El histórico colegio palmesano donde durmió Robert F. Prevost en su visita a Mallorca

El histórico colegio palmesano donde durmió Robert F. Prevost en su visita a Mallorca

​Los agustinos que alojaron al Papa León XIV en Mallorca: «Nos preguntó la labor de cada uno»

En 2007, el prior general Robert F. Prevost visitó un histórico colegio balear que pertenece a una provincia eclesiástica con 20.000 alumnos en toda España

El 7 de mayo de 2007, el entonces prior general de la Orden de San Agustín, el norteamericano Robert Francis Prevost, se desplazó a Mallorca para conocer de primera mano la realidad de la comunidad agustiniana en la isla, en especial la del Colegio San Agustín de Palma. Prevost pernoctó al final de aquella jornada en el espacio residencial del colegio, antes de continuar al día siguiente con su periplo por otras ciudades de otros territorios. Pocos podían sospechar en aquel momento que ese hombre afable y un poco tímido, que hablaba muy bien el castellano, sería elegido Papa dieciocho años después.

El actual director general de este centro educativo, el padre Pedro José Gordo, rememora ahora para El Debate la intrahistoria de aquel viaje. «El padre Prevost había sido elegido prior de nuestra orden en 2001 y sería reelegido para un segundo mandato de seis años en 2007», recuerda. Tras haber cumplido sus tres primeros años como prior, Prevost o algunos de sus vicarios llevaron a cabo numerosos viajes por las comunidades agustinianas de todo el mundo. «En aquel mes de mayo de 2007, el hoy Papa León XIV se interesó por nuestra realidad y también nos preguntó cuál era la labor de cada uno de los ocho religiosos que estábamos entonces en el Colegio San Agustín de Palma», subraya.

La capilla de la bellísima Iglesia del Socorro —de estilo barroco—, regentada también por los padres agustinos

La capilla de la bellísima Iglesia del Socorro —de estilo barroco—, regentada también por los padres agustinos

«En aquellas fechas, el director de nuestro centro era el padre José Carlos Panizo, pues yo acababa de llegar a la capital balear», aclara nuestro interlocutor, para añadir: «En función de su cargo, el padre Prevost nos siguió mandando documentos generales y líneas de acción a seguir, pero no hubo ya más contactos a nivel personal». Durante sus dos mandatos como prior general, el hoy Sumo Pontífice residía y trabajaba ya en Roma, «que es la ciudad en donde está la Curia General de la Orden de San Agustín».

Coincidiendo ahora con su primera visita a España ya como León XIV, viajará desde Mallorca hasta Madrid el padre Biju Thomas Paliyath, natural de la India, que estudió en Valladolid y que lleva ya tres años en el Colegio San Agustín de Palma. «Como sólo somos cinco religiosos aquí en estos momentos, tampoco podemos ir hoy más a Madrid», reconoce Gordo.

«Para los agustinos es un motivo de orgullo especial que el actual Papa sea también agustino, y yo diría también que es un hombre con un talante y una forma de ser que personalmente me encanta», recalca seguidamente, y apostilla: «Además, él no se olvida de su pasada experiencia misionera en países como Perú».

Cabe recordar que la Orden de San Agustín fue creada en 1244, inspirada en la vida y la espiritualidad de Agustín de Hipona (354-430), teólogo y filósofo cristiano. Esta orden está hoy presente en 49 países, entre ellos España, en donde hay unos 500 religiosos agustinos. En el caso concreto de nuestro país, regentan en la actualidad 17 colegios de enseñanza media y cuatro colegios universitarios en la denominada Provincia de San Juan de Sahagún, sumando unos 20.000 alumnos hasta Bachillerato.

Más de cien años

Por lo que respecta al Colegio San Agustín de Palma, en marzo del pasado año vivió una jornada muy especial, pues, por vez primera, acogió un encuentro de exalumnos de distintas generaciones. En el interior de este histórico centro coincidieron antiguos alumnos hoy ya jubilados —o casi— con otros que ahora mismo están aún en la universidad. Todos ellos recorrieron de manera guiada las instalaciones que un día les vieron crecer, acompañados por algunos de los profesores que ayudaron a formarles intelectualmente y también como personas.

