Impacto de un misil en el histórico buque estadounidense USS Peleliu
Armada Un misil de una fragata española impacta de lleno en un buque de Estados Unidos
La fragata Álvaro de Bazán (F-101) ha superado con éxito una de las pruebas más exigentes de su despliegue en el ejercicio RIMPAC 2026 al efectuar el lanzamiento real de un misil antibuque Harpoon contra el antiguo buque anfibio estadounidense USS Peleliu (LHA-5), empleado como blanco durante un ejercicio SINKEX (Sinking Exercise). La acción confirma el nivel de preparación operativa de la Armada y la capacidad de su principal clase de fragatas para ejecutar misiones de combate real en un entorno multinacional de alta intensidad.
Lanzamiento de un misil Harpoon desde la fragata española F-101
El disparo tuvo lugar en aguas del océano Pacífico dentro de la fase táctica de RIMPAC (Rim of the Pacific Exercise), considerado el mayor ejercicio naval internacional del mundo. Organizado cada dos años por la US Navy, reúne a decenas de buques, submarinos, aeronaves y miles de militares de países aliados y socios con el objetivo de entrenar operaciones navales complejas, mejorar la interoperabilidad y reforzar la capacidad de actuación conjunta ante escenarios de crisis o conflicto.
El lanzamiento de un Harpoon constituye una de las actividades más complejas que puede realizar una fragata durante un ejercicio. A diferencia de los adiestramientos simulados, implica la planificación completa de una misión de combate, la integración de sensores, sistemas de mando y control, enlaces de datos y sistemas de armas, además de la coordinación con el resto de fuerzas desplegadas para garantizar la seguridad del ejercicio.
La fragata F-101 demuestra su capacidad de combate en RIMPAC con el lanzamiento de un misil Harpoon
El Harpoon es un misil antibuque de largo alcance diseñado para destruir buques de superficie mediante un vuelo a muy baja altura sobre el mar, reduciendo así las posibilidades de detección por parte del enemigo. Guiado mediante navegación inercial y radar activo en su fase final, está concebido para alcanzar objetivos navales con gran precisión incluso en escenarios de elevada complejidad táctica. Su empleo durante RIMPAC permite comprobar no solo el correcto funcionamiento del arma, sino también la preparación de la dotación y la eficacia de todos los sistemas de combate de la fragata.
Para la Armada, participar en un lanzamiento real de estas características supone validar procedimientos que únicamente pueden comprobarse en un escenario de fuego real. Además, demuestra la capacidad de las fragatas españolas para integrarse plenamente en operaciones multinacionales junto a las principales marinas del mundo, compartiendo doctrinas, procedimientos y sistemas de combate con aliados estratégicos.
Imagen del USS USS Peleliu tras ser alcanzado por el fuego aliado
El blanco elegido para esta edición fue el USS Peleliu (LHA-5), un buque de asalto anfibio de la clase Tarawa que formó parte de la Marina estadounidense durante más de tres décadas. Estas unidades fueron concebidas para proyectar fuerzas anfibias desde el mar mediante helicópteros, aeronaves de despegue vertical y lanchas de desembarco, constituyendo durante años uno de los principales instrumentos de proyección de poder expedicionario de Estados Unidos.
El USS Peleliu entró en servicio en 1980 y permaneció operativo durante 35 años antes de ser retirado. A lo largo de su carrera participó en numerosas operaciones militares y misiones humanitarias que marcaron la historia reciente de la Marina estadounidense.
Uno de los episodios más recordados tuvo lugar en 1991, cuando el buque intervino en las operaciones de ayuda tras la devastadora erupción del volcán Pinatubo, en Filipinas. La magnitud del desastre obligó a evacuar a miles de personas y prestar asistencia humanitaria a gran escala, una misión en la que el Peleliu desempeñó un papel destacado gracias a su capacidad para transportar personal, helicópteros y abundante material logístico.
Operaciones militares históricas
Durante la década de 1990 también participó en diversos despliegues en el Golfo Pérsico, apoyando las operaciones de seguridad marítima y presencia naval en una de las regiones más sensibles para los intereses estratégicos estadounidenses.
Sin embargo, uno de los capítulos más importantes de su historia llegó tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. El USS Peleliu fue el buque insignia de la Task Force 58, una fuerza anfibia dirigida por el entonces general de brigada James Mattis, que protagonizó una de las primeras grandes operaciones militares estadounidenses en Afganistán.
Desde el Peleliu despegaron helicópteros y aeronaves que transportaron a los Marines hacia objetivos situados a centenares de kilómetros del litoral, permitiendo establecer posiciones avanzadas en el interior del país. Aquella operación demostró la capacidad de las fuerzas anfibias para proyectar poder terrestre desde el mar sin necesidad de disponer inicialmente de bases cercanas, convirtiéndose en una de las acciones más representativas del inicio de la denominada Guerra contra el Terror.
El nombre del buque rendía homenaje a la Batalla de Peleliu, librada entre septiembre y noviembre de 1944 durante la campaña del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial. Aquella batalla fue una de las más sangrientas del teatro del Pacífico y simboliza el elevado coste humano que supusieron las operaciones anfibias contra las posiciones fortificadas japonesas.
Lanzamiento de un misil desde un vehículo blindado. Su objetivo: un legendario buque de EE.UU.
En RIMPAC 2026 fueron hundidos los antiguos buques de la Marina de Estados Unidos USS Mobile Bay (CG-53) y USS Peleliu (LHA-5)
El USS Peleliu ha sido blanco de un SINKEX no solo de la Armada española, ya que otras fuerzas aliadas sincronizaron sus lanzamientos de misiles para poner fin a la trayectoria de una plataforma que participó en algunos de los acontecimientos más relevantes de la historia militar estadounidense de las últimas décadas. Este tipo de ejercicios también proporciona información muy valiosa sobre los efectos reales del armamento moderno contra grandes buques de guerra, contribuyendo al desarrollo de futuras tácticas navales.
Para la Álvaro de Bazán, el éxito del lanzamiento representa un importante hito dentro de su participación en RIMPAC 2026. La ejecución satisfactoria de un lanzamiento real de misil antibuque constituye una de las mejores certificaciones del nivel de adiestramiento alcanzado por la unidad y refuerza la contribución española a la seguridad marítima y a las operaciones navales multinacionales.