Tres jefes pies negros en una pradera. Foto de Edward S. Curtis
Los Pies Negros, la tribu norteamericana del búfalo que cambió su historia con la llegada del caballo español
El nombre de esta tribu deriva de la circunstancia de que solían pintar los mocasines que utilizaban con decoración en negro
A América del Norte llegó población asiática, desde Siberia, entre 17.000 y 11.000 años atrás. Transcurridos varios siglos, fueron descendiendo hacia climas más suaves, extendiéndose por el continente, adoptando diferentes estilos de vida en función de su adaptación al medio geográfico.
Las tribus se organizaron en pequeñas comunidades, viviendo de la caza y del cultivo de cereales, aunque las que se desplazaron más al sur llegaron a desarrollar mejor la agricultura y el comercio, así como poblados más estables.
Los Pies Negros desarrollaron una vida nómada, alimentándose fundamentalmente de la carne de animales, como el búfalo, del cual se convirtieron en expertos cazadores. Si bien también comieron antílopes, se negaron a sacrificar aves y perros, a los cuales emplearon como animales de carga.
Caza del búfalo. Obra de Alfred Jacob Miller
En algunas ocasiones, no se negaron a practicar la pesca en ríos y lagos, pero no cultivaron la tierra, salvo para producir tabaco, utilizado con fines rituales. Eso sí, recolectaron frutos de la tierra y patatas si nacían de manera natural.
Sin duda, la imagen de los Pies Negros se asoció –en el imaginario del oeste americano– a la caza del búfalo, del cual supieron extraer numerosas utilidades. Aprovecharon su carne para alimentarse; sus pieles, para comerciar, abrigarse y cubrir sus tiendas; la cola del animal podía reutilizarse para elaborar cuerdas y arcos; sus cuernos los convirtieron en armas o en utensilios varios. Finalmente, el cráneo del búfalo se transformó en un elemento para sus ritos y ceremonias tribales.
Para cazar fue necesario lograr domesticar caballos. Los más antiguos, provenientes de Asia, se extinguieron a comienzos de la era cristiana. Pero los conquistadores españoles, en el siglo XVI, los reintrodujeron, facilitando a los pueblos nativos la expansión rápida por las llanuras de las praderas norteamericanas.
Fueron feroces guerreros, habituados a defenderse de numerosos enemigos. Los Pies Negros consideraron la lucha como una forma de aumentar el prestigio social de un hombre. La captura de caballos y la toma de armas y objetos rituales de otros pueblos aumentaban el honor del guerrero, pero la expansión colonial del hombre blanco convirtió la lucha armada en una necesidad para defender su territorio en el siglo XIX.
Como otras tribus nómadas, sus tiendas eran fáciles de montar y desmontar, pues había que seguir a las manadas de animales para capturarlos. Se transportaban las telas que rodeaban una serie de 15 palos que formaban el armazón, cada uno de los cuales simbolizaba un valor como la obediencia, la humildad, el respeto, el amor, etc. Con huesos se unían las telas que formaban la cubierta, decoradas con dibujos de animales o geométricos que alejaban los obstáculos a sus habitantes.
Precisamente, la elaboración de ropa, mocasines y telas, además del curtido de la piel, era tarea propia de las mujeres. Ellas se encargaban de la educación y alimentación de sus hijos, del cuidado de sus mayores, de levantar las tiendas, llevar un control de las reservas de alimentos y leña, y de recolectar plantas silvestres.
Guerreros Pies Negros a caballo, alrededor de 1907
Los hombres, además de cazar y guerrear, fabricaban armas y decoraban sus ropas. Las pipas conferían poder y distinción social a sus dueños, por lo que no todos los nativos las tenían. Se fumaba para sellar pactos o juramentos, además de utilizarse durante la celebración de algunos ritos.
Los Pies Negros tuvieron sus chamanes, encargados de la realización de ancestrales ceremonias, como la danza del sol. Se celebraba durante el solsticio de verano, durante cuatro u ocho días, representando la regeneración cíclica de la naturaleza y el renacimiento espiritual de todos los seres, como el mismo ser humano. Los participantes principales eran los jóvenes, que comenzaban a asumir tareas de responsabilidad comunitaria y familiar.
Previamente, se preparaban en solitario, ausentándose del campamento y practicando el ayuno. El chamán los dirigía para que los jóvenes tuvieran una visión de su espíritu guardián y recibieran de este los poderes para dirigir, curar o defender a su comunidad. La calidad de sus medicinas y defensas sanitarias era baja, por lo que no eran altas ni la calidad de vida ni la media de edad.
Curandero siksika (cuadro de George Catlin , 1832)
A partir de 1865, se practicó una caza excesiva y deliberada del búfalo, que resultó fatal para los indios. La expansión de los norteamericanos hacia el centro originó una serie de guerras continuas de exterminio contra todas las tribus nativas, como los Pies Negros. En 2020 existían 574 tribus reconocidas a nivel federal, unos diez millones de seres humanos agrupados, en su mayoría, tan solo en cinco estados de los 50 que forman la Unión.