En el curso 2017-18, el colegio había conmemorado ya el 125 aniversario de su fundación, efeméride que contó con diversos actos y actividades bajo el lema Forjando personas para el futuro. Ese enunciado sintetizaba muy bien lo que ha sido el quehacer educativo de los agustinos en la capital balear a lo largo de más de un siglo, en concreto desde el lejano curso inaugural que se inició el 3 de noviembre de 1892. En aquel momento y hasta mediados de los años sesenta, la denominación oficial del centro sería Colegio Dulcísimo Nombre de Jesús, antes de pasar a denominarse Colegio San Agustín de forma definitiva.

La primera sede del colegio, entre 1892 y 1895, fue un inmueble cedido por los Condes de España y ubicado en la calle Miramar. Posteriormente, a partir del curso 1895-96, las clases se desarrollaron en lo que acabaría siendo el emplazamiento definitivo de la escuela, un monumental edificio situado entre la calle del Socorro y la calle Mateo Enrique Lladó, justo al lado de la bellísima Iglesia del Socorro —de estilo barroco—, regentada también por los padres agustinos.

A finales del siglo XIX, Palma era aún una pequeña capital de provincias, todavía amurallada, que contaba con unos 62.000 habitantes y que muy lentamente empezaba a abrirse al turismo, mientras que hoy es ya la octava ciudad de España, con algo más de 400.000 habitantes, y se ha convertido en un referente turístico mundial.

Un hecho curioso a destacar es que en el citado año inaugural de 1892 el Colegio San Agustín de Palma pertenecía a la Provincia Agustiniana de Filipinas. Tres años después, la comunidad y el colegio serían incorporados a la Provincia Agustiniana Matritense del Sagrado Corazón de Jesús. Mucho más recientemente, hace apenas un lustro, el centro pasó a depender de la mencionada Provincia de San Juan de Sahagún.

Al repasar hoy la dilatada trayectoria educativa de este colegio, podría decirse que en buena medida corre paralela a los acontecimientos y sucesos vividos por nuestro país a lo largo del siglo XX. Así, entre 1920 y 1927 el centro estuvo cerrado por cuestiones de carácter económico. A mediados de 1936, con el estallido de la Guerra Civil, el edificio sería luego parcialmente ocupado por el Ejército, una presencia militar que se mantuvo en una parte del inmueble hasta 1962. Una década después, ya en los años setenta, las mujeres se incorporaron al profesorado de San Agustín, el colegio se reconvirtió en mixto y pasó a tener la condición de concertado.

Presente y futuro

Con la llegada de la democracia a España a partir de 1977, el centro se reafirmó en su tradicional talante abierto y en su ideario cristiano, fomentadores de la convivencia, el respeto y la libertad. Seguramente, ello contribuyó también de algún modo a que antiguos alumnos de San Agustín llegasen a ser —o sean aún— relevantes figuras políticas de Baleares en el seno de diferentes partidos políticos. Cabe citar, en ese sentido, al ecosoberanista Biel Barceló, la popular Sandra Fernández, el socialista Ramón Socías o la podemita Aurora Jhardi, entre otros.

Por otra parte, a lo largo de las tres últimas décadas se han llevado a cabo, de manera progresiva, cambios de calado en el interior del centro, como la construcción de un gimnasio subterráneo, la reforma del patio superior, la instalación de un ascensor o la inauguración de un nuevo comedor escolar, que tuvo lugar hace sólo dos años. En la actualidad, el Colegio San Agustín de Palma imparte el segundo ciclo de Educación Infantil, Educación Primaria y Educación Secundaria, contando con casi 700 alumnos en total, de entre tres y dieciséis años. Como se ha indicado ya, el padre Pedro José Gordo es hoy el director general, mientras que Julià Santandreu es el director laico.

El hecho de que este colegio ocupe espacialmente un único inmueble ha contribuido a que una de sus señas de identidad sea la familiaridad y la cercanía que históricamente ha habido entre estudiantes y docentes. «Aquí es muy reducido todo, por lo que nos encontramos continuamente, y, además, al no tener mucho alumnado, es más fácil poder conocer a las familias bastante bien», valora Gordo. Partiendo de esa evidencia, el centro intenta hacer muchas actividades «en donde también participen los padres de los alumnos», para que los progenitores puedan constatar de primera mano «la base humanista y cristiana» que rige el quehacer del colegio desde su fundación, como ya descubrió el 7 de mayo de 2007 el padre Robert Francis Prevost.

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