El diputado socialista Llorenç Pou

El diputado socialista Llorenç Pou

¿Masificación turística?

El cinismo del PSOE con el turismo: piden decrecer en Baleares y lloran por 10.000 turistas menos en Menorca

Tras años exigiendo «medidas valientes» para frenar el turismo, los socialistas acusan ahora al Consell de «mala gestión» por el recorte de frecuencias aéreas y la caída de visitantes en temporada baja

La hipocresía del PSOE es directamente proporcional al número de turistas que cada año visitan el archipiélago: no para de crecer. Porque las cifras son tozudas —Baleares cerró 2025 con la llegada de 19.053.592 turistas, un 1,73 % más que en 2024— pero la hemeroteca es cruel. Y es que el PSIB lleva toda la legislatura enarbolando la bandera del decrecimiento turístico, denunciando la saturación y exigiendo «medidas valientes» para meter la tijera al modelo turístico balear pero ahora el PSOE de Menorca se rasga las vestiduras porque este invierno han llegado 10.000 turistas menos a la isla.

La contradicción es tan obscena que ni siquiera requiere interpretación: basta con leerles. El secretario general del PSOE de Menorca, Pepe Mercadal, ha acusado al Consell de una «mala gestión» que habría provocado una pérdida económica de 16 millones de euros por la caída del turismo invernal. ¿La razón de su enfado? Menos vuelos, menos conectividad y, por tanto, menos turistas. Es decir: exactamente lo contrario de lo que el PSIB lleva reclamando en el Parlament desde hace años: Interpelaciones preguntas orales, mociones, declaraciones a prensa... Una cruzada a favor del «decrecimiento».

Decrecimiento turístico: su bandera

Ahí está la propuesta registrada en febrero de este mismo año por el PSIB para fijar un techo máximo de turistas en Baleares: 17,8 millones de visitantes al año. Exactamente la cifra de turistas de 2023. Los socialistas defendían limitar la llegada de visitantes porque, según sostenían, el archipiélago no podía soportar más presión. Pedían además estudios de carga, restricciones a nuevas plazas y más limitaciones al sector. El diputado socialista Llorenç Pou acusaba entonces al Govern de «resignación» y de no actuar «con valentía». En lenguaje socialista, valentía significa meter tijera.

La misma cantinela repitieron en noviembre de 2025 durante la World Travel Market de Londres. Mientras el Govern promocionaba Baleares en la principal feria turística internacional, Pou atacaba a Prohens por vender una imagen «idílica» de las Islas y por negarse a reconocer la saturación. Según el PSIB, admitir la realidad implicaba asumir que había que reducir visitantes.

Sin embargo, cuando Menorca pierde 10.000 turistas en invierno, salta el drama económico. Ahora la conectividad aérea no es un problema de sostenibilidad, sino una prioridad estratégica. Ahora sí hay que pelear por más vuelos, más frecuencias y más pasajeros. Ahora sí importa el impacto económico del turismo.

La hemeroteca vuelve a desmontar el discurso socialista. En septiembre del año pasado, la propia presidenta del Govern, Marga Prohens, les retrataba en sede parlamentaria acusándoles de practicar la política de la «izquierda caviar»: «Ustedes no son turistas: ustedes son viajeros; ustedes levitan, ustedes no masifican», ironizó después de que Iago Negueruela denunciara que Baleares superaría los 19 millones de visitantes. La frase dolió porque encerraba una verdad incómoda: buena parte de la izquierda balear lleva años demonizando al turista mientras ellos siguen cogiendo aviones.

Y el mejor ejemplo vuelve a ser Llorenç Pou, convertido durante toda la legislatura en el principal azote parlamentario contra la saturación turística. Hace apenas unos meses acusaba al Govern de permitir que Baleares creciera «a razón de un millón de visitantes más cada verano» y defendía abiertamente que «el único camino es el decrecimiento de plazas».

El único camino… salvo cuando faltan turistas en Menorca. Ahí desaparece el relato apocalíptico sobre la saturación.

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