Fulgencio Coll, líder de Vox en Palma

Política

El líder de Vox en Palma, víctima de una ciberestafa de mil euros: «La Policía, un diez»

Ocurrió el 23 de enero de 2024. Ese día, el concejal recibió en su teléfono móvil un SMS que le advertía de un presunto acceso a su cuenta bancaria desde un dispositivo desconocido y adjuntaba un enlace que dirigía a una página web que imitaba con gran precisión la imagen y el diseño del banco

«Me ha ocurrido a mí, pero podría pasarle a cualquiera». Con esta afirmación, el líder de Vox en Palma —y exJemad del Ejército de Tierra— Fulgencio Coll resume la experiencia que le llevó a convertirse en víctima de un intento de estafa digital y que ahora, dos años después, ha terminado con una condena judicial.

Un juzgado de Palma ha impuesto cuatro meses y medio de prisión a la mujer que intentó desviar 895 euros de su cuenta bancaria mediante un fraude telemático. La acusada, que contaba con antecedentes penales, reconoció los hechos y aceptó su responsabilidad por un delito de estafa en grado de tentativa. El dinero no llegó a perderse gracias a la rápida reacción del propio Coll y a la intervención de la Policía Nacional, que logró bloquear la cuenta receptora antes de que los fondos fueran retirados.

Los hechos se remontan al 23 de enero de 2024. Aquella mañana, el concejal recibió un mensaje SMS en su teléfono móvil alertándole de un supuesto acceso a su cuenta desde un nuevo dispositivo. El texto incluía un enlace que redirigía a una página que reproducía con gran fidelidad la imagen corporativa de su entidad bancaria.

Artistas del engaño

«Fue un momento de despiste, estaba en una reunión y caí. Pinché el link y la interfaz era calcada a la de mi banco, son expertos en la suplantación de cada detalle», explica ahora a El Debate. Convencido de que se encontraba en el entorno seguro de su entidad, introdujo sus claves de acceso.

Minutos después recibió una llamada de una persona que se hizo pasar por empleado del banco. Con el pretexto de reforzar la seguridad de la cuenta, le fue indicando que facilitara los códigos de verificación que iba recibiendo en su teléfono móvil. En realidad, esos códigos sirvieron para autorizar tres transferencias consecutivas de 298 euros cada una, hasta completar los 895 euros que fueron enviados a la cuenta de la acusada.

Sin embargo, poco después comenzó a sospechar. «Me quedé con la mosca detrás de la oreja y cuando salí de la reunión, llamé a mi banco. Me confirmaron que no habían sido ellos, y a las dos-tres horas estaba en la comisaría presentando denuncia», relata.

Rapidez decisiva

Esa rapidez resultó decisiva. Los agentes iniciaron de inmediato las gestiones para bloquear la cuenta receptora, evitando que la titular pudiera disponer del dinero. El importe fue recuperado íntegramente, circunstancia que ha sido clave para que el delito se considere tentativa y no consumado.

Tras conocerse la sentencia, Coll ha querido extraer una lección pública de lo ocurrido. «Ese es mi consejo: siempre desconfiar y siempre denunciar. Puede parecer un mensaje del banco, puede parecer real, pero hay que parar y comprobarlo por otro canal». Y si hay la más mínima duda, acudir inmediatamente a la Policía Nacional o la Guardia Civil.

El dirigente político también ha expresado su satisfacción por la respuesta institucional. «La Justicia, como norma general, funciona muy bien. En mi caso, tanto la Policía como los tribunales actuaron con eficacia», ha señalado. «Les estoy muy agradecido».

Desde el ámbito policial recuerdan que este tipo de fraudes, basados en la suplantación de entidades financieras, no deja de crecer y que los ciberdelincuentes perfeccionan cada vez más sus métodos. Por ello insisten en la misma idea que subraya Coll tras su experiencia: desconfiar de cualquier comunicación inesperada que solicite datos sensibles y denunciar de inmediato. La rapidez puede marcar la diferencia entre frustrar la estafa o perder definitivamente el dinero.