Uno de los ejemplares que venden

Uno de los ejemplares que venden

Comercios emblemáticos

La alpargatería que siguió las huellas de 1927 y ahora está a punto de cumplir un siglo caminando con Palma

Un relevo generacional, artesanía local y un calzado esencial para entender el verano y la identidad de Baleares

En Baleares, el verano no se entiende sin espardenyes (alpargatas). Este calzado humilde, nacido para trabajar la tierra y adaptado con el tiempo al día a día mediterráneo, sigue vivo en las Islas, contra las modas y las nuevas tendencias que calan en la juventud. En Palma, una alpargatería recogió el testigo de otra fundada en 1927, demostrando el valor de proteger una tradición pintada con suela de esparto, producto artesanal, y una clientela que, cada verano, vuelve a un pasado que sigue caminando a día de hoy.

La historia de la Espardenyeria Llunes comienza en 1927, cuando la Espardenyeria Llinás abrió sus puertas en la calle Sant Miquel. Durante décadas, fue un comercio imprescindible para los palmesanos, en una época en la que las espardenyes no eran tendencia, sino una necesidad. Frescas, resistentes y hechas con materiales naturales, no se entendía una larga jornada de trabajo en el campo sin llevar unas puestas.

El rescate de casi un siglo de historia

En 2016, tras la jubilación de su propietaria, Margarita Gilabert, la historia de este negocio pudo desaparecer, pero Aurora Maestre y Emilia Garrido, trabajadoras de la tienda, acudieron a un bonito rescate, asumiendo el relevo y garantizando la continuidad de este comercio que en 2027 cumplirá un siglo.

El traslado a la calle Caputxins se debió a que el antiguo local era alquilado y económicamente insostenible. Sin embargo, el nuevo establecimiento mantiene la esencia: conserva el mobiliario original —estanterías, tarima, mostrador— y se apoya en fotografías antiguas de los inicios. Así, el espacio no solo es un pequeño local cálido y auténtico, sino que es un pedazo vivo de la historia de Palma.

Aunque las alpargatas siguen siendo el eje del negocio —y en verano viven su mejor momento, con una gran acogida entre los propios mallorquines—, la oferta se ha ampliado con el tiempo. Cestas, bolsos, zapatillas de estar por casa, calzado cómodo y objetos artesanales para el hogar forman parte de un catálogo basado en productos cosidos a mano y proveedores tradicionales, muchos de ellos históricos.

Un símbolo histórico

La clientela es mayoritariamente residente, algo cada vez menos habitual en el centro de Palma, y atrae a generaciones que llevan décadas entrando en la tienda con nuevos clientes que se acaban enamorando de este calzado, cómodo y de gran calidad.

Aunque las espardenyes más conocidas hoy son las de Menorca, que han dado la vuelta al mundo, este calzado forma parte del ADN de todas las Baleares. En Mallorca, su uso fue durante siglos obligado en el trabajo. Con el tiempo, pasó de los campos a las calles, convirtiéndose en un símbolo del estilo mediterráneo.

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