El Pesquero en la actualidad
Restaurante emblemático
¿Demasiado moderno? El Ayuntamiento tumba la reforma de un famoso restaurante de Palma por su «distorsión visual»
Pese al aval de la Autoridad Portuaria, la Comisión de Centro Histórico considera que no está en sintonía con los monumentos históricos de su alrededor
La fotografía que ilustra la noticia es la imagen actual de El Pesquero, uno de los restaurantes más emblemáticos de Palma por su historia, oferta gastronómica y ubicación. La estética es plana y discreta, apenas alterada por mástiles verticales que evocan elementos náuticos sin generar un impacto volumétrico significativo. Pues bien, esta caparazón está llamado a mutar en lo siguiente:
Nuevo 'Pesquero'
Una enorme pérgola laminada, cerrada hacia el Passeig Sagrera y abierta al mar, sobre la que se instalarían placas solares fotovoltaicas, destinadas a cubrir parte de la demanda energética del restaurante, según explicaron los propios autores del diseño, los arquitectos Jordi Herrero y Eduardo García Acuña.
El proyecto ya había recibido el visto bueno de la administración competente, la Autoridad Portuaria -dependiente del Ministerio de Transportes- pero ahora Palma lo ha tumbado. El 'nuevo Pesquero' no ha gustado nada a los integrantes de la Comisión de Centro Histórico de Palma, el órgano del Ayuntamiento encargado de evaluar intervenciones en zonas protegidas, especialmente en ámbitos con valor patrimonial como el entorno del Moll de sa Llotja.
Palma mantiene que el nuevo diseño no se ajusta a los criterios de integración exigidos en este ámbito sensible, donde confluyen valores históricos, paisajísticos y visuales. juicio de la comisión, la pérgola «posiblemente no sea la más acertada para esa zona de la ciudad», ya que genera una «distorsión visual» del centro histórico y de los elementos patrimoniales situados en este ámbito, como la Lonja o el Consolat de Mar. En este sentido, el diseño ha sido considerado inadecuado tanto desde el punto de vista visual como técnico.
Unas formas y elementos que no encajan
El nuevo diseño preveía también un pavimento tipo tablero organizado mediante un sistema de recuadros definidos por tiras de piedra de mármol de Binissalem. En el interior de estos rombos se combinaban distintos materiales, con madera en las zonas de restaurante y áreas verdes en los límites. La propuesta buscaba extender este patrón hacia el muelle, de modo que se percibiera como una continuidad del espacio portuario, en relación tanto con la huella de sombra de la cubierta como con el antiguo secadero de redes cercano.
Entre la cubierta y este pavimento se disponía el restaurante, con áreas diferenciadas entre cocina y sala cubierta. Esta última quedaba delimitada mediante un sistema de vidrios plegables, lo que permitía su apertura durante buena parte del año. Además, el proyecto incluía un sótano destinado a usos de servicio —vestuarios, almacén, cámaras frigoríficas o limpieza— para liberar espacio en la planta principal.
Esta era la idea inicial. Ahora todo está en el aire.
Deficiencias técnicas
A estos aspectos se suman deficiencias técnicas detectadas en el proyecto básico, que deberán ser subsanadas en futuras propuestas si se quiere avanzar en su tramitación.
El rechazo municipal no invalida la concesión otorgada por la Autoridad Portuaria, pero sí impide ejecutar el proyecto en sus actuales términos. Desde el Ayuntamiento, el teniente de alcalde y responsable de Urbanismo, Óscar Fidalgo, ha señalado que será la APB quien decida cómo continuar con el proceso, y ha destacado que su disposición ha sido «respetuosa» con el Consistorio.
La nueva concesión de este emblemático local del puerto de Palma, con más de seis décadas de trayectoria, se extiende por 16 años e incluye una inversión de 2,9 millones de euros destinada a la renovación integral del edificio y su terraza. Ahora la pelota vuelve a estar sobre el tejado de la APB.