ibiza

El ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu; la secretaria de Estado de Turismo, Rosario Sánchez, y la directora de Paradores, Raquel Sánchez este lunes en la inauguración del parador de IbizaEFE

Ibiza estrena su Parador entre murallas, restos fenicios y el 'techno' del ministro Hereu

El ministro sorprende durante la inauguración con su perfil melómano y lanza un dardo al sector privado al alojar a los empleados en el hotel número 99 de la red

El Castillo de Dalt Vila de Ibiza es desde ayer oficialmente el eslabón número 99 de la red de Paradores. Tras un vía crucis administrativo y arqueológico de 22 años y una inversión estatal de 47 millones de euros, el Ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, cortó la cinta de un establecimiento que nace con el cartel de «completo» hasta mayo.

En su discurso, Hereu entrelazó la gestión con la efeméride del 23-F, defendió la democracia como el motor capaz de transformar «anhelos en realidades» como la que hoy ocupa la acrópolis ibicenca. Incluso el ministro sorprendió al auditorio al confesar su sintonía con el ADN de la isla: «Me encanta el house, el techno y el deep-house», afirmó, vinculando la vanguardia musical con la tradición de grupos locales como Uc.

El responsable estatal de Turismo destacó la importancia del sector para España y explicó que 97 millones de personas visitaron el país en 2025, lo que se tradujo en una actividad económica cuantificada en 134.000 millones de euros. «Con una geopolítica loca», auguró, «no se puede planificar mucho, pero creo que en 2026 haremos un magnífico papel».

No obstante, Hereu incidió en la importancia patrimonial del Parador de Ibiza, dado que a lo largo de los casi 22 años que han durado las obras se han encontrado restos de todas las civilizaciones que han ocupado la isla desde los fenicios.

Una pulla a los hoteleros

El nuevo hotel de cuatro estrellas nace con una particularidad operativa en una isla asfixiada por el precio de la vivienda: 20 de sus 66 habitaciones se destinarán a alojar a sus propios trabajadores. Una decisión que Hereu calificó como «un gran mensaje» dirigido, implícitamente, a una patronal hotelera privada que observa con recelo la falta de alojamiento para sus plantillas.

Por su parte, la presidenta de Paradores, Raquel Sánchez, reivindicó la rentabilidad social del proyecto. «Es la prueba de que lo público puede generar valor», dijo, subrayando que el centro no es solo un hotel, sino un «museo» que integra restos arqueológicos de todas las civilizaciones que han pasado por la isla, desde los fenicios hasta la actualidad.

La exministra se refirió al hotel como «un edificio que mira al pasado pero que abre sus puertas al futuro». Y subrayó que la inversión de 47 millones demuestra «la convicción de que Paradores de España como empresa orgullosamente pública cree que la cultura y la sostenibilidad son los pilares fundamentales de un modelo turístico sostenible y responsable que es el único que consideramos posible».

Sánchez avanzó que el Parador de Ibiza será uno de los más destacados de la red de paradores, tanto por el inmueble en sí como por el hecho de que se levanta en el centro del Patrimonio de la Humanidad de Ibiza. Y confirmó que los primeros clientes del establecimiento, que ya tiene sus reservas prácticamente cubiertas hasta mayo, llegarán a partir del próximo 10 de marzo.

La presidenta de Paradores destacó, entre otras cuestiones, la rehabilitación del edificio histórico por lo que ha supuesto como reto arqueológico, el proyecto de interiorismo y la concepción de este espacio como un museo que ha abierto sus puertas con una exposición colectiva de 20 artistas. «Paradores es la prueba de que lo público puede generar valor», reivindicó Sánchez, que afirmó que la inauguración del Parador de Ibiza ha sido posible gracias a la «colaboración» entre todas las administraciones.

«No será un parador más»

El proyecto comenzó a gestarse a finales de los años 80, pero no fue hasta 2004 cuando el Ayuntamiento de la ciudad cedió el Castillo a Turespaña. «No será un parador más», presumió la secretaria de Estado de Turismo, «es el primero de Baleares y será una de las joyas de la red de Paradores».

El conseller autonómico de Turismo, Jaume Bauzà, habló de las dificultades «técnicas y políticas» que el proyecto del Parador sufrió a lo largo de dos décadas. Apuntó que la recuperación del Castillo como establecimiento hotelero demuestra que el turismo no es solo la principal industria de Baleares, sino «lo que hace posible la conservación y dinamización del legado histórico».

Especial relevancia ha tenido en el largo desarrollo del proyecto el Consell Insular de Ibiza. La institución ha tenido un papel fundamental en todo lo relacionado con los aspectos arqueológicos. El presidente Vicent Marí afirmó que el Castillo es «un lugar muy ligado a la historia de Ibiza como pueblo». Y recordó el compromiso estatal de «conservar y divulgar» esta historia a través del nuevo hotel. Un hotel que, en opinión del presidente ibicenco, permite que este espacio «entre en una nueva etapa con la dignidad que merece». Marí destacó el trabajo que han llevado a cabo los técnicos de la institución y, sobre todo, el del máximo responsable de Arqueología, Joan Ramón, quien «se ha dejado aquí buena parte de su vida». El Parador de Ibiza, ha insistido el presidente, «no es solo arqueología, sino que es memoria e identidad».

El alcalde de Ibiza, Rafael Triguero, reivindicó el nuevo Parador como el «elemento vertebrador» que debe redibujar el mapa turístico de la ciudad. Tras dos décadas de gestación, Triguero destacó la herencia recibida de los distintos gobiernos municipales, subrayando una lealtad institucional que ha sobrevivido a los vaivenes políticos desde los años 80.

Malestar por el paseo sin cargos públicos de Ibiza

La inauguración del nuevo Parador de Ibiza comenzó con una visita de las autoridades estatales y autonómicas al interior. La imposibilidad de que los cargos públicos de Ibiza participaran en el paseo generó gran malestar. Lo mismo sucedió con las invitaciones para participar en el acto, puesto que ni siquiera se habían cursado a los portavoces de los grupos de la oposición en el Ayuntamiento (Vox y Podemos). A esto se sumó la ausencia de la oposición municipal y la de la presidenta del Congreso, Francina Armengol, atrapada en Palma por la cancelación de su vuelo.

El Parador, que abrirá oficialmente sus puertas a los clientes el próximo 10 de marzo, se erige ya como la joya de la corona de una red que celebrará su centenario en solo dos años, devolviendo la «dignidad» —en palabras del presidente insular, Vicent Marí— a un castillo que ha esperado dos décadas para volver a tener vida propia.

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