La acusada llega a la casa custodiada por miembros de la Policía Judicial
La reconstrucción del crimen
Un café en la terraza del bar tras matar a su suegra: la escalofriante frialdad de María Ángeles
Rosario, de 73 años, murió presuntamente a manos de su nuera, quien después fue localizada en un bar cercano y alegó haber actuado en «defensa propia»
Pere Garau es, junto con Son Gotleu, el barrio más multicultural de Palma. Los españoles escasean entre una población magrebí, hispanoamericana y china cada vez más numerosa. Entre bazares, carnicerías halal, locutorios y pequeños comercios asiáticos sobreviven todavía algunos vecinos de toda la vida. Rosario era una de esas ‘rara avis’: nació en la Península pero acabó viviendo en Mallorca. Se instaló en la isla hace 40 años, en el piso en el que este lunes su nuera, presuntamente, le arrebató la vida. Los vecinos y comerciantes no se lo creen aún.
Su muerte violenta ha sacudido una zona acostumbrada al bullicio, pero no a escenas como las de este martes. «La recuerdo de toda la vida. Yo era pequeña y ella ya estaba», explica a El Debate la propietaria de uno de los negocios de la calle, también de las pocas mallorquinas de la zona— . «Era muy queirda por aquí, nunca dio un problema, nunca una mala cara o una mala contestación», añade con lágrimas en los ojos.
En el mercado de Pere Garau, donde Rosario (de 73 años) acudía a comprar habitualmente, la noticia sigue generando incredulidad. «Venía mucho por aquí, no fallaba», cuenta otra vecina, tendera desde hace años en uno de los puestos. «Estamos todos impactados. Algunos dicen que se llevaban mal pero, ¿tanto como para matarla?». El crimen, especialmente violento, ha conmocionado al barrio.
Una relación tormentosa
La principal sospechosa es la propia nuera de la víctima, María Ángeles, española de 37 años. La mujer llegó a la escena del crimen custodiada por la Policía Judicil y vestida con un mono blanco que los agentes le colocaron para evitar la contaminación de pruebas en la vivienda. Su imagen fue uno de los comentarios más repetidos entre los vecinos que se agolpaban en la calle.
Según la investigación, María Ángeles habría acabado con la vida de Rosario este lunes en el piso de toda la vida de la anciana. Fue el hijo de la fallecida y pareja de la sospechosa quien se encontró con la terrible realidad al regresar de trabajar. Al parecer, su pareja le dijo que habían discutido y él la echó de casa. Después vendrían la hermana (hija de la víctima) y una de las nietas, que este lunes salía al balcón gritando «¡Ayuda! ¡La han matado a golpes!» La Policía recibió hasta siete llamadas de alerta. La primera, de la nieta. Luego, del resto del vecindario.
Mientras tanto, la sospechosa se había marchado a un bar cercano que solía regentar. Se sentó en la terraza y, como siempre, se pidió un café en la terraza. El camarero no notó nada en un primer momento peri cuando llegó con la bebida, la encontró llorando y nerviosa. El hombre se lo comentó a su mujer, que trabajaba en la cocina, y esta le sugirió que se esperase para preguntarle qué le pasaba. «Déjala que se calme y luego ya te acercas», le recomendó. No llegó ese momento. La Policía Nacional apareció en tromba y se la llevaron detenida.
En un primer momento, María Ángeles explicó a los agentes había mantenido una acalorada discusión con su suegra y que esta supuestamente la había atacado, por lo que ella se «defendió en legítima defensa». Sin embargo, el estado en el que se encontraba la anciana -llena de hematomas por todo el cuerpo- y las circunstancias detectadas en el domicilio despertaron desde el primer momento las sospechas de los investigadores sobre la versión ofrecida por la mujer. Rosario murió en el interior del piso antes de poder recibir asistencia sanitaria.
Una hora de preguntas in situ
La reconstrucción comenzó este martes poco después de media mañana y se prolongó una hora. Durante ese tiempo, tuvo que contestar a las preguntas que los especialistas de Homicidios y la comisión judicial efectuaban para armar la investigación y posterior acusación. La sospechosa mantiene que fue en legítima defensa, habrá que ver si fue así o se trató de un asesinato.
Mientras tanto, fuera crecía la tensión. Algunos familiares de la víctima llegaron a las inmediaciones del edificio, y detrás del cordón policial, esperaron a que Maria Ángeles saliese. Cuando lo hizo, se enfrentó a todo tipo de insultos a gritos desde la acera y también, desde algunos balcones cercano. «¡Asesina!», «¡Tus muertos!» , le espetaron.
La mujer regresó en un camuflado a la Jefatura Superior de Policía después de un auténtico baño de insultos. «Aquí nos conocemos todos», resume uno de los tenderos de la zona. «Matar a tu suegra, es tremendo».
La investigación continúa en marcha y María Ángeles pasará a disposición judicial este jueves.