La ministra de Sanidad, Mónica García, durante la reunión extraordinaria del pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS), en el Ministerio de Sanidad, a 10 de junio de 2026, en Madrid (España). El Estatuto Marco protagoniza la reunión en la que el Ministerio de Sanidad ha convocado a los consejeros autonómicos para poner sobre la mesa las competencias que corresponden a cada Administración en materia de condiciones laborales de los trabajadores de los sistemas sanitarios.

Eduardo Parra / Europa Press
10/6/2026

La ministra de Sanidad, Mónica García, este miércoles durante la reunión extraordinaria del pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS)Europa Press

Baleares denuncia el bloqueo de Mónica García al Estatuto Marco: «No escucha a nadie»

Todas las comunidades, «de todos los colores políticos», se alían contra la ministra en un Consejo Interterritorial donde le piden que «deje de perder el tiempo»

El Pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) celebrado este miércoles en Madrid ha certificado un choque frontal entre el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas. La consellera de Salud de Baleares, Manuela García Romero, ha comparecido tras la reunión para denunciar que se ha «perdido una oportunidad de avanzar» debido a la inacción del departamento que dirige Mónica García, al que acusa de haberse quedado «completamente solo» y de «no escuchar a nadie».

La reforma del Estatuto Marco del personal estatutario de los servicios de salud, el blindaje de las competencias estatales y la parálisis normativa han centrado un frente común autonómico que, según García Romero, desborda por completo las siglas de los partidos.

Un frente autonómico con una sola voz

«No es cuestión de diferencias políticas, lo hemos visto hoy; todas las comunidades de todos los colores estamos unidas por un mismo fin, que es la defensa del Sistema Nacional de Salud, de los pacientes y de los profesionales», ha arrancado la consellera balear, visibilizando un bloque institucional monolítico frente a la ministra.

La imagen de la ruptura ha quedado patente desde el inicio de la sesión. Todas las autonomías, representadas por un portavoz único —el consejero de Salud del País Vasco—, han registrado un documento conjunto en el Ministerio de Sanidad. Un texto que, según García Romero, deja claro dónde residen las responsabilidades del actual bloqueo: «La resolución del conflicto en el que estamos inmersos exige un acuerdo del ámbito estatal por parte del Ministerio de Sanidad, que es quien dispone de la capacidad normativa para modificar dicho Estatuto Marco».

El Interterritorial no es el foro legal

La consellera balear ha criticado la estrategia de la ministra de trasladar el debate de la reforma a la mesa del Consejo Interterritorial, un movimiento que Sanidad ya intentó en el pasado y que las comunidades rechazan de plano por invasión competencial y defecto de forma.

«Desde el punto de vista legal, el Pleno del Interterritorial no es el foro donde discutir según qué tipo de cuestiones, tal y como ha pretendido la ministra», ha advertido García Romero, revelando además que este posicionamiento técnico cuenta con el aval social: «Es algo que también los propios sindicatos nos han hecho llegar a todos los consejeros».

«La ministra se ha vuelto a quedar sola»

Para la consellera de Salud, la actitud del equipo ministerial aboca al sistema a un callejón sin salida por su incapacidad para tejer alianzas básicas.

«Hoy la ministra se ha vuelto a quedar sola. La ministra no escucha: no escucha ni a las comunidades, no escucha a los sindicatos y no escucha a los profesionales», ha sentenciado García Romero, visiblemente contrariada por lo que considera una gestión que da la espalda a los actores sanitarios. «Ya no cuenta con el apoyo de nadie».

La responsable de la sanidad balear ha concluido su comparecencia lamentando el tiempo perdido en el Ministerio, y advirtiendo de que el inmovilismo de Madrid tiene un impacto directo en las listas de espera y en la presión que soportan los hospitales y centros de salud de las islas: «No podemos seguir perdiendo el tiempo, porque nuestro sistema sanitario, nuestros profesionales y nuestros ciudadanos son los que están sufriendo las consecuencias».

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