El acusado del crimen de la Colonia de Sant Jordi, en la audiencia Provincial

Juicio con jurado popular

La fiscal sobre el acusado de matar a su exsuegra: «Es una persona mala, malísima. Diabólica"

El hombre afirma ante el jurado que había bebido una botella de vino y varias cervezas antes de la salvaje agresión y que por eso no recuerda nada

«Sentí como si me despertara de una pesadilla. Miré hacia abajo y vi sangre y un bulto. Si he sido yo, no lo recuerdo». Así, lavándose las manos del brutal crimen que estremeció a Mallorca el 25 de septiembre de 2024, se ha presentado este miércoles ante el jurado popular el hombre acusado de asesinar a patadas a su exsuegra, una anciana de la Colònia de Sant Jordi.

En la última sesión del juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Baleares, el procesado ha asegurado que no recuerda la agresión mortal. Según su versión, aquel día había consumido una botella de vino tinto y varias cervezas antes de los hechos. Más tarde, en el turno de última palabra, ha lamentado que se le hayan negado pruebas sobre su posible intoxicación y ha asegurado que hacía años que era drogadicto. «No es normal que no me acuerde, hace años que soy drogadicto. Si realmente he sido yo, que me condenen, pero no por asesinato», ha afirmado.

Fiscalía eleva la petición de pena

La fiscal, por su parte, ha elevado la petición de prisión a 25 años --inicialmente pedía 20 años-- y ha pedido al jurado un veredicto de culpabilidad al considerar que «todas las pruebas apuntan a que el hombre es el autor de haber asesinado a su suegra».

El Ministerio Público se ha referido a las declaraciones de los testigos y los investigadores en relación a la paliza de la que fue testigo el vecino y a las lesiones que arrojaba el cadáver de la mujer ocasionadas, con toda seguridad, por un talón, y que confirmaron los informes periciales.

Una persona diabólica

«Hizo tanto daño a la víctima que se acabó haciendo daño en el talón», ha añadido a la fiscal, que ha rechazado el argumento esgrimido por acusado de haber bebido --ningún testigo dijo que el hombre estuviera borracho o que oliera a alcohol, ha recordado-- y ha insistido en la vulnerabilidad de la víctima. «Pudo hacer lo que le dio la gana porque no podía defenderse. Actuó a placer», ha añadido.

Para la fiscal, las llamadas a la hija de la víctima y a la Policía Local, así como el desafío a su expareja a entrar en la vivienda podrían llevar a pensar a que el objetivo del hombre no era sólo acabar con la vida de la madre. «Podríamos haber encontrado dos cadáveres».

«Es una persona mala, malísima. Es una persona diabólica. Harán un favor a la sociedad si le declaran culpable. Que no les tiemble el pulso», ha concluido dirigiéndose al jurado.

La acusación particular, por su parte, eleva la petición de cárcel a la prisión permanente revisable y ha sostenido que «fue a por la parte más débil» y que ha quedado acreditado que «torturó a la mujer hasta la muerte».

La letrada, además, añade la cuestión de género y ha sostenido que el actuó movido por razones de género. «El móvil fue acabar con la vida de la mujer que junto con su hija dijo basta de abuso y dominación», ha concluido.

La defensa, que ejerce un letrado de oficio, ha reiterado como ya dijo en la primera sesión, que pide la absolución «por indicaciones» del hombre que, en este momento, ha interrumpido al letrado desde el banquillo diciendo «mentira». El letrado ha apuntado a un posible atenuante de intoxicación y ha rechazado el agravante de alevosía.

Los miembros del jurado recibirán este jueves el objeto del veredicto y quedarán incomunicados para deliberar.

Los forenses pintaron un escenario dantesco

Los médicos forenses encargados de la autopsia describieron este martes un escenario de auténtica brutalidad. La mujer presentaba el rostro completamente desfigurado, múltiples fracturas en la cara —especialmente en las órbitas de los ojos y la nariz—, además de costillas rotas y lesiones por todo el tórax. Según detallaron los especialistas, las heridas eran compatibles con una sucesión de patadas y pisotones dirigidos principalmente a la cabeza, el cuello y el pecho mientras la víctima permanecía ya en el suelo, boca abajo y prácticamente indefensa.

Uno de los aspectos que más impactó durante la declaración pericial fue la ausencia total de lesiones defensivas. Los forenses explicaron que la anciana no presentaba fracturas ni heridas en brazos o manos que indicasen un intento de protegerse. A ello se sumaba, además, su delicado estado físico. Los análisis toxicológicos detectaron restos de fentanilo y tramadol, dos potentes analgésicos que tenía prescritos y que, según los facultativos, podían haber reducido aún más su capacidad de reacción.

La Fiscalía sostiene que el crimen ocurrió precisamente aquel 25 de septiembre de 2024 en el domicilio familiar de la Colònia de Sant Jordi, donde convivían el acusado, su entonces pareja y la madre de ésta. Según el escrito de acusación, el hombre aprovechó que la mujer regresó sola a casa para abordarla en el porche, derribarla y golpearla salvajemente durante al menos quince minutos.

El juicio ya había arrancado con una primera jornada marcada por el durísimo testimonio de la hija de la víctima y expareja del acusado. La mujer relató que llegó a denunciarlo en dos ocasiones por malos tratos, aunque terminó retirando ambas denuncias «por miedo». Ante el jurado confesó que dormía con la puerta cerrada con llave y las zapatillas puestas por si tenía que huir de casa en cualquier momento.

Una llamada a su ex para que sufriera

También aseguró que, mientras presuntamente estaba matando a su madre, el acusado la llamó por teléfono. «Todos pudimos escuchar los gritos de miedo, pánico y dolor», declaró emocionada. Según su relato, horas antes del crimen le había pedido que abandonara la vivienda y él respondió con una frase que la Fiscalía considera reveladora: «Estás muy guapa de luto».

Durante las sesiones también han declarado varios agentes de la Guardia Civil que acudieron al domicilio tras recibir el aviso. Todos coincidieron en que el acusado salió a recibirles con manchas de sangre en piernas y pies, vestido con chancletas y repitiendo frases como «yo no he sido» o «os estáis equivocando». Un vecino describió los gritos de la víctima como «desgarradores».

La tensión también ha marcado el comportamiento del procesado en la sala. El lunes protagonizó varios enfrentamientos con el presidente del tribunal al insistir en cambiar de abogado. Llegó incluso a levantarse del banquillo e increpar al tribunal, obligando a intervenir a los agentes de custodia. Finalmente fue expulsado temporalmente de la vista oral antes de regresar bajo la advertencia de guardar silencio.