Momento de la misa del Domingo de Pascua en la Seu de Mallorca

EUROPA PRESS
05/4/2026

Momento de la misa del Domingo de Pascua en la Seu de Mallorca EUROPA PRESS 05/4/2026EUROPA PRESS

El obispo de Mallorca llama a «defender la vida» frente a la «cultura de la muerte» el Domingo de Resurrección

Taltavull alerta contra la «tibieza espiritual» en una homilía marcada por la defensa provida y el llamamiento a la paz en la catedral de Palma

El obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, lanzó este Domingo de Resurrección un mensaje directo y sin matices. Ante una catedral abarrotada, pidió a los fieles «defender la vida con todas las fuerzas» y plantar cara a lo que definió como una «cultura de la muerte» presente en la sociedad actual.

La solemne misa de Pascua en la catedral de Palma —la Seu— se convirtió en el marco de ese llamamiento. Allí, el prelado vinculó el sentido de la Resurrección con la tarea de proteger la dignidad del ser humano frente a una realidad «ilógica e irracional».

La jornada arrancó con uno de los momentos más simbólicos de la tradición pascual en la Procesión del Encuentro entre la Virgen y Jesucristo resucitado. El rito, celebrado en el interior del templo gótico, dio paso al anuncio de la victoria de Cristo sobre la muerte y a la bendición apostólica a los asistentes.

Ya en la liturgia, Taltavull invitó al recogimiento. Un inicio sobrio. Pidió a los fieles examinarse y buscar el perdón como vía para alcanzar la promesa de la «vida eterna».

Pero el tono cambió en la homilía. En catalán y castellano, y tras las lecturas de los Hechos de los Apóstoles y el Evangelio de San Juan, centró su intervención en la idea de la creación del hombre «a imagen y semejanza de Dios». Desde ahí, articuló su crítica.

«Un mundo que huye de la vida»

«A veces se percibe la imagen de un ser humano a la deriva o un mundo que huye de la vida y se obstina en sembrar la muerte», alertó Taltavull, que se preguntó ¿por qué es tan difícil asemejarse a Dios? "A veces se percibe la imagen de un ser humano a la deriva o un mundo que huye de la vida y de obstina en sembrar la muerte, como estamos padeciendo de una forma ilógica e irracional en estos tiempos», dijo.

El obispo hizo entonces una defensa explícita de los valores provida. Insistió en que la fe en el Resucitado exige la defensa de la vida ante los «signos de muerte», renovación espiritual y redescubrimiento de la identidad cristiana desde la verdad, la humildad y el amor al prójimo.

«Esta es la convicción que anima a vivir, la fe en Cristo resucitado para defender la vida con todas las fuerzas frente a todos los signos de la cultura muerte en las personas y los pueblos», sostuvo, animando a los fieles a «emprender una vida nueva» al asimilar este cambio al momento en el que Cristo, «con el poder admirable del Padre, resucitó de los muertos».

Tatavull definió el Domingo de Pascua como la «fiesta de las fiestas». Y dejó otra advertencia ante la «tibieza espiritual». «Un cristiano que no se alimenta de la palabra y la eucaristía poco a poco fenece»

En el tramo final, la mirada se abrió al contexto internacional. Entre cantos corales y oraciones, Taltavull pidió la paz en un mundo marcado por la guerra y apostó por el encuentro. «Para que las personas se encuentren para quererse», expresó.

La celebración concluyó con la administración de los sacramentos y el canto del Aleluya. Mallorca cerró los actos de Semana Santa con un mensaje esperanza y de reafirmación de los principios esenciales de la Iglesia.

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