Cartel anunciando que Punky vuelve
La 'resurrección' de Punky: cómo un helado de vainilla nos tomó el pelo a todos
La Menorquina mató a su helado más icónico para ver cómo lloraba la generación que creció con él, para luego revivirlo con una inversión de 15 millones
«Adiós a Punky»: por qué Baleares se queda sin su helado más icónico
Resulta que el luto era de atrezzo. Durante semanas, la generación que hoy peina canas vivió en un estado de melancolía llorando la muerte de un pingüino (algunos dicen que es un tucán) de plástico que nos alimentó los veranos de los noventa. Punky, el helado de vainilla más icónico de Baleares, ha resucitado con la misma frescura con la que salía de los arcones de Alaior (Menorca). Pero no ha sido un milagro, sino una jugada maestra de comunicación tan brillante como... punki.
La Menorquina nos dijo el pasado mes de marzo que su helado más emblemático se iba porque a los adultos les daba «vergüenza» pedirlo.«Punky nos deja. Alza el vuelo», sentenció. Nos llamó cobardes y, claro, el país entero salió al rescate de su propia niñez.
Usuarios anónimos e influencers se lamentaron por «el mundo de ayer». Y así surgió un movimiento casi de resistencia civil con peticiones en Change.org que alcanzaron las 10.000 firmas para su restitución.
Un actor disfrazado de Punky se dedicó a «reclamar» su regreso en vídeos que parecían espontáneos. El resultado fueron muchas visualizaciones y un sentimiento colectivo de que, si perdíamos al Punky, perdíamos la infancia.
Detrás del disfraz de peluche y el tono de broma, los números de la heladera no son ningún chiste. La empresa factura 131 millones de euros (datos de 2025) y crece a un ritmo del 15 % anual. Ahora sabemos que la resurrección de Punky era sólo parte de una renovación total, que pasa por una nueva imagen visual que bebe de los años 90, pero con el filtro actual de 2026.
El 'jugador 12' del Mallorca
La heladera, empresa heladera fundada por Fernando Sintes en Alaior (Menorca) en 1940, saca al mercado nuevos productos, incluyendo un bombón de frambuesa con forma de corazón y un polo de Cacaolat. Se prevé una inversión de 15 millones de euros en su planta de Palau-solità i Plegamans (Barcelona).
Se trata de la mayor apuesta económica en la historia de la fábrica, una inyección de capital destinada a levantar una nueva línea de alto rendimiento que ampliará en 1.100 metros cuadrados el corazón productivo de la compañía.
La maquinaria, que estará a pleno rendimiento a finales de este año, será capaz de producir bombones, sándwiches y espirales en la misma cadena a una velocidad de vértigo, alcanzando los 30.000 helados por hora. Un salto de gigante para blindar su hegemonía en el sector.
Y ya para terminar de redondear el «efecto Punky», este 'fichó' por el RCD Mallorca como 'número 12' en lo que quedaba de temporada, compartiendo protagonismo con la mascota oficial, Dimonió. «Viene a ayudarnos para calentar aún más nuestro infierno», sentenció el club sin saber que el averno le esperaría al final de curso con su descenso.
Dice el CEO de la compañía, Iván Leal, que hoy las marcas compiten contra «el aburrimiento». Visto lo visto, en Menorca se han divertido de lo lindo a costa de muchos corazones millennial. Punky vive, la lucha sigue y la vainilla, por suerte, sabe igual que siempre.