El presidente del Parlament balear

El presidente del Parlament balear

Baleares

La izquierda reactiva la guerra de símbolos en el Parlament para buscar el cuerpo a cuerpo con Vox

Los socialistas y nacionalistas fuerzan al presidente de la Cámara Balear a elegir entre la doctrina del Supremo sobre banderas no oficiales o enfrentarse a una nueva crisis institucional

La izquierda balear mueve ficha para reactivar la guerra de símbolos en el Parlament. A pocas semanas del 28 de junio, PSIB-PSOE, los nacionalistas de Més y Unidas Podemos han registrado una ofensiva parlamentaria ante la Mesa de la Cámara para exigir que la bandera LGTBI luzca en la fachada principal con motivo del Día del Orgullo ese día. Pretenden así poner en un brete al presidente de la institución, Gabriel Le Senne (Vox), quien ya ha mantenido en el pasado una batalla judicial cerrada por preservar la neutralidad del edificio.

Hace dos años, el choque por la enseña arcoíris acabó en un enfrentamiento judicial inédito entre Le Senne y la propia institución que dirige. Tras un 2025 de tregua tensa —donde el Orgullo cayó en sábado y la bandera se colgó casi «de tapadillo» sin actividad parlamentaria—, este 2026 la izquierda quiere que el conflicto vuelva a lucir en todo su esplendor en el frontispicio de la sede legislativa.

En un escrito conjunto, los portavoces de la izquierda sostienen que este 2026 no es un año cualquiera, ya que se cumple una década de la ley autonómica de derechos LGTBI. Los firmantes presentan la exhibición de la enseña como una respuesta necesaria ante las «nuevas formas» de fobia y una supuesta «falta de compromiso institucional» por parte de las administraciones donde gobierna la derecha.

Un desafío a la neutralidad

Para la izquierda, colgar la bandera es un «compromiso democrático» ante el repunte de agresiones en Palma y Andratx. Para el sector que encabeza el exdiputado de Vox —ahora diputado no adscrito— Agustín Buades, es un desafío a la neutralidad que el Tribunal Supremo exige en los edificios públicos.

Buades ha registrado un escrito de réplica —al que ha tenido acceso este periódico— en el que solicita formalmente que se impida la colocación de la bandera. Buades alega que la fachada del Parlament no puede ser utilizada para «la ruptura de la imprescindible imparcialidad política».

El diputado recuerda que existe una sentencia del Tribunal Supremo que sienta cátedra y que dice que el uso de banderas no oficiales en el exterior de edificios públicos es incompatible con el deber de objetividad de la Administración.

Los servicios jurídicos dan la espalda a Le Senne

Pero la verdadera batalla no está únicamente en el registro de escritos sino en una guerra jurídica que ha dejado a la institución en una situación de interinidad casi surrealista.

Lo más llamativo es que el presidente se ha topado con el fuego amigo de los propios servicios jurídicos de la Cámara que dirige. Los letrados del Parlament ya han contestado a la demanda avalando la legalidad de exhibir la bandera en la fachada, y poniendo en duda que el propio Le Senne tenga legitimidad para impugnar una decisión de la Mesa, el órgano que él mismo encabeza.

Ante esta solicitud del escrito sobre la bandera LGTBI, desde el entorno del gabinete de Gabriel Le Senne remarcan que su postura es inamovible. Recuerdan que actualmente se encuentra precisamente pendiente de resolución por el TSJB un recurso contencioso-administrativo que presentó Vox en el año 2024, cuando se exhibió la bandera con el voto en contra del propio presidente.

Le Senne votará en contra

«El posicionamiento de Vox siempre ha sido el mismo y en aquel momento, en 2024, se dejó claro: estamos en contra de exhibir banderas ideológicas, sea la que sea», trasladan desde el entorno de su gabinete, insistiendo en que «en las instituciones deben estar las banderas oficiales y no ninguna que vulnere la neutralidad».

Recalcan que esta situación «no es nada nuevo» y que la posición de Vox «es la misma de siempre». Por ello, avanzan que, en el momento en que se sustancie el escrito en la Mesa, el presidente votará en contra de esta solicitud, «como siempre se ha hecho».

Asimismo, las mismas fuentes del entorno de la presidencia dirigen el foco hacia las filas populares al asegurar que «es el PP el que debe ser más claro». Según critican, el Partido Popular «ya en su día permitió que se exhibiera, vulnerando la neutralidad de una institución como el Parlament».

Este cruce de posiciones echa más leña al fuego ante la ofensiva de la izquierda, que busca que el 28 de junio Le Senne tenga que elegir entre ceder ante la bandera que ha llevado a los tribunales o volver a encender la mecha de una crisis institucional que ya es marca de la casa en el Parlament.

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