El nuevo jefe superior jura el cargo

El nuevo jefe superior jura el cargoJAVIER FERNÁNDEZ-EUROPA PRESS

El perfil

Puebla, el comisario 'runner' que asesoró a Marlaska y ahora regresa de 1 a Baleares

El nuevo Jefe Superior de la Policía Nacional en las islas toma posesión del cargo en un acto presidido por el ministro de Interior; en su discurso -una parte en mallorquín- ha pedido huir de los egos

José Antonio Puebla Martín (Santander, 1969) aterriza al frente de la Jefatura Superior de Policía de Baleares con un poco de aquí y de allí. Es hombre de aparato, sí, pero también policía de calle; un mando de confianza del Ministerio del Interior que, al mismo tiempo, conoce las islas desde dentro y conserva aquí relaciones personales y profesionales tejidas durante años. No es un paracaidista. Llega de vuelta.

Lo hace, eso sí, con un listón innegablemente alto a las puertas de su despacho. Sustituir a José Luis Santafé no será sencillo. Dentro y fuera de la Policía Nacional, el nuevo DAO deja en Baleares un recuerdo extraordinario y un cuerpo a cuerpo imbatible. De hecho, en los corrillos del acto de toma de posesión celebrado ayer en la Delegación de Economía y Hacienda de Palma, muchos mandos reconocían abiertamente que Puebla «lo tendrá difícil» simplemente porque Santafé ha salido de las islas convertido casi en un mito dentro del CNP.

Pero precisamente ahí reside parte de la apuesta de Interior: Puebla conoce perfectamente la casa. Antes de marcharse a Madrid fue, de hecho, el número tres de esta misma Jefatura Superior, con el siempre elegante Gonzalo Espino al mando y Santafé como segundo jefe. Un escalón desde el que ya tuvo contacto directo con prácticamente todos los grandes problemas de seguridad de las islas.

Licenciado en Derecho, ingresó en la Policía Nacional en 1993 como alumno de la escala ejecutiva. Ascendió a inspector jefe en 2008, a comisario en 2017 y alcanzó la categoría de comisario principal en 2025. Su trayectoria profesional combina destinos operativos y de gestión: Cataluña, Policía Judicial, cooperación internacional, Villa de Vallecas, División de Personal y, en su última etapa, el corazón del Ministerio del Interior.

Porque Puebla es un 'marlaskista' convencido. Trabajó en el Gabinete del ministro y posteriormente fue secretario general de la División de Personal, uno de los puestos de máxima sensibilidad interna dentro de la estructura policial. Defiende la integridad del ministro, cuando hacerlo (con la que está cayendo) es deporte de riesgo.

Esa cercanía política y profesional se respiró también durante el acto de este jueves. El propio Marlaska bromeó con que enviaba a Puebla a Baleares «para compensar» los dos grandes «robos» que Interior ha hecho a las islas en los últimos años: primero Aina Calvo, como secretaria de Estado de Seguridad; después José Luis Santafé, ascendido a DAO.

La frase arrancó sonrisas. Baleares ha ido perdiendo hacia Madrid algunos de sus nombres más potentes dentro del engranaje institucional de Interior y Puebla aparece ahora como una especie de retorno estratégico: alguien plenamente alineado con el ministerio pero con conocimiento profundo del ecosistema balear.

Su discurso confirmó esa doble condición. Hubo mensajes técnicos sobre crimen organizado, coordinación operativa e inmigración ilegal. «España hace una cooperación policial internacional de altísimo nivel», dijo. «Ese es el camino y estoy convencido de que no hay otro».

También lanzó un guiño a la Guardia Civil. Puebla quiso recordar expresamente a los beneméritos fallecidos la semana pasada al perseguir una narcolancha. Frente al silencio del ministro, el nuevo Jefe Superior sí dedicó unas palabras de homenaje. «Su actitud y valentía deben seguir guiando nuestros actos diarios», afirmó solemnemente ante el auditorio.

El nuevo máximo responsable policial en Baleares también quiso enviar mensajes internos. Reivindicó el trabajo coordinado entre Policía Nacional, Guardia Civil y policías locales, criticó «los egos mal gestionados» y defendió que «las acciones individuales difícilmente pueden hallar éxito».

Su hoja de ruta pasa por reforzar la lucha contra el crimen organizado transnacional, mejorar la atención al ciudadano, blindar la coordinación policial y mantener una relación estrecha con sectores especialmente sensibles para Baleares, como el turístico y empresarial. Ahí estaban todos: los suyos (los de ahora y los de antes, los más míticos), los del resto del cuerpos policiales, militares, fuerzas políticas -a excepción de Vox, que se negó a compartir acto con Marlaska-, cónsules, empresarios, hoteleros... Si hubiese que poner una falta sería para el comisario Reboyras, anterior número 2 de la Jefatura y actual consejero de interior de la embajada española en La India. «Pena no haber podido asistir. Besos desde Mumbai», contestaba a El Debate.

Y hubo todavía otro detalle simbólico que no pasó inadvertido. Igual que hicieron sus dos inmediatos antecesores, Puebla abrió y cerró parte de su discurso en mallorquín. Con dificultades visibles, pronunciación insegura y algún momento de evidente apuro, pero también con voluntad de cercanía y de integración. Un gesto marca 'Aina Calvo', la socialista mejor valorada entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad desde que ocupase el cargo de Delegada del Gobierno y demostrase siempre una manera de hacer política muy distinta a la del PSIB de Francina Armengol.

Empieza la era Puebla.

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