El interior del local

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Comercios emblemáticos

Relojería Catalana en Palma, 111 años dando vida a piezas con historia

La relojería donde aún se reparan relojes de bolsillo, de pared o de cuco, situado en una de las calles más importantes en la historia comercial de Palma

En Palma todavía existe una relojería que da una segunda oportunidad a esos relojes que pueden llevar años parados. En la calle de la Corderia, una de las vías más antiguas del casco histórico, se encuentra la Rellotgeria Catalana, donde llevan 75 años restaurando aquellas piezas antiguas que parecían muertas para siempre. Todo gracias a una bonita promesa que, afortunadamente se cumplió, ya que gracias a ella la ciudad sigue disfrutando una casa con 111 años de experiencia en el oficio.

En 1915, Josep Serra abrió su primera relojería en Berga, en la provincia de Barcelona. Años después, su viaje de bodas a Mallorca cambiaría su futuro de forma inesperada. Serra se enamoró tanto de la isla que decidió trasladarse a vivir allí después de que naciera su primer hijo.

De una promesa a la mítica calle Corderia

Y así fue. La promesa se cumplió en 1951. Con su mujer y con Joan, de apenas un año, se instaló en Palma y abrió la Rellotgeria Catalana en la histórica calle de la Corderia. Esta es una de las vías más importantes del casco antiguo de Palma cuyo nombre procede del antiguo oficio de los corders, artesanos dedicados a la fabricación de cuerdas y al trabajo de fibras como el cáñamo o el esparto.

Como otras calles del entorno con nombres gremiales, la Corderia formó parte de una ciudad organizada por oficios, donde talleres y pequeños comercios escribían la vida diaria de Palma, donde la presencia de una relojería experta en el trabajo manual y la reparación cobraba un sentido histórico.

Donde el tiempo nunca muere

El taller sigue dentro de la tienda. Allí se desmontan relojes muy antiguos, se limpian engranajes y se ajustan piezas con una precisión forjada durante más de un siglo. También se venden relojes analógicos y digitales, de pulsera, de péndulo o de cuco. Puedes encontrar absolutas joyas de la relojería clásica.

La Relojería Catalana no ha necesitado diversificarse para mantenerse en el tiempo. Es un comercio al que se entra con un reloj en la mano y una pregunta sencilla: «¿Tiene arreglo?». En una época actual en la casi cualquier objeto se sustituye de forma rápida y prematura en muchas ocasiones, este negocio sigue recordando que los relojes a menudo tienen un valor sentimental, y vale la pena trabajar para que funcionen como el primer día.

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