Una patera localizada en la costa de MallorcaCNP

Inmigración ilegal

Máximo histórico de pateras en Baleares: es la ruta migratoria que más crece

Las islas superan los 1.300 migrantes en lo que va de año, en pleno aumento de la presión desde Argelia y con los servicios públicos tensionados por la falta de funcionarios y la regularización masiva

Nunca habían llegado tantas pateras con tantos inmigrantes a Baleares como en lo que va de 2026. Hasta el 15 de abril, 1.318 personas han entrado de forma irregular por vía marítima en el archipiélago, 214 más que en el mismo periodo del año pasado, lo que supone un aumento del 19,4 %. Lo han hecho en 65 embarcaciones, 16 más que hace un año.

El dato marca un máximo en la serie reciente y confirma el crecimiento sostenido de la ruta entre el norte de Argelia y las islas. Mientras las llegadas irregulares descienden en el conjunto de España, Baleares evoluciona en sentido contrario y gana peso dentro del mapa migratorio del Mediterráneo occidental.

Durante años, esa evolución había sido anticipada. Desde al menos hace un lustro, sindicatos policiales, asociaciones profesionales y partidos de la entonces oposición —como el PP, hoy al mando de la comunidad, los consells y principales ayuntamientos— vienen alertando del incremento progresivo de esta vía y trasladando sus advertencias al Ministerio del Interior, dirigido por Fernando Grande-Marlaska. El foco estaba puesto en el desplazamiento de salidas desde Argelia hacia Mallorca, en un primer momento, y después sobre todo, hacia Ibiza y Formentera.

Ese escenario ya está consolidado. Las llegadas se reparten por todo el archipiélago, incluidas zonas que hasta hace poco quedaban al margen, como Menorca. Allí, el hallazgo reciente de un cadáver en la costa de Maó ha ampliado el alcance de un fenómeno que ya era habitual en otras islas.

Regularización masiva

El aumento de la presión migratoria coincide con un momento especialmente delicado para la estructura administrativa del Estado en Baleares. La regularización masiva impulsada por el Gobierno puede traducirse en torno a 30.000 solicitudes en el archipiélago, según estimaciones del Govern. Esa carga llega a un sistema que arrastra problemas de personal desde hace años.

Las plantillas se mantienen con dificultades y la rotación impide consolidar equipos estables. La situación afecta a ámbitos clave como Extranjería, Seguridad Social o el SEPE, y por supuesto a la Policía Nacional y Guardia Civil, implicados cada vez más en los operativos de interceptación de los inmigrantes de patera y su posterior gestión administrativa, por no hablar de las investigaciones a los patrones de dichas embarcaciones. Más trabajo para unos agentes ya de por sí desbordados en una comunidad autónoma con una población flotante inmensa y una residencial que no para de crecer (la que más de España, de hecho).

Pateras... y cadáveres

En paralelo, las costas siguen siendo escenario de aparición de cadáveres. No todos los inmigrantes logran el objetivo por el que pagan a las mafias unos 3.000 euros por trayecto. Muchos de ellos mueren y el Mediterráneo los aflora en las playas de la isla. En lo que va de año se han localizado varios cuerpos en el litoral balear.

El goteo de hallazgos se concentra sobre todo en Ibiza y Formentera, aunque se ha extendido al resto de islas. La travesía desde Argelia, más larga que otras rutas del Mediterráneo occidental, incrementa el riesgo de naufragio.

El escenario en Baleares reúne tres factores que avanzan a la vez: aumento de llegadas, presión administrativa y dificultad para sostener plantillas públicas. Los datos de 2026 sitúan al archipiélago en una posición distinta a la de años anteriores, con una ruta consolidada y una capacidad de respuesta tensionada.