La Policía Nacional reconstruyó este martes los hechos junto a la acusada
Crimen de Pere Garau
A golpes con un ventilador metálico: así mató María Ángeles a su suegra en Palma
La Policía sospecha que tuvo horas para alterar la escena antes de ser localizada tomando un café; mientras tanto, permanece en el módulo de detenidos del área de psiquiatría de Son Espases
Un ventilador metálico de suelo. Ese es el arma homicida con la que, presuntamente, María Ángeles mató a golpes a su suegra, Rosario, de 73 años, en la vivienda de esta última, en el barrio palmesano de Pere Garau. La Policía Nacional avanza en la investigacoón del crimen ocurrido este lunes en el número 17 de la calle Gabriel Llabrés y ya ha intervenido el aparato, el único «objeto contundente» que se encontraba en la habitación, y que será sometido a análisis forenses para buscar restos orgánicos y otras pruebas biológicas. La detenida, María Ángeles, española de 36 años -que fue víctima protegida de violencia de género- ha reconocido ante los investigadores que golpeó a la víctima durante una discusión, aunque insiste en que actuó ·defendiéndose de la anciana.
La mujer permanece detenida en el módulo de Psiquiatría del hospital de Son Espases. Según ha podido saber El Debate, los especialistas quieren descartar patologías psiquiátricas que puedan emplearse en el proceso judicial. En cualquier caso, la Policía pondrá a disposición del juez mañana jueves por la tarde. Agotarán, por tanto, el plazo máximo permitido para las detenciones. Quieren dejarlo todo bien atado.
Ocho horas de margen para ¿limpiar la escena?
Fuentes próximas al caso indican que la agresión se habría producido a primera hora de la mañana, sobre las ocho, pero el cadáver no habría sido descubierto hasta pasadas las cuatro de la tarde, cuando el hijo de Rosario -pareja de la supuesta homicida- volvió del trabajo y encontró a su madre muerta. Luego llegarían la hermana y la sobrina -la nieta de la víctima- que pedía ayuda a gritos desde el balcón. Ambas, por cierto, despidieron a la presunta homicida entre gritos de ¡asesina! e ¡hija de p...! este martes en la reconstrucción policial.
Ese margen de casi ocho horas es ahora una de las claves de la investigación. Los agentes sospechan que María Ángeles pudo haber alterado la escena del crimen, limpiado restos e incluso cambiado de ropa antes de ser detenida.
Cuando el hijo de la víctima llegó a la vivienda y descubrió lo ocurrido, la sospechosa ya había abandonado el piso. Apenas media hora después fue localizada tomando un café en la terraza de un bar de la plaza Pere Garau, muy cerca del lugar del crimen. El camarero apenas notó nada extraño al principio, pero cuando regresó con la bebida la encontró llorando y muy nerviosa. Poco después, la Policía Nacional irrumpió en el local y se la llevó arrestada.
Los investigadores también consideran relevantes las lesiones que presentaba la detenida en el momento del arresto. Tenía arañazos y golpes en la cara y en los brazos, además de erosiones en los nudillos, lo que a ojos de los investigadores podría coincidir con los intentos de defensa de la anciana.
Impacto en Pere Garau
Y mientras Homicidios avanza, en el barrio nadie logra entender lo sucedido. Rosario llevaba décadas viviendo en la zona y era una vecina muy querida en Pere Garau. «En 40 años no tuvo una palabra malsonante con nadie, ni una mala cara o pelea. Era buena gente», confesaba horas después del crimen la titular de un comercio muy cercano al edificio. Lo hacía entre lágrimas.
No obstnate, algunos vecinos confiesan que la relación entre suegra y nuera era mala y que las discusiones eran frecuentes, aunque nadie imaginó un desenlace tan violento. «Estamos todos impactados», resumía este martes una tendera del mercado habitual de la víctima.
La reconstrucción judicial realizada este martes se prolongó durante una hora y contó con la presencia de la detenida -en mono blanco para no contaminar la escena-, la comisión judicial y el Grupo de Homicidios. Los agentes sacaron de la casa cajas. En una de ellas, el ventilador